viernes, 3 de abril de 2026

¿Cuantos barriles de petróleo vale un prisionero cubano?

 


Foto: DW

La Junta Militar de Barrigones, es decir, la dictadura cubana, anuncia que liberará a 2,010 presos. Nunca acepta que tiene presos políticos, incluido un niño de 16 años.

Coincide que lo anuncia días después de que Donald Trump permitiera la entrada de un sancionado tanquero ruso conteniendo, dicen, 730,000 barriles de crudo.

Esto equivale a que un preso cubano, político o no, vale al día de hoy 363 barriles de petróleo.

Que asco dan, todos.


Foto: Nación321

AMLO, el capo del Bienestar Cubano

 

Foto: Diario Berriozabal´s Post

 

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha sido el más corrupto y destructor político mexicano, y miren que rara vez soy tan absoluto en mis dichos. No regreso sobre su historial, pues ya hemos hablado bastante del sujeto. Me gustaría, me encantaría, no tener que mencionar su nombre nunca más en mi vida, pero no, el viejito me hace regresar a su triste sombra.

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Ya hemos hablado de cómo disolvió la democracia mexicana, de cómo dilapidó billones de pesos en obras inútiles y destructoras del medio ambiente, de cómo pagó esas obras faraónicas con el saqueo de cientos de fideicomisos, de cómo maniató y disolvió a las instituciones de control y transparencia, de cómo coartó al instituto electoral, de cómo disolvió las estancias infantiles, de cómo corrompió a las fuerzas armadas, de cómo dejó crecer a los cárteles del crimen organizado. Bueno, ya saben, la lista es larga.

En verdad, me encantaría no tener que mencionarlo. Ya jodió bastante a México, y todavía lo sigue jodiendo a través de sus marionetas, pero eso es asunto de los mexicanos, aunque me duele a mí, como ser humano. El problema es que no solo jode en México, sino que jode a los mexicanos para ayudar a los que joden a los cubanos.

AMLO no solo llenó a México de médicos esclavos cubanos, no solo llenó su gobierno de oscuros asesores cubanos, compró las vacunas inútiles fabricadas en los destartalados laboratorios de la dictadura, no solo le regaló millones de barriles de petróleo, les regaló los adoctrinadores libros de texto o se la pasó abrazando al puesto a dedo Díaz-Contados, como si fuera un jefe de Estado legítimo; ahora se la pasa, desde su falso retiro, extorsionando a sus lacayos para que “aporten” dinero a la opaca cuenta que abrió para la “solidaridad con el pueblo de Cuba”.

Solidaridad con el pueblo de Cuba, la que nunca tuvo, ni ha tenido, con el suyo propio. No me crean a mí, pregúntenles a esas jóvenes madres que tuvieron que dejar de trabajar cuando el viejito se llevó el dinero de las estancias que cuidaban a sus hijos, o a las que los cárteles se los secuestraron para convertirlos en sicarios, o a las que tuvieron que salir a buscarlos cuando esos cárteles los desaparecieron, es decir, los mataron. Pregúntenle a las que vieron —y están viendo— morir a sus hijos por desabasto de medicinas.

Pero, bueno, AMLO es solidario con el “pueblo de Cuba”. No crean que es con los millones de cubanos que, con hambre, deambulan rascando algo que comer en una montaña de basura pestilente, esos mismos que regresan a un bajareque a oscuras, sin agua corriente, pero con corrientes de agua que los empapan cuando llueve. Esos no son el “pueblo” con el que este señor es solidario.

Él es solidario con los mismos que tienen a esos cubanos en la miseria, con los mismos que meten preso a un niño de dieciséis años por pedir libertad, mientras tienen a otros millones de niños con hambre y, al día de hoy, prácticamente sin educación pública ni atención médica. Sí, AMLO es solidario con los Barrigones que tienen jodidos a los cubanos.

Y vuelvo a hablar hoy de ese acomplejado porque hace unas semanas abrió una cuenta bancaria para que la gente depositara dinero para ayudar al “pueblo cubano» —a los dictadores, pues—, y como los mexicanos, a diferencia de los cubanos de la isla, todavía pueden protestar o burlarse, lo tundieron con todo en redes sociales. Lo denunciaron y se burlaron, que a veces la risa es lo que más duele. Recuerdo que la risa y la alegría fueron de las primeras cosas que Fidel Castro prohibió en Cuba.

No tuvo éxito AMLO en que le cayera dinero en su corrupta y sucia cuenta. Pero hay que reconocerle que su complicidad con esos dictadores es sincera. No se quedó de brazos cruzados allá en su rancho La Chingada, que, la verdad, le quedó chingón, como dicen los mexicanos. Le quedó chingón porque se chingó —así le dicen allá a robar— miles de millones de pesos para llenarlo de lujos.

Pues ahora AMLO anda en papel de extorsionador al servicio de los dictadores barrigones de La Habana. Les ha mandado el recado, al mejor estilo de un mafioso de la Cosa Nostra, a gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, regidores, funcionarios públicos, a Juan y a su hermana; les ha mandado el recado, es decir, la orden, de que donen dinero en esa cuenta de “solidaridad con el pueblo de Cuba”.

El monto de las donaciones que el supuestamente retirado viejito “invita” a hacer varían desde 20 000 hasta 100 000 pesos mexicanos, desde unos 1100 hasta 5550 dólares al tipo de cambio actual. Una pasta, una lana, un billetón, depende del país en el que usted pernocte. Al cabo, los políticos de todos lados ganan bien y, la mayoría, roba mejor.

Según el periodista e investigador Salvador García Soto, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), partido que armó AMLO robándole políticos y lacras al resto de los partidos, tiene hoy 24 gobernadores, 63 senadores y 253 diputados federales. Además, controla 27 de los 32 congresos estatales, 733 alcaldes y un montón de funcionarios en todos los niveles de gobierno. Todos han sido “invitados” a “cooperar”. Se me olvidaba, también los principales empresarios del país han sido “convocados” a “aportar voluntariamente”.

Voluntariamente, trabajo voluntario. ¿Les suena?

Ah, que no se ilusionen los dictadores cubanos con esa lana, con esa pasta o billetón. Hace unos años, AMLO recaudó millones de pesos para las víctimas del sismo del 2017, y el dinero recaudado, ese sí donado voluntariamente por la bondad de los mexicanos, no llegó a ninguna víctima: se lo robaron AMLO y su pandilla, como “aportaciones al movimiento”.

Los mexicanos sinceros, en aquella ocasión, depositaron más de 85 millones de pesos en una cuenta. AMLO y su gente se robaron 42 millones de ellos. Se los robaron, se robaron la parte correspondiente al capo, al capo del Bienestar.

Que no se ilusionen los Panzones de La Habana. El dinero extorsionado a la clase política mexicana, y a los empresarios complacientes, no les va a llegar completo, si es que les llega algo.

“Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, dice el proverbio.

 

Foto: Mexicanos Contra la Corrupción y la Inmunidad

jueves, 2 de abril de 2026

Reprimiendo niños

 

Foto: CiberCuba

Es increíble que haya gente que, no solo negocie, sino que defienda a la Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba. Pongamos a un lado la catástrofe humanitaria a la que han llevado al harapo de país que dejaron Fidel Castro y su acomplejado hermano. Ya con eso es para que, o estuvieran presos o muertos.

Pero no, hay de todo en este mundo y asombra ver que hay gente que hasta los apoya.

Pongamos a un lado esa catástrofe humanitaria. Pongámosle mejor un rostro, uno de millones.

Se llama Jonathan David Muir Burgos, un niño de 16 años detenido por pedir libertad aquella noche en la que cantó el gallo de Morón.

16 años de esperanza contra 67 de destrucción, represión y muerte.

Los Barrigones odian y temen a la esperanza. Tienen preso a un niño de 16 años por manifestarse. Por manifestarse de corazón, mientras ellos, los Barrigones se la pasan organizando manifestaciones, tanto en su fallido país, como en el extranjero.

Una tiranía contra un niño. Una dictadura contra todos los niños de Cuba. Y todavía hay gente que no solo los legitima, los apoya. Que asco.


Foto: FB

miércoles, 1 de abril de 2026

Aclaración y media

 

Foto: 14 y medio

Hoy Sebastián me escribió un e-mail en el que me decía: "¡Bien dicho! ¡Felicitaciones!".

Yo me dije: "Coño, ¿qué hice ahora?".

Sebastián acompañó su e-mail con un link. Me transfirió al portal de noticias 14 y medio, a un artículo sin firma personal, donde se informa de una reunión de cubanoamericanos en Miami. Y en uno de sus párrafos aparece alguien que porta el mismo nombre que quien suscribe. Dice así:

Pocas semanas después de que el régimen cubano abriera la puerta a la inversión de los cubanos que viven en el exterior, el empresario Omar Sixto fue muy claro con la condición que debe darse. “En caso de que Cuba sea libre y soberana y haya una Constitución que proteja la empresa privada, el exilio cubanoamericano estará hermanado con los cubanos nacionales que quieren emprender. Y esa es la esencia de esa reunión de hoy”, puntualizó, dando un sonoro portazo a la propuesta del vice primer ministro Oscar Pérez-Oliva. 

Mi homónimo dijo, en esa reunión, algo que yo mismo podría decir sin problema alguno. Es más, lo he venido diciendo desde hace años y más ahora desde que los cubanos estamos en este tira y encoge de que si Trump y Marco Rubio negocian con un cangrejo, un tuerto o un gorila.

Con cualquiera que negocien es un hijo de puta, y si negocian cualquier cosa que no sea la completa rendición de la dictadura, la liberación inmediata de los presos políticos y la instauración de un gobierno de transición o provisional, ellos serán los hijos de puta.

Pues bien, aquí viene mi aclaración. Yo no soy el Omar Sixto que estuvo en esa reunión. Primero, porque no me invitaron. Segundo, porque el día o la noche en que se celebró esa selecta cita, yo no estaba en Miami, estaba en Washington D. C.

De hecho, creo que es primo de mi padre, de allá por Pinar del Río.

Foto: Telemundo 51
 

Comparto con el citado Omar Sixto que asistió a esa reunión, además del nombre, el orgullo de ser cubano y de vivir en América, en el sentido americano. No soy cubanoamericano, soy un cubano que vive en Estados Unidos de América, hoy mi hogar hasta el fin de mis días.

Comparto con el susodicho patriota el ánimo y la intención de ver a nuestra bella isla liberada y empezar a trabajar juntos para reconstruirla y devolverla a la prosperidad y la felicidad. Y digo devolverla porque les he contado en mi libro Se acabó la diversión como inició la destrucción de aquel bello país.

Lo que no comparto con mi tocayo es lo de ser millonario. Me alegra mucho que él lo sea, pero quien suscribe no lo es. Coño, ojalá lo fuera.

Como sea, todo lo que ayude a acabar de una vez con esa Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba tendrá siempre mi más fuerte y constante apoyo.

Don Omar, no lo conozco, pero me encantaría conocerlo. No solo por ser un buen patriota sino también porque casi no conozco millonarios, y dicen que eso se pega. Espero saludarle pronto.

¡Patria y vida! ¡Por Cuba libre!

Foto: Omar Sixto 

Marzo 31, 2026

El sucio petróleo de la vergüenza

 

Foto: Marine Tracker
 

Antier, en medio de dos reuniones en las que me fue muy bien, escuché que, después de semanas de especulaciones, por fin el tanquero ruso que lleva semanas atravesando el Atlántico había sido autorizado a atracar en el puerto de Matanzas. Algo así como aquella película de la Guerra Fría, Hunting the Red October, en la que Jack Ryan, un ficticio agente de la CIA, perseguía desde un submarino norteamericano a uno soviético. Véanla, ya no hacen películas así.

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El barco en cuestión porta por nombre Anatoly Kolodkin, bautizado así en honor a un jurista soviético que llegó a ser juez en el Tribunal Internacional de Derecho del Mar. Como todo lo que hacen los comunistas, que esta nave porte ese nombre es una verdadera burla, además de un engaño.

Este barco en particular está sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFA) de Estados Unidos. Está sancionado por Canadá, por Australia, por la Unión Europea, por el Reino Unido y por la madre de los tomates. Sancionado, pero porta el nombre de un jurista. Las cosas de los comunistas.

Me vienen a la mente aquellas organizaciones por la paz mundial de los tiempos de esa misma Guerra Fría: aglutinaban a todos los países y organizaciones que hacían exactamente lo contrario. Se juntaban para joder la democracia, la libertad y la paz.

O cuando Fidel Castro presidió la novena Cumbre de los No Alineados, organización que supuestamente estaba integrada por países que no se alineaban ni con el bloque de países libres ni con el bloque comunista. La cumbre la presidió el Orador Orate cubano, el lamedor de botas rusas número uno, peón de sus instrucciones e hijo improductivo que dependía de los subsidios soviéticos para sostener su dictadura.

Ayer mismo, aquí en Washington D. C., me tropecé con una de esas marchas de "No Kings", de no reyes, dedicadas en la superficie contra Donald Trump, pero en la realidad dedicadas a socavar la democracia, a denigrar el sistema electoral democrático y a socavar el capitalismo. Acusan de rey, de king, a un viejo que ganó unas elecciones limpias, que apenas lleva quince meses de su administración, que en unos meses lo más probable es que pierda el apoyo del Congreso y del Senado, y al que en 2028 las elecciones lo mandarán de regreso a Mar-a-Lago, a que Melania le cambie los pañales.

King, ni king. Son los mismos que odian a Israel, a los judíos, mientras adoran a los islamistas. No importa que los primeros solo hayan traído prosperidad a este mundo y los segundos se la hayan pasado estrellando aviones contra rascacielos, poniendo bombas en trenes, edificios, aviones, autos, zapatos, personas, en todo. Matando y matando a los mismos que hoy se desgañitan defendiéndolos. El mundo al revés.

Qué diferencia entre la marcha de ayer, la de los fanáticos anticapitalistas, y esa en la que participé el domingo a favor del fin de la teocracia iraní. Qué diferencia.

Pues bien, resulta que antier, desde una de las puertas que separa sus oficinas de la cabina de los periodistas en el Air Force One, Trump salió a declarar que iba a dejar pasar el tanquero ruso porque los cubanos “tienen que sobrevivir”. Como si los cautivos de la isla fueran a sobrevivir con 700 000 barriles de petróleo de un solo barco, cuando en diciembre recibían tres veces más y aun así mantenían a los cubanos a oscuras, llenos de basura y sin medicina. Sobrevivir.

También dijo que: “Sí, Cuba será la próxima. Cuba es un desastre, es un país en decadencia, y será la próxima. En poco tiempo, va a colapsar, y estaremos allí para ayudarla”.

“Estaremos ahí para ayudar a nuestros grandes cubanoamericanos, que fueron expulsados de Cuba; en muchos casos, sus familiares fueron mutilados y asesinados por Castro”. Cubanoamericanos que son hoy votantes en este bello país, eso no se le olvida.

"Prefiero dejarlo entrar, aunque sea Rusia o cualquier otro".

Me pareció que habló como esos gatos que juegan con el moribundo ratón antes de finalmente tragárselo, o, peor aún, como esos torturadores de regímenes totalitarios —Cuba, Venezuela, Rusia e Irán incluidos— que reviven al torturado para seguir un rato más con su macabro sadismo.

Diga lo que diga Trump, sus palabras y hasta la forma en que habla del tema cubano demuestran lo insignificante que resulta en su agenda el tema cubano. Normalmente no habla del tema cubano sentado en la Oficina Oval; lo hace a botepronto, asomado a la puerta de un avión. Como reiterando: “Sí, es verdad, lo de Cuba, sí, lo arreglaremos. Bye”.

Además, cuando habla de Cuba nos demuestra su desconocimiento sobre la isla. Hace una semana dijo que estaba a salvo de huracanes, porque no estaba en zona de huracanes. Nadie le avisó de Melissa.

Ayer dijo que dejaba pasar al petrolero ruso porque los cubanos necesitaban calefacción y aire acondicionado. Dice esto de un país que en toda su historia nunca ha necesitado calefacción y en el que, desde 1959, el aire acondicionado es solo para los dictadores y para los turistas.

El Anatoly Kolodkin, un buque sancionado bajo todas las leyes, fue autorizado a descargar su sancionada carga en un país sancionado. Su combustible no mejorará en nada la vida de los millones de cautivos aplastados por la dictadura asesina.

Lo que sí hará este acto de permitir la entrada de un barco ruso sancionado a descargar su sancionada carga en los corroídos tanques de la terminal de Matanzas es darle oxígeno a la tiranía cubana. Le dará un pequeño respiro material; podrán llenar sus reservas personales mientras mantendrán a los cubanos en apagones y sin transporte público.

 


Foto: Marine Tracker
 

Lo más importante es que ese acto les permite ganar tiempo, reiterar su retórica de “resistencia” y les ofrece una pequeña victoria en ese mito que llevan sesenta y siete años fabricando. David le pegó otra pedrada a Goliat, mientras le sigue dando palos a los cubanos.

La llegada de ese petrolero ruso legitima a la moribunda dictadura. Es un puñetazo en la cara de las decenas de miles de cubanos que salen, con hambre, cada noche a convertir en tambores sus cazuelas lavadas con dos gotas de agua. Ya veremos a todos los noticieros anunciando la victoria legitimadora de la represión. Un puñetazo en la cara de la libertad.

Ese acto le va a permitir a la camarada Claudia reiniciar los envíos de petróleo a sus cómplices. Si dejaron entrar un tanquero sancionado, ni modo —así dicen en México— que no dejen entrar uno legal cargando combustible ilegal robado a los mexicanos. Y así como ella y su régimen, ya veremos a otros que, envalentonados y activados por la dictadura cubana, redoblarán sus esfuerzos por destruir la presa de contención que Trump puso a finales de enero pasado.

Este barco de petróleo puede ser esa pequeña resquebrajadura de esa presa. Empieza por unas gotas y, en poco tiempo, o en noviembre, se convierte en un torrente y todo vuelve a su lugar. La dictadura haciendo lo único que sabe hacer bien: ganar tiempo. Lo mismo está haciendo Irán, por cierto; el tema es que ellos tienen uranio y petróleo, y Cuba solo tiene miseria.

O puede ser lo contrario. Puede ser que el gato le esté dando un último respiro al ratón después del jugueteo antes de zampárselo. Puede ser que Trump prefiera tener un poco de gasolina y diésel en La Habana para cuando lleguen sus muchachos. Puede ser, pero cuántas veces hemos visto cómo un ratón moribundo escapa de un gato muy confiado.

La incertidumbre y los repentinos cambios de rumbo de la política exterior de Trump son una de sus fortalezas, aunque algunos la ven como una debilidad. Quizás es lo que él pretende. Y este arte de engañar no solo se ciñe a lo internacional.

Ayer mismo yo estuve en la Casa Blanca, que, como ustedes saben, está en medio de una obra de construcción de lo que a todos se nos ha dicho que será un salón de fiestas.

Se nos ha dicho que ese salón es un capricho del viejito. Bueno, yo les digo algo: si esa construcción es para hacer un salón de fiestas, yo seré candidato a un premio Nobel. Es decir, que eso nunca será. El nivel de excavación, de equipos, grúas y oficinas portátiles que hay ahí no son para construir un salón de fiestas, son para construir un búnker, un gran búnker. Si yo, que soy un simple zapatero, me puedo dar una idea de lo que ahí se hace, imagino que tanto amigos como enemigos de Trump también lo sepan.

 

Foto: Omar Sixto

 

Dice que hace una sala de baile mientras moderniza las capacidades de la Casa Blanca y actualiza su defensa y operatividad. Lo mismo podría estar haciendo con Cuba, no lo sabemos, y cansa estar especulando. Tan bueno que sería que los cubanos pudieran, de una vez y por todas, tomar las riendas de su destino.

Es una vergüenza, para los cubanos de allá y de acá, que llevemos meses en esta telenovela, dependiendo de la danza opaca entre La Habana y Washington, sin ser respetados ni por los unos ni por los otros. Ni por los reyes de allá, ni por el que muchos dicen que es rey de aquí.

 

Foto: Granma