domingo, 4 de octubre de 2026

Cuba necesita miles como Ariel

Foto: Instagram

Una de las primeras cosas que el totalitarismo castrista prohibió a los cubanos fue el derecho de asociación, además del derecho a poseer armas. Lo maligno, como vemos, no se pelea con lo pillo, con lo listo, con lo hijo de puta.

Por eso vimos a un cubano "timbalú" —en solitario— levantar la voz por el resto de sus paisanos. Solo, sin nadie que se le uniera, que lo respaldara, que lo apoyara, que lo defendiera. Caminó cinco cuadras con el estandarte de la libertad y nadie se le unió.

Lo detuvieron en el Capitolio, ese bello edificio donde sesionaba el poder legislativo de aquella república —imperfecta pero funcional— asesinada el 1 de enero de 1959. Justo enfrente de donde el 11 de julio de 2021 los cubanos que quieren ser libres dieron su último grito.

Ese cubano se llama Ariel, antier sacó la cara por sus paisanos —que como hermanos no se comportaron—, hoy es torturado en un calabozo de ese infierno oscuro que en aquella Cuba libre fue una escuela marista.

Uno acá, ante tanta valentía, se siente inútil para la causa de los que anhelamos esa Cuba libre que nunca conocí. Nací en la Cuba esclava y escapé de ella. Sueño con regresar a la que será de todos, pero, más que nada, de gente como Ariel.

Una Cuba libre, próspera, autosuficiente y feliz. 

Un Cuba libre con Ariel, y miles como él, respetados como ciudadanos de una república que ame y cuide a sus hijos, la que Martí soñó y con su pensamiento y sangre germinó.

Ariel Limias Leiva, un "timbalú".

Les comparto la información que mi hermano Ernesto publicó sobre este valiente:


Ariel Limias Leiva, pastor cristiano de 53 años y pintor graduado de la Academia San Alejandro, fue trasladado al cuartel general de la Seguridad del Estado en Villa Marista tras ser detenido por protestar en solitario en la escalinata del Capitolio Nacional de La Habana, sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular. 

Según reportaron medios como Martí Noticias, Diario de Cuba y 14ymedio, el ciudadano caminó más de cinco cuadras desde la intersección de las calles Monte y Egido portando una pancarta con los mensajes de texto “No más discriminación política absurda”, “Abajo la dictadura” y “Patria y Vida y Libertad”. Al subir la escalinata del edificio constitucional, cuatro agentes policiales uniformados lo interceptaron y procedieron a esposarlo sin que opusiera resistencia física.

Al momento de ser introducido en el carro patrullero, el manifestante gritó “Abajo la dictadura”, a lo que un transeúnte entre la multitud reunida respondió con la misma consigna antes de que las fuerzas de seguridad requisaran teléfonos móviles a testigos en el lugar. 

En la escena, el hombre, vestido con pantalón de mezclilla azul y sin camiseta, caminó con el cartel sostenido en alto con ambas manos mientras decenas de peatones se detenían a observar su paso por la acera y a registrar imágenes con sus dispositivos. 

Su esposa, la pintora Yulia Morales Zamora, declaró a la prensa que la acción respondió a la escasez de alimentos, la falta de libertades y el rechazo a las recientes sanciones judiciales contra miembros de la comunidad cristiana, incluyendo a la creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente y al pastor Rolando Fidel Pérez. 

Morales Zamora detalló que su cónyuge requiere tratamiento médico permanente por padecer una afección cardíaca tras sufrir un infarto el 18 de enero de 2026, y recordó que permaneció 12 días encarcelado en la unidad policial de Picota tras efectuar una manifestación similar en julio de 2021. 

Asimismo, familiares en el exilio y activistas independientes señalaron que Limias Leiva comercializa sus pinturas en la Feria de San José en la Avenida del Puerto y destinaba parte de sus ingresos al apoyo comunitario.

 

Ariel Limias Leiva es otro más de los cientos de miles de valientes que sin miedo levantan su dignidad ante la maldad totalitaria.

Ah, y que no se nos olvide, el vehículo en el que los represores secuestraron a Ariel para llevarlo a su martirio, se movía con gasolina enviada desde Estados Unidos.

 Eso, que no se nos olvide.

Foto: Alberto News

sábado, 3 de octubre de 2026

Camino a Estrasburgo, por Cuba libre

 


Algunos de ustedes me conocen, a los que no, les cuento, llevo este blog y mi canal de YouTube sin fines de lucro, ambos. Al contrario, cuestan tiempo, y, por ende, dinero.

A quienes ven mis videos sabrán que nunca he pedido ni una suscripción, ni una campanita, ni nada de eso. Hago lo que hago porque no veo la hora de ver a nuestra Cuba libre de estos desalmados que la han arruinado, oprimido y reprimido durante casi sesenta y ocho años.

También les digo que no recibo ganancias memorables de las ventas de mi libro Se acabó la diversión. Las presentaciones del libro, arma de guerra por la libertad de Cuba, le cuestan bastante a este su servidor.

Pues bien, el lunes presento el libro en Estrasburgo, en un evento organizado por Vox y Patriots para hacer presente la realidad de nuestra Cuba actual, para mostrar las causas de la catástrofe humanitaria que hoy la aniquila y, sobre todo, para trabajar sobre lo que tendremos que hacer todos para reconstruirla, para refundarla.

A algunos no les gustará que Vox y Patriots me abran la puerta, me importa un bledo, la verdad. Fueron ellos y no otros, cobardes, los que, con entusiasmo y sinceridad, les abren la puerta a cubanos sinceros que sin interés alguno andamos por aquí, en casa del carajo, exponiendo y denunciando la plaga que sufren nuestros hermanos.

El lunes estaré en Estrasburgo, con el machete afilado contra esa dictadura maligna. Con la verdad y la luz de las palabras.

De ahí, encarrilado ya, sigo a Suiza, al cabo, ya estoy en el vecindario y traigo el machete afilado. O seguimos, igual hasta me acompañan.

Por Cuba libre, por la verdad, por la decencia.

Que rico es ser libre, señores.


viernes, 2 de octubre de 2026

Combustible norteamericano para represión cubana

 

Foto: CiberCuba
 

El pasado julio se enviaron desde Estados Unidos 3.2 millones de barriles de combustible: más de cuatro veces la cantidad enviada el mes anterior. Esto nos da un promedio de 104 000 barriles diarios; es decir, lo que se decía que era el gasto promedio en Cuba antes de que se cancelaran los envíos de Venezuela.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

Entonces, en julio —podemos decir— Cuba recibió un volumen de combustible que debería haber estabilizado —es un decir— el suministro de energía eléctrica y, por ende, el de agua potable y el restablecimiento paulatino del resto de los servicios públicos.

Ah, perdón: olvidé que, según las medidas de la administración Trump, ese combustible enviado por empresas privadas desde Estados Unidos va dirigido a empresas privadas en Cuba. De ahí que la Junta Militar de Barrigones que la desgobierna no tenga responsabilidad alguna en regresar a sus cautivos, aunque sea un poco, a la civilización.

Según las medidas de Estados Unidos, ese combustible —en cantidades que igualan a lo que enviaba Venezuela antes del 3 de enero pasado— no es accesible a la dictadura que sojuzga el presente y bloquea el futuro de Cuba. Va a manos privadas.

Por eso no hay electricidad ni servicios públicos, claro.

Pero ¿por qué la represión funciona tan campante? ¿Con qué combustible se mueven los represores?

Mientras aquí seguimos en la bobería, barcos cargados con combustible y todo tipo de cosas navegan hacia Cuba. Los cuerpos represivos al servicio de la dictadura se mueven libremente, sin restricciones logísticas, por toda la isla.

¿Con qué combustible lo hacen, si el único que entra en la isla va desde acá y se recibe allá por esos supuestos privados?

Mientras estamos pendientes de lo que digan Trump, Rubio, No Sé Qué Descossío o el Marrano, la dictadura sigue ganando tiempo, sigue reprimiendo a sus anchas, los cubanos de la isla siguen sobreviviendo en la Edad de Piedra y sus cómplices siguen hinchándose las bolsas a costa de esta catástrofe humanitaria que cada día que pasa se agudiza más.

Hoy temprano, sin querer, escuché a uno de nuestros "explicadores" en YouTube hablar sobre el conflicto entre Cuba —entiéndase la dictadura— y Estados Unidos. No: el conflicto no es entre una maligna dictadura y un gobierno extranjero.

La verdadera guerra, desde hace sesenta y siete años, es entre esos bandidos asesinos y el pueblo cubano. La dictadura dice que los culpables de toda esta catástrofe son los Estados Unidos al mismo tiempo que reprimen, golpean, encarcelan y asesinan a los cubanos. Al mismo tiempo que impiden a esos mismos cubanos ejercer su derecho fundamental de ser libres, prósperos y felices.

¿Y cómo pueden seguir haciéndolo si no tienen oficialmente un suministro de combustible?

Lo siguen haciendo porque ahora mismo, en este instante, hay varios barcos llenos de gasolina y diésel surcando el golfo de México rumbo al Mariel.

Lo hacen porque ahora mismo alguno de esos barcos, atracado en ese muelle, está descargando uno de esos llamados isotanques, lleno hasta el tope de gasolina norteamericana.

Lo siguen haciendo, y lo seguirán haciendo, porque ahora mismo una manguera de una de esas llamadas mipymes está surtiendo combustible norteamericano a una patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) o a la moto Kawasaki de uno de esos represores, tan flaco como inhumano.

 

Foto: Infodefensa

Con ese combustible se traslada la fiscal que está pidiendo entre ocho y diez años contra dos jóvenes por tener su propio proyecto audiovisual, o a los que acosan y condenan a una niña y a su madre por denunciar la realidad. Con esa gasolina, la dictadura tiene desplegada por toda la isla a esa banda de zánganos desalmados que ejercen la represión contra los indefensos cubanos.

Ah, y con ese mismo combustible. Díaz-Contados y toda esa banda de Barrigones se mueven de un lado a otro hablando boberías, recibiendo a cómplices extranjeros y alumbrando sus casas. Con ese combustible el Cangrejo sigue negociando y su primo Cristash sigue burlándose de los siervos de sus abuelos.

Combustible, señores, enviado desde Estados Unidos.

El mundo al revés.

 

Foto: Emol