lunes, 27 de julio de 2026

Comentarios de un lector


 

Una frase que se repite entre quienes me han honrado al comentar mi libro Se acabó la diversión es que es un texto que debería estar en todas las bibliotecas de la pronto por llegar Cuba libre. Me honra, y me ilusiona aún más, saber que llenaremos esa Cuba libre, próspera y feliz, de miles de bibliotecas llenas de conocimiento y, aún más importante, de verdad.

Bibliotecas libres para cubanos libres. Para devolverle a Cuba su historia timada.

Les comparto el último comentario que he recibido. No es de un historiador, de un influencer ni nada de eso. Es el comentario de un cubano libre, otro más que para poder ser libre tuvo que dejar atrás la bella tierra que lo vio nacer:

 

Hola Omar,

He terminado de leer finalmente el libro. Me ha parecido muy completo y me ayudó a refrescar historias que alguna vez oí de mi padre ya fallecido y conocer de otras que marcaron ese periodo. Yo nací diez años después que tú y la primera Cuba de la que tuve conciencia fue la de los años 80. 

Aquí en España me he encontrado gente con pensamiento progresista, para nada comunista,  que creen que el desastre de Cuba se explica por las acciones hostiles de Estados Unidos. Por otra parte,  mucha gente de derecha instrumentalizan la situación de Cuba actual para asustar al público antes de cada proceso electoral, haciendo paralelos forzados entre el sistema cubano y las sociedades occidentales. 

En ambos casos, pienso que tu libro actuaría como una herramienta de consulta imprescindible para juzgar y valorar lo que fue ese proceso y explicar las causas de la triste realidad de la Cuba de 2026. 

Lamentablemente, soy poco optimista con el futuro de Cuba. No porque no crea que ese país no pueda levantarse en unos años una vez destruida la cúpula y su sistema fracasado, sino porque aún no veo claro el modo de acabar con ellos sin intervención externa, algo que veo complicado y que lamentablemente podría provocar violencias que no deseo. Dicho todo esto, Trump no es de mis simpatías desde casi ningún punto de vista, aunque a muchos cubanos nos ha devuelto alguna esperanza de que algo cambie.

Ojalá que en el futuro pueda colaborar contigo o con la Cuba futura de algún modo, aunque hace ya varios años que soy consciente de que mi vida estará en España, país en el que me he establecido luego de muchos esfuerzos. 

Por lo pronto, intentaré seguir tu blog y aportar lo que pueda. Te deseo mucho éxito con tu libro, lo merece, ojalá que alguna vez pueda ocupar estanterías de las bibliotecas públicas de la Cuba que sueño. 

 

Con esa Cuba, hermano, soñamos todos. Un sueño que haremos realidad, no te quede duda. 

 


domingo, 26 de julio de 2026

26 de julio, 22 meses por matar, 37 años por protestar

 

La malignidad de la dictadura castrocomunista y de la Junta Militar de Barrigones que heredó el manicomio totalitario se demuestra solo con ver el estado ruinoso de la Cuba actual. En la Cuba autosuficiente, funcional, próspera y feliz que Fidel Castro y su pandilla se empeñaron en destruir, las leyes se regían por la decencia y la moral.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí 

Foto: Pepecomenta 
 

Fidel Castro y los integrantes de la pandilla que lo acompañaron a matar cubanos en la madrugada del 26 de julio de 1953 fueron capturados, juzgados, sentenciados, encarcelados y amnistiados veintidós meses después del ataque terrorista. Los que no fueron juzgados fue o porque escaparon o porque cayeron en el combate, a pesar de los mitos posteriores.

 

Foto: theobjective.com 
 

Durante su estancia en prisión, el futuro tirano disfrutó de la lectura de textos marxistas, cocinó sus recetas, saboreó excelentes habanos e incluso creó una escuela de adoctrinamiento. Al momento de la amnistía por parte del gobierno de Fulgencio Batista, salió por la puerta principal de la prisión con sus secuaces, vestidos de traje y cargando maletas con sus pertenencias.

 

Foto: escambray.cu
 

Batista no los desterró: Fidel Castro pudo dar conferencias de prensa, reunirse con sus seguidores y marchar, con todo arreglado, a México a preparar otro ataque, ahora expedicionario, contra el mismo gobierno que lo amnistió después de asesinar a su personal militar.

 

Foto: cubamason 
 

En México se dedicó a acaparar armas de guerra, a entrenar a su personal en tácticas de lucha armada y a comprar —sin pagar— una embarcación; todo ello usando dinero donado por los opositores a Batista, tanto en el extranjero como desde Cuba.

Sesenta y siete años después de que todo este bandidaje se hizo con los destinos de aquella Cuba que lo amnistió, hoy siguen más de mil prisioneros políticos en las inmundas cárceles de Cuba. No están presos por asesinar policías o militares de la dictadura; están presos por pedir libertad y derechos humanos.

No han sido amnistiados por ese régimen asesino. Las amnistías ahora no son amnistías: son liberaciones de secuestrados a cambio de concesiones o de buena prensa. Son operaciones de división y de polarización. Liberan a los utilizables mientras aniquilan a los patriotas.

Han destruido la vida de miles de personas que solo han disentido o protestado ante el totalitarismo destructor y represor. Cada uno de ellos tiene un nombre, una historia, un dolor. Cada uno de ellos merece nuestro apoyo, nuestra denuncia eterna. No solo por su liberación inmediata, sino por el sufrimiento provocado.

Miren el caso de Lisandro Betancourt Escalona: lleva treinta y siete años preso por no comulgar con la ignominia. Hoy no tiene manos, le falta un ojo, sufre de diabetes, cardiopatía crónica, ventriculosis y aneurisma, entre otras cosas. Para él no hay amnistía ni piedad. Como él, miles más. Cada uno tiene un nombre, una historia, un dolor.

 

Foto: Cubalex.org 
 

Fidel Castro y su pandilla fueron liberados veintidós meses después de asesinar a tiros a cubanos en un ataque terrorista. Veintidós meses en los que comieron platos deseados, leyeron libros sin censura, fumaron puros deliciosos y salieron sanos y rozagantes.

Más de mil prisioneros languidecen hoy en las prisiones del régimen impuesto desde el 1.º de enero de 1959. Han sido decenas de miles los que han pasado por esas prisiones solo por protestar u oponerse al totalitarismo. Miles de vidas cercenadas por la inhumanidad del régimen impuesto por un déspota.

Este 26 de julio se cumplen setenta y tres años de que la gente de Fidel Castro —él no disparó, siempre fue cobarde— inició la matanza entre cubanos. Matanza que aún continúa. Matanza que aún continúa ganando el bando del mal.

Que no se nos olvide. Nada de negociación, mucho menos ese horror que llaman “transición”. Justicia y castigo. Solo justicia y castigo.

 

Foto: CiberCuba