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sábado, 18 de julio de 2026

Un historiador de Costa a Costa por la libertad de Cuba

 


Ustedes saben que hace unas semanas conversé durante una provechosa hora con la periodista Tania Costa, la incansable. Lo disfruté mucho, la verdad. Ayer ella y CiberCuba me permitieron reproducir lo conversado en mi canal de YouTube. Les agradezco.

Ustedes saben también que me encanta leer los comentarios de cualquier video que veo en YouTube, a veces son más entretenidos que los propios videos que los generan. Hoy veo los de mi conversación con Tania, no son más entretenidos, pero sí muy inspiradores.

Gracias, de corazón. Justo cuando estas a punto de colgar los guantes ante tanta desilusión, llega algo que te inspira, que te hace crecer y que te hace querer vivir más intensamente que nunca. Gracias, y Cuba libre, pronto.

"Ay, por Dio", dice mi corazón, "cuánto trabajo tendremos por delante".

 


sábado, 28 de marzo de 2026

Comunistas incompetentes... Son los próximos

 Foto: X.com
 
 

Ayer, Marco Rubio nos lanzó a todos los cubanos, los libres y los cautivos, un rayo de esperanza, un rayo de claridad. Y miren que sí nos hacía falta.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

Lo hizo ayer, antes de subirse a un viejo avión C-32A, como parte de su viaje a la cumbre del G-7. Un viejo avión para un nuevo secretario de Estado. Tan viejo está que, a principios de febrero de este año, cuando volaba a Múnich con Rubio a bordo, tuvo que regresar a Washington D. C. porque uno de sus parabrisas se rompió. Un viejo avión con veintisiete años de servicio; entró en servicio cuando Rubio tenía veintisiete años.

Regresó, con problemas y dudas, pero cumplió su misión. Aterrizó en la base Andrews, que, para ser exactos, está en Maryland, muy cerca de la capital. Cumplió su misión y aterrizó de manera segura. Lo mismo hizo ayer Rubio: nos aterrizó de tanta incertidumbre que nos ha acosado en las últimas semanas.

En estas últimas semanas, los libres y los cautivos hemos sido bombardeados con todo tipo de rumores convertidos en noticias. Todos con matices diferentes, pero con la coincidencia de inocularnos la idea de que Trump y Rubio estarían negociando con el clan de los Castro. The New York Times, Reuters, France 24, Axios, el carajo y la vela. Todos basados en informantes anónimos.

Unos desinformaban que Rubio negociaba con el Cangrejo, que tiene el coeficiente intelectual de una almeja; otros, que si con un sobrino nieto más tenebroso que Freddy Krueger; otros, que si con el tuerto Alejandro Castro. Que si reuniones secretas aquí o allá. De seguir así, nos llegarían a decir que vieron a Rubio bailando en pantimedias con Raúl Castro en un cuarto de Mar-a-Lago.

Que si se quedan los Castro jodiendo a los cubanos, mientras abren porciones de la economía (ja, ja, ¿qué economía?) para que inviertan las empresas norteamericanas y los emigrados cubanos. Los exiliados no; nosotros no invertiremos un centavo mientras estén estos inútiles jodiendo lo que queda de Cuba.

Eso sí, todos estos medios coincidían también en que en esta negociadera turbia no participaban ni Díaz-Contados, ni Marrano, ni el emparrillado canciller o el otro, Fernández de Cossío, que literalmente no tiene dos dedos de frente. Los cuatro, como decían en mi Cuba, atrás del palo. Lo que significa que son fichas de cambio.

 

Foto: Instagram
 
 

El otro día les decía yo que ese clan maligno de los Castro lo más que puede aspirar en la futura Cuba es a que no los fusilen o los metan de cabeza en una cárcel, como ellos hicieron, y hacen, con decenas de miles de cubanos libres. Lo más que podrían lograr es seguir en la calle y con el pellejo a salvo. Hasta, si les va bien, puede que conserven algo de lo que han robado. Lo que han destruido, eso no lo podrán pagar nunca.

Y ayer, a Marco Rubio le volvieron a preguntar sobre el tema cubano y sobre las supuestas negociaciones. Yo creo que lo cogieron medio encabronado y hastiado de tanto tener que aclarar lo que están haciendo con Cuba. Y así como habla el muchacho, disparando siete palabras por segundo, soltó cosas como estas:

"Su economía necesita cambiar, y su economía no puede cambiar a no ser que el sistema de gobierno cambie"

"Por eso, su sistema tiene que cambiar".

"La única cosa peor que un comunista es un comunista incompetente"

"¿Quién va a invertir billones de dólares en un país comunista gobernado por comunistas incompetentes?".

Sobre los recurrentes reportes de que él está negociando con los Castro fue categórico y dijo: “Cualquier reporte sobre Cuba que no provenga de mí o del presidente es mentira porque somos los únicos que estamos trabajando en esto”.

Dijo que solo él y Trump están al tanto de lo que se hará en el tema de Cuba, que las supuestas fuentes de estos medios no saben nada, que no están en el círculo. Traduzco: les dijo que no jodan más.

Mandó a callar a esos corifeos que, consciente o no, le hacen el trabajo a la dictadura cubana, a la que, al parecer, todavía le quedan esperanzas de que, como en el pasado, ganando tiempo han ganado su supervivencia.

Ayer Marco nos dijo que sí están trabajando por la libertad de Cuba, de los cubanos. Libertad económica y, condición básica para esto, libertad política.

Como les dije hace unos días, como decían los viejos exiliados: "Sin Castro se acaba el problema". Como dicen los mexicanos: "Muerto el perro se acabó la rabia". Como dijo ayer una persona que admiro mucho: "Meta mano, Marco, meta mano".

Cuba libre, un sueño que ayer Rubio nos aseguró que puede hacerse realidad. Ya era hora.


Foto: Libertad
 

Ah, y Trump, anoche, nos dijo que Cuba es la próxima, pero que no se lo digamos a nadie. Yo calladito.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Ni uno, ni otro. Ninguno


Foto: CiberCuba
 
 

Ahora fue la agencia AP, que dijo que "un Castro podría ser el sucesor de Díaz-Canel en Cuba".

Los tentáculos de esa dictadura siguen moviéndose por la prensa internacional.

Ya no jodan más, entre quienes participarán en la transición o gobierno provisional, no habrá un solo Castro. Ni uno.

Dense por bien servidos que no los apresen o los fusilen, como sus abuelos hicieron con decenas de miles de cubanos libres.

Decía un viejo dicho de los viejos exiliados: NO CASTRO, NO PROBLEM

Y digo yo: NO CASTROS, ¡NUNCA MÁS!

lunes, 22 de diciembre de 2025

Claudia Sheinbaum, la cómplice de las dictaduras

 

Foto: El Financiero

Hace unos días, la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos sostuvo su postura de continuar apoyando a la decrépita y fracasada dictadura totalitaria que esclaviza a Cuba. Vivir bajo la piel de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, debe ser difícil. La señora habita el palacio virreinal que construyeron los españoles que su movimiento ideológico tanto desprecia. Ahí se mudó en 2018 el recién electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuando ganó democráticamente las elecciones.

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Odiando a España, el señor abandonó la tradicional sede de gobierno y se mudó al Palacio colonial. Un gasto de dinero doble: dejó perder una sede de gobierno funcional y gastó mucho en habilitar el palacio, al mismo tiempo que se prohibió a los mexicanos y a los turistas seguir visitando ese edificio histórico. Ojalá hubiera sido este el único despilfarro de este supuesto mesías.

Destrozó un aeropuerto de última generación para adaptar uno militar a uso civil. El primero estaba completamente financiado y podría haber sido inaugurado hace años. El segundo, construido con sobrecosto, languidece sin vuelos y es operado por los militares. Ah, y el clan de amigos de sus hijos, de los hijos de AMLO, lucró revendiendo los materiales de construcción del aeropuerto destruido y lucró también en la construcción del aeropuerto inútil.

Pero tampoco tuvo suficiente con ese otro despilfarro. Construyó un tren inútil en medio de la selva maya. Destruyó decenas de miles de hectáreas de bosques y cientos de cenotes milenarios. Un tren en el que nadie viaja, que se descarrila regularmente y en el que el clan de sus hijos, de los hijos de AMLO, se hinchó de dinero. De paso, tirándole un cabo a sus aliados de La Habana, usaron balastro cubano para asentar las vías del tren del despilfarro.

En esto de destruir la naturaleza, el viejito fue un experto. Se le antojó construir una refinería de hidrocarburos en medio de un manglar paradisíaco. Sí, lo descojonó, lo destruyó. Construyó una refinería que no refina, en tiempos en que las grandes compañías energéticas las venden por doquier, ante los adelantos de otro tipo de energías. Por supuesto, como todo bajo el mal gobierno de AMLO, la refinería de Dos Bocas costó muchas veces más de lo presupuestado. Esto por la propia ineficiencia y opacidad de su gobierno y por la fiesta de corrupción con la que sus hijos, los hijos de AMLO, se deleitaron.

No los demoro más con el señor. Pero antes de regresar a Claudia les quiero recordar que durante los nefastos seis años que habitó ese palacio, AMLO destruyó el sistema de salud pública, eliminó las guarderías infantiles, confiscó y dilapidó el dinero de cientos de fideicomisos, endeudó al país como nunca antes, convirtió la educación en adoctrinamiento, empoderó a los cárteles del narcotráfico —no solo eso, les permitió diversificarse y extenderse—, ejecutó el mayor desfalco de la historia al patrimonio nacional con el robo e importación ilegal de combustibles, reprimió y silenció a los principales periodistas del país. Bueno, la lista es muy larga. Otro día seguimos con este tema.

A lo que vengo: al tema ideológico. AMLO, un acomplejado, un resentido, como lo es Putin, o lo fueron Castro o Hitler, proviene de una cepa latinoamericana que envidia y al mismo tiempo odia a Estados Unidos y al mundo libre, al mundo exitoso. Una cepa que odia la libertad, la democracia, el capitalismo y la transparencia. Esta cepa —que, pensándolo bien, no es solo latinoamericana si vemos el caso actual de España— prefiere el capitalismo de amigos, lo oscuro, lo turbio, lo antidemocrático.

Por eso llenó a su país de “médicos”cubanos, como lo hizo Chávez y ahora lo hace Maduro. AMLO llegó a la presidencia en unas elecciones libres y se dedicó durante seis años no solo a desfalcar el tesoro del país, sino a destruir la democracia que llevaba dos décadas en construcción.

Y aquí entra Claudia, su pupila, su seguidora, quien, a diferencia de AMLO, sí tiene un basamento ideológico antidemocrático y anticapitalista. No les digo que es comunista porque ahora decir que alguien es socialista o comunista es casi un mérito, un halago. Y la señora, al mismo tiempo que torea a Trump, cobija y esconde la corrupción de los hijos y hermanos de AMLO, la corrupción y colusión de los amigos de AMLO, muchos de los cuales integran su gobierno o el poder legislativo. Al mismo tiempo que hace eso y termina de desarmar la democracia mexicana, se la pasa defendiendo todo lo indefendible que existe en este continente.

No le importa que la economía de México esté integrada a la de Estados Unidos y Canadá, o que en Estados Unidos viva más del quince por ciento de la población de su país. En el país al que desprecia viven más de treinta millones de mexicanos. Mexicanos trabajadores que envían en remesas decenas de miles de millones de dólares. No, la señora, como quien dice mordiendo la mano de quien la alimenta y la protege, actúa siempre del lado de las fuerzas oscuras del hemisferio.

Manda combustibles a la Dictadura Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba, imprime los libros de texto adoctrinadores para esa misma dictadura, mantiene en la Ciudad de México a decenas de espías rusos, permite la importación ilegal de decenas de miles de millones en productos chinos, afectando a su propia industria. Y si a política exterior nos vamos, no toca ni con el pétalo de una rosa a la narcodictadura venezolana, condena las acciones militares contra el narcotráfico, permite que por su país pasen aviones llenos de guardias revolucionarios iraníes, se niega a felicitar a María Corina Machado por su merecido Nobel de la Paz o a Kast por su victoria en Chile, defiende a los golpistas Evo Morales o Rafael Correa, apoya la postura antidemocrática de la presidenta de Honduras, invita al Panzón número 1 a su Palacio, tiene a México lleno de corresponsales de Russia Today mientras no dice ni pío sobre la invasión a Ucrania.

Su jefe de gabinete, Lázaro Cárdenas Batel, es un agente de La Habana; el jefe de la bancada parlamentaria de su partido, Morena, es jefe de un cártel llamado La Barredora; los hijos de AMLO siguen sirviéndose con la cuchara grande, y así sucesivamente.

 

Cárdenas Batel y su esposa cubana
Foto: Cuartoscuro

Ella habita ese Palacio que le entregó su mentor, quien la sentó en la silla presidencial. Y hay que reconocer que la señora es agradecida, quizás demasiado agradecida. Incluso ya habla y gesticula como AMLO, y tengo la impresión de que no solo lo imita, sino que lo obedece. Lo obedece y le teme. Quizás también lo quiere, no lo sé. Un títere, un títere, pero maligno.

 

Foto: Diario de Cuba

Como les digo, debe ser difícil vivir bajo la piel de Claudia Sheinbaum. Yo me sentiría sucio, muy sucio.

Pobre México: justo cuando iba rumbo al éxito, le volvió la oscuridad.