jueves, 16 de julio de 2026

2026: Por la libertad de los cubanos cautivos

 


Ayer tuve el gusto de conversar con tres cubanos libres. Nos convocó la incansable periodista Tania Costa. Nos acompañaron el profesor Alejandro González Acosta, un tipazo, y el historiador Jorge León, un gran cubano. CiberCuba nos sirvió de casa, Tania nos invitó a su casa.

¿De qué conversamos? 

Conversamos de lo que más queremos y de lo que más nos duele, de nuestra Cuba hoy cautiva y que soñamos, todos, ver pronto libre. Conversamos de como hacerla libre, próspera y feliz. 

Conversamos de como, para lograr esto, tenemos todos los cubanos que deshacernos de esa dictadura maldita que hoy humilla a ocho millones de alma.

Acompáñenos, que por Cuba libre, todo.

Foto: CiberCuba

miércoles, 15 de julio de 2026

¿Me haré del Partido Demócrata?

 

Foto: X.com

Veo que cuatro congresistas del Partido Demócrata anduvieron por Cuba. ¡Coño, qué bien! 

Fueron a presionar por la aparición y liberación de varios presos políticos, digo yo. Oh, desilusión. Fueron a lamer el... las botas -o tenis Hermés- de los dictadores que desaparecen, encarcelan, reprimen y deportan presos políticos.

Fueron a arrodillarse frente a quienes mantienen a millones viviendo como primitivos.

Estos cuatro genuflexos fueron elegidos a través del sistema democrático más longevo del mundo. Y eligieron a estos. Estamos perdidos.

No seré de ese partido, pero el otro tampoco hace mucho. Que conste.

Ay, qué ganas de que mi Cuba sea de mis cubanos, de todos, de todos libres.

martes, 14 de julio de 2026

Cuando te das cuenta de que no fue en balde

 


Ayer, a través de este blog, me contactó un lector. Primeramente me dejó saber que le estaba gustando mucho leer el libro. Luego me señaló dos erratas que yo sabía habían sido corregidas desde incluso antes de publicar el libro.

Y no, el avispado lector tenía razón. Por un error de edición los archivos que se subieron para la publicación no fueron los de la última revisión, sino los de la penúltima. Error imperdonable después de tanto trabajo.

Las dos erratas fueron corregidas de inmediato. Como él había solo comprado la versión Kindle le propuse que me contactara y que yo le enviaría un ejemplar de tapa dura. Hoy me contactó, les comparto sus amables palabras y su sensato y centrado comentario.

Cosas como esta te hacen sentir que todo el trabajo valió la pena.

Posturas como esta te hacen sentir orgulloso de ser cubano, de ser cubano libre, cubano de bien y cubano tolerante.

Hay esperanzas, muchas, para nuestra Cuba libre.

Les comparto lo dicho por un buen cubano, otro que perdió la patria física, pero que la trae consigo en el pecho:


Soy cubano, emigré a España hace ya 20 años y estoy establecido por aquí, soy matemático y vivo en Galicia. Me enteré de tu existencia y la del libro por el programa de Pepe Forte. Me dijiste que te escribiera. Quiero felicitarte por el libro,  aún me queda mucho para acabar  pero sí que vi esas erratas de momento en la versión kindle, la cual compré porque era más económica que el precio en Amazon del libro físico. Hay algunas otras como en alguna página que debería decir que Fidel estaba alineado con y dice alienado y cosas así. La verdad que me da pena aprovecharme para pedirte el libro físico gratis. Encima,  desde usa tiene gastos de envío. Si eso,  más adelante,  cuando lo acabe en kindle te contacto y te comento erratas (que no sé si en el físico persisten o no)  y si acaso te solicito algún ejemplar dedicado y pago al menos el envío o algo.

Me parece un gran trabajo tu libro, sobre todo equilibrado en cuanto al análisis de la economía cubana antes de maledicto. Creo que es importante dejar por escrito la sucesión de medidas con la que Cuba se hundió apenas unos meses. Yo personalmente siempre estuve en contra del sistema pero noto al menos en las redes sociales que el cubano en general de un lado u otro es intolerante cuando uno ofrece una opinión que no concuerde con las líneas más duras. Tu libro me ofrece un análisis pragmático y detallado alejado de pasiones. Siento, cuando lo leo, la misma sensación que sentiste tú al escribirlo, cierto dolor al ver como una economía normal y mejorable fue convertida por obra de quien todos sabemos en el despojo actual. 

En ese sentido cuando veo que tachan de comunistas a gobiernos como el actual español donde vivo, y lo comparan con Cuba, pienso que no hay comparación posible (al menos lo deseo) lo de Cuba fue radical en todos los sentidos, a la larga un gran desastre. 

Esperando poder colaborar contigo a través de mi lectura y mis correcciones, te deseo un mucho éxito con el libro, lo merece.

Un saludo.




Gracias, hermano.

Se acabó la diversión en El País

Me ha entrevistado Silvia Blanco para El País. Les comparto lo dicho y lo no dicho se los compartiré en cualquier momento.

 





lunes, 13 de julio de 2026

11 de julio, el grito que viene

 


Les comparto un escrito que preparé para la plataforma CiberCuba y fue publicado por la incansable periodista Tania Costa el pasado 11 de julio, fecha inolvidable para Cuba libre:


11 de julio, el grito que viene

 

El 11 de julio de 2021 yo no estaba en Cuba. En 2021 ya llevaba veintiséis años fuera de esa bella isla que me vio nacer. Sin embargo, ese 11 de julio yo estaba en La Habana, esa bella ciudad que me vio crecer. No estaba mi cuerpo, pero estaba mi corazón junto a miles de cubanos valientes, que cansados de tanta humillación salieron a la calle a exigir y a luchar por la libertad que desde el 1º de enero de 1959 una pandilla de bandidos le arrebataron a nuestros padres y abuelos.


📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

 

Ese día hacía ya rato que la rendición, seis años antes, de Estados Unidos ante la dictadura cubana, gracias a Barack Hussein Obama, había dejado de ser una esperanza ante un régimen que lejos de aprovecharla se atrincheró en su obstinado totalitarismo empobrecedor. Ese día los cubanos de la isla todavía sufrían el desastre de la inepta gestión del régimen ante la epidemia del COVID-19. Ese día, todos ellos, menos los dictadores, seguían sobreviviendo la escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos. La gente miserable mientras que los dictadores seguían balbuceando frases inútiles y fantasiosas. La vida real contra la riqueza de los de Gaesa.

 

Aquel 11 de julio de 2021 miles de cubanos salieron a las calles y durante horas apabullaron a la dictadura represora. Fueron horas gloriosas para todos los que soñamos con una Cuba libre y próspera, imagino, sé, que fueron horas gloriosas para esos valientes que por primera vez en sus vidas tomaron en sus manos sus propios destinos. Ellos no fallaron, fallamos nosotros por no ejercer más presión a los gobiernos de los países donde habitamos para que ejercieran presión contra los asesinos represores de valientes que solo pedían libertad, algo normal en cualquier sociedad democrática, e incluso en muchos de los autoritarismos que se han impuesto hoy en varios países.


Foto: TANIAPRESS

 

Fallamos en 2021 y seguimos fallando en 2026. Incluso con esa orden ejecutiva de finales de enero, no hemos logrado presionar lo suficiente a la administración Trump para que actúe de manera decisiva contra esa dictadura cuya capacidad de defensa militar es de risa, pero que sus habilidades mediáticas y diplomáticas, evidentemente, no tienen competencia.

 

La asfixia de las protestas del 11 de julio de 2021 es una lección que tenemos que interiorizar todos los cubanos, tanto los cautivos de la isla como los libres fuera de ella. La dictadura cubana ha demostrado, durante toda su macabra historia, que tiene un gran instinto de supervivencia. Incluso ahora que desde el 29 de enero de este año fue declarada como “peligro inusual para la seguridad nacional de Estados Unidos.” Peligro que no tiene nada de inusual, esa dictadura totalitaria ha sido un peligro para el mundo desde sus meros inicios.

 

Aquel 11 de julio de 2021 los valientes fueron reprimidos en las calles de toda la isla. Por unas horas el miedo estuvo del lado de los dictadores ineptos, pero seis décadas de experiencia en reprimir y asesinar no se pueden vencer solo con uno miles de valientes tomando las calles. “La orden de combate está dada” dijo, con cara de miedo, el esperpento “puesto a dedo”, mientras sus secuaces soltaban las riendas de lo peor que ha parido nuestra isla hermosa. No humano quien reprima a jóvenes, a mujeres, ancianos y adolescentes solo por pedir libertad.

 

Reprimieron sin límites, sabedores de que su violenta injusticia no les traería más consecuencias que el otorgamiento de una sucia medalla o un diploma de parte de sus amos. Reprimieron sin límites, sabedores de que el desprecio y la denuncia desde dentro y fuera de Cuba no tendría consecuencia alguna para sus crímenes. Un crimen más en la larga lista de crímenes de los que han quedado impunes.


Foto: TANIAPRESS

 

Miles de crímenes cuya lista es larga y triste, crímenes, masacres como la de la loma de San Juan en enero de 1959, el baño de sangre en la fortaleza de la Cabaña, bajo la mirada feliz de un sanguinario argentino, el hundimiento en aguas internacionales del barco XX Aniversario en julio de 1980, el del remolcador 13 de marzo, también en un fatídico julio, pero de 1994, o el derribo de dos avionetas civiles dos años después, en febrero de 1996. Derribadas también sobre aguas internacionales.

 

Crímenes estos que son solo viñetas de sesenta y siete años de cometerlos tanto en Cuba como en el extranjero. La dictadura cubana no solo ha destruido una nación que era próspera y autosuficiente, no solo ha torcido el tronco de la Nación cubana, expelido a millones de sus mejores hijos, asesinado a miles de sus más valientes vástagos y encarcelado a las decenas de miles que no han comulgado con su horrible ideología y actuar. Lo sigue haciendo, incluso aún hoy, casi seis meses después de que su desgobierno fuera declarado un “peligro inusual”.

 

La dictadura desgobernará a lo que queda de Cuba, pero, repito, aún domina buena parte de la narrativa en la política y la prensa del mundo. Nos sigue ganando a los libres a pesar de los esfuerzos que día a día cada uno de nosotros, de manera diferente en la forma pero todos en busca de lo mismo, Cuba libre y próspera. Hacemos todo lo que podemos pero, evidentemente, no es suficiente. Debemos prepararnos, estar listos, para apoyar a los valientes que más temprano que tarde, inevitablemente volverán a tomar las calles que en julio de 2021 la desalmada represión les quitó.

 

En julio de 2021 Cuba ya era un páramo improductivo, los apagones asfixiaban a los cautivos de la isla, la escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos ya era generalizada y todo el mundo pensaba que ese Estado fallido no podía caer más bajo. Este 11 de julio de 2026 somos testigos, tristes testigos, de que ese Estado fallido cada día que pasa cae más bajo. Cae más bajo en su inmoralidad y sevicia, como en la imposición de la miseria a sus oprimidos. Ha caído tan bajo que ha sacado a los cubanos de la isla de lo que llamamos vida civilizada.

 

Hace hoy cinco años de que aquellos valientes tomaron las calles por unas horas. Cinco años después, sus vidas en vez de mejorar aunque sea un ápice, no ha hecho más que convertirse en un continuo descenso a la miseria y la ignominia. Cada día que ese régimen de tripudos ineptos sobrevive significan meses que se alargará la reconstrucción de nuestra isla. Cada día que sigan sentados en sus blancas poltronas refrigeradas significa un día más de apagones, hambre, sufrimiento y muerte de millones de desdichados.

 

Cinco años después la miseria es mayor y ya todos sabemos, tanto los de allá como los de acá, que bajo esa dictadura no hay solución posible a la debacle que provocó el obtuso totalitarismo comunista. No la hay. Ineludiblemente, cansados de tanta humillación y desesperados ante su miseria tiene que llegar en momento que los que antes tuvieron miedo no tengan más remedio que unirse a los valientes que nunca lo tuvieron. Hoy cada día son más los que salen a la calle con sus cazuelas vacías de comida pero llenas de dignidad.

 

Hace semanas salían solo de noche, de manera aislada. Desde hace días salen de noche y de día, cada vez menos aislados. La represión que les aplica la dictadura no es solo física, es también logística. Con los apagones no pueden cargas sus teléfonos móviles o no tienen conexión inalámbrica. Los apagones trabajan para el régimen incomunicándolos, cuando las protestas crecen les cortan por completo el servicio. Así lo hicieron el 11 de julio de 2021, así lo harán cuando vuelvan los valientes a repetir, con creces ahora, la epopeya de aquel memorable día.

 

Los cubanos volverán a la calle, no tienen otra salida a no ser que se adapten a vivir en la edad de piedra y con represión constante. Cuando salgan tenemos que estar listos, tenemos que lograr que nuestras denuncias tengan eco en los gobiernos del mundo, tanto en los que están del lado de la libertad como en los cómplices del lado del mal. Denunciar no solo la represión física sino la incomunicación criminal, no solo ante gobiernos, que generalmente son lentos en reaccionar, sino también en medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, comunicadores en redes sociales.

 

Tenemos que ayudar a que la chispa, apagada violentamente aquel 11 de julio hace cinco años, no pierda combustible como aquella vez. Tenemos que lograr que esos valientes no se queden solos ante el previsible embate de las hordas de los represores y asesinos. Tenemos que hacerles saber a esos represores y asesinos que los tiempos cambiaron y que sus abusos e injusticias esta vez sí tendrán consecuencias, que su impunidad terminó.

 

Tenemos que estar con ellos cuando vuelvan a salir, que lo harán. Lo harán, a no ser que de este lado también nos dejen solos quienes nos prometieron la solución y quieran o puedan negociar con los mismos cuyo desgobierno provocó las protestas de aquel 11 de julio de 2021. Que quieran o puedan negociar con los mismos que aquel día ordenaron reprimir y reprimieron a valientes que solo pedían libertad.

 

Volverán a salir y tenemos que estar con ellos, con los cubanos de la isla, en esa hora definitoria. En esa hora en que saldrán a instaurar vida en una Patria a la que le impusieron la muerte. Les tenemos que dejar saber, a los valientes de la isla y a los que, parece, titubean de nuestro lado, que los cubanos no están solos. Que su lucha por recuperar su dignidad humana y su bienestar material, su lucha por su libertad, prosperidad y derecho a la felicidad, es nuestra también.


No están solos.


Foto: TANIAPRESS

domingo, 12 de julio de 2026

El Orador Orate, la serie: I. Moscú, 1963

 

Foto: Humanidadenred.org
 

Ayer, para aliviar el alma que ha tenido unas semanas únicas—, empecé a escribir la segunda parte de mi libro Se acabó la diversión. Ocupar la mente escribiendo historia es algo reconfortante y a la vez útil. El relato de mi primer libro terminó en el año 1965 y el de este inicia en 1963, durante la visita de Fidel Castro a la Unión Soviética entre el 27 de abril y el 2 de junio de ese año.

Fiel a su costumbre, el nuevo dueño de Cuba y ahora súbdito de los soviéticos dio varios discursos durante su larga estadía en el país. Durante su nefasta vida, el sujeto nunca dejó de hablar; de ahí que yo le llame Orador Orate. Esa denominación me saltó a la mente mientras terminaba ese primer libro a finales de 2024: Orador Orate, nunca mejor dicho, me dije. Hasta orgulloso me sentí de inventar un término tan preciso.

Resulta que no fui el primero. Zoé Valdés —alma querida— se me adelantó en llamar al dictador asesino “el Orador Orate”. Es más, en la misma página donde le dice así, también alude a la canción En eso llegó Fidel, en la que Carlos Puebla dice en uno de sus versos: “Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”. Coincidencia o destino; pero, entre muchas cosas malignas, eso fue Fidel Castro: un Orador Orate, un demente que nunca cesó de hablar.

Como voy a estar no sé cuántos meses o años en este esperado proyecto, he decidido compartir con ustedes —millones de lectores y amigos— algunas de las cosas que este individuo que nos jodió Cuba dijo en su vida. Por eso le llamaremos “El Orador Orate: la serie”.

Regresemos a Moscú; es el 23 de mayo de 1963.

Sobre la manipulación mediática de las “masas”:

En la prensa, en la radio, en el cine, en los libros, en las escuelas, por todos los medios se calumniaba a la URSS. Los enemigos de la clase obrera no solo se valen de la represión, sino también de las armas ideológicas y de su principal arma: la mentira, para someter a las masas y embotar sus sentimientos revolucionarios.

Sobre el Estado capitalista:

En nombre de la propiedad privada sobre los medios de producción entregan la patria al dominio imperialista, prostituyen las familias, suprimen las libertades; imponen una sociedad cruel, dividida entre explotadores y explotados, y esclavizan al individuo. Mendigos, prostitutas, desempleados, niños sin escuelas, familias sin hogar, analfabetos son categorías que abundan hasta en las sociedades capitalistas más desarrolladas. Donde las libertades, la moral, la cultura, la familia, el ser humano son brutalmente subordinados al concepto egoísta y a los intereses de la sociedad privada sobre los medios de producción.

Quiten capitalismo y sustitúyanlo por socialismo totalitario y verán que eso que denunciaba era exactamente lo que le ha hecho su Estado fallido a los cubanos.

Toda una vida mintiendo descaradamente.

Un Orador Orate, e hijo de puta.

 

Foto: Página 18 del libro de  Zoé Valdés*
 
 
* Zoé Valdés. Yo acuso, Cuba llora. Independently published, 2024