lunes, 18 de mayo de 2026

El pretexto de los drones, y los juicios

 

Foto: Noticias Martí
 
 

La telenovela de la caída del castrismo totalitario parece no tener final, a pesar de que todos queremos ver ese último episodio. Como en el béisbol, la bola pica y se extiende. La semana pasada fuimos testigos de la visita de John Ratcliffe, director de la CIA, a La Habana. No se reunió con las cabezas visibles de la Junta Militar de Barrigones, sino con un gorila represor y con el nieto de lo que queda del dictador Raúl Castro. Se reunió con el verdadero poder, no con sus marionetas.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

Ratcliffe fue a La Habana —imagino y espero— a comunicarles un ultimátum a quienes mantienen a Cuba en la miseria y la opresión. Durante sesenta y siete años, la CIA ha sido el enemigo número uno para el régimen cubano. La dictadura ha culpado a la Agencia de todo lo malo que ella misma les inflige a sus cautivos, desde el fracaso de una zafra azucarera hasta un brote de dengue. Todo es culpa de la CIA.

En 1990, en vísperas de un inesperado viaje a Nueva York, allá en La Habana, a mí y a otros cinco chicos nos metieron por la cabeza una especie de curso de contraespionaje. Nos lo impartió el “compañero que nos atendía”, un seguroso mediocre con el seudónimo de Rubén. Uno de los pocos detalles que recuerdo del cursito fue que, estando en Nueva York, si íbamos a un bar tendríamos que estar alertas, pues seguramente se nos acercaría un agente de la CIA a invitarnos los tragos y sacarnos información.

En 1992 andábamos por Nueva York y, por supuesto, nos metimos a un bar. No a uno cualquiera, sino a uno de esos que tienen muchos tubos y poca ropa; jóvenes que por primera vez disfrutábamos un aire de libertad. No recuerdo cuánto tiempo estuvimos en aquel oscuro y retador ambiente, pero sí recuerdo que todo el rato estuvimos esperando por el tipo de la CIA que nos prometieron en Cuba. Nunca llegó a invitarnos los tragos ni a sacarnos información. Maldita CIA.

Pues bien, Ratcliffe se apeó esta semana en La Habana ninguneando a Díaz-Contados, a Marrano, al Bruno y al Descossío. Fue directo a hablar con los que manejan los hilos de la destartalada marioneta que es hoy la dictadura cubana; que no por destartalada es menos peligrosa o menos represora.

No sabemos hasta qué profundidad fue la metedura de pie, pero el solo hecho de que lo recibieran es una patada en el trasero para ese tareco totalitario. Hay que tener estómago para estrechar la mano de esos asesinos. No solo se dieron la mano, se sentaron a conversar y al final les recibieron hasta regalos. Si no me cree, vea el video de los de la CIA regresando a su avión: todos portando una bolsa de regalos.

 

Foto: CiberCuba

A la par de que el director de la CIA se sentara con los esbirros, la isla estuvo la semana pasada rodeada por vuelos de aviones y drones de reconocimiento. Y digo rodeada porque he leído en varias partes que un avión o dron norteamericano cruzó por encima del occidente de la isla. Eso es mentira.

El director de la CIA en La Habana, aviones y drones reconociendo a la isla —como en las semanas previas a la extracción de Maduro y su madura esposa—, y el USS Iwo Jima anda por el Caribe sin reportar su posición exacta. La Cuarta Flota también anda por ahí. Todas las condiciones están dadas para desaparecer de un plumazo a la dictadura empobrecedora y, sin embargo, la telenovela continúa.

Trump, para el caso cubano, está actuando como esos gatos que juguetean con un ratón moribundo antes de zampárselo. El problema es que, mientras él sigue jugueteando, los cautivos de la isla siguen a oscuras, con hambre, buscando comida en los inmundos basureros, muriendo de inanición y miseria. Vea usted cualquier video de los que nos llegan de allá y no encontrará a ningún cubano que tenga la dentadura completa o se vea bien alimentado. Bueno, excepto los dictadores Barrigones.

Como les dije hace unos días, lo importante es que el tema continúa, aunque parezca telenovela. El asunto se mueve, y en esos movimientos vemos que un día sí y otro también se filtran noticias que, si las juntamos, indican que Estados Unidos está buscando una justificación para finalmente tomar alguna acción concreta que destrabe el futuro de Cuba.

No veo la lógica en esto, puesto que la dictadura cubana ha hecho y hace tantas cosas contra el mundo libre que no se necesitan nuevas razones para querer acabar con ella de una vez y para siempre. La Cuba totalitaria es una plataforma de espionaje para rusos y chinos, tiene a miles de mercenarios en la invasión rusa a Ucrania, tiene miles de espías y agentes de influencia regados por el mundo, sirve de refugio para delincuentes de toda clase y, a pesar de su estado miserable, la dictadura sabe ganar tiempo y tergiversar la narrativa para intentar sobrevivir.

Aun así, vemos cómo la administración Trump sigue buscando nuevas justificaciones. El Departamento de Justicia, con bombo y platillo, anuncia que van a enjuiciar a la piltrafa de dictador que es Raúl Castro hoy. Lo van a acusar de dar la orden para el derribo de dos avionetas y la muerte de cuatro patriotas. Lo harán con treinta años de retraso. Acusan al asesino y al mismo tiempo Ratcliffe se reúne con su nieto. La suciedad de la política.

En esto de las justificaciones para justificar meterle mano de una vez a los dictadores, lo último ha sido una supuesta filtración a Axios de que Cuba habría adquirido trescientos drones con los que pudiera atacar la Base Naval de Guantánamo o hasta Key West. Diría nuestro genial Álvarez Guedes: “¡Qué manera de comer m…!”. ¿Trescientos drones de qué tipo? No es lo mismo un Shahed iraní que un pequeño dron de esos con los que los ucranianos cazan soldados rusos.

Trescientos Shahed sería algo preocupante, aunque es imposible que la dictadura cubana los tenga. Trescientos drones cazasoldados no significan nada de qué preocuparse. La filtración a Axios, si sirvió para algo, fue para poner a nuestros políticos e influencers a hablar del tema. Mírenme a mí, que ni soy político ni influencer, hablando de drones.

Drones —drones de verdad— son los que quiero ver liberando a Cuba. Mientras tanto, no pierdo la esperanza de que esos cacerolazos que se escuchan cada noche a lo largo de la isla oscura se conviertan en millones de cubanos en las calles dispuestos a cambiar por sí mismos sus destinos. Cuba liberada por cubanos, sin necesidad de seguir en esta telenovela ni depender de la CIA, ni de Trump, ni de Rubio.

Cubanos haciendo justicia, recuperando su dignidad, abriendo el camino para un futuro de prosperidad y felicidad. Barriendo con dictadores para juzgarlos en una Cuba libre. En lo que eso llega —si llega—, no veo mal que se inventen juicios atrasados o drones imposibles. Cualquier cosa es buena para incentivar la caída final de este mal que nos ha estado devorando por sesenta y siete largos años.

 

Foto: El Vocero de Puerto Rico

domingo, 17 de mayo de 2026

El blog de Tania e Iván, el renacer

 


Tania Quintero e Iván García son dos cubanos recios, rectos y nobles. Valientes y tenaces también. El superpoder de Google les tumbó sus respectivos blogs de tantos años y ellos no se quedaron de brazos cruzados lamentándose de la injusticia.

Levantaron uno nuevo, y mejorado. Les invito a visitarlo. Leer a estos dos cubanos es amar a Cuba. Yo la amo.


https://elblogdeivanytania.com/

viernes, 15 de mayo de 2026

La CIA en Cuba, visita de médico

 

Foto: Fightradar24
 
 

El miércoles pasado, los cautivos de San Miguel del Padrón se tiraron para la calle a protestar frente a la sede del Partido Comunista de Cuba en ese municipio.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

La noche anterior y anoche los cacerolazos fueron generalizados a lo largo de la isla. La propia Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba ha reconocido que ya consumió el “buchito” de petróleo que el camarada asesino Putin les envió. Era tan poquito que no lo pudieron revender en el mercado ilegal, como acostumbraban hacer con el que les mandaba el compañero Maduro.

Es decir, los apagones serán eternos; más eternos que de costumbre. Por ende, los cacerolazos y las protestas se deberían incrementar, aunque con los cubanos a veces las cosas son impredecibles. Lo que sí puedo predecir es que en algún lugar de Cuba hay una madre cubana viendo a sus hijos intentar dormir con calor, sin haberse bañado, “bañados” de mosquitos y con hambre; ella no se va a quedar quieta. Eso es seguro.

Donald Trump y Marco Rubio andan por China; lo mismo “tocándole guitarra” al cabrón de Xi para que los ayude a salir del merequetengue —como dicen los mexicanos para referirse a un relajo— de Irán, o para repartirse el mundo y comunicarle al chino que se olvide de Cuba. Ojalá que no la cambien por Taiwán; sería cambiar un diamante por una plasta de estiércol. Mi pobre Cuba, que era un diamante cuando Taiwán era eso otro.

Marco Rubio publicó una foto durante el vuelo a China vistiendo un chándal —o mono deportivo o pants— igual al que le pusieron a Maduro cuando orinó sus pijamas durante la extracción del 3 de enero pasado. ¿Le estará mandando a decir a Díaz-Contados que no se preocupe, que se puede mear sin miedo cuando se lo lleven?

La dictadura, después de hacerle el feo mil veces, ahora dice que quiere conversar sobre los cien millones de dólares de ayuda que les ofreció Rubio. Se me hacía raro que duraran mucho haciéndose los dignos; a esta gente le encanta el dinero gratis —perdón, las ayudas y donaciones—. “Solidaridad imperialista” le llamarán ahora.

Ayer, a la una de la tarde, hora local, aterrizó en La Habana un Boeing C-40B Clipper del gobierno norteamericano. El Clipper es un 737-700 convertido en transporte VIP para funcionarios de altos cargos y jefes militares. Es igual a los 737 en los que usted y yo viajamos regularmente apretados a los otros pasajeros, como sardinas. En el Clipper no; ahí se viaja más cómodo, aunque sin lujos, la verdad.

El avión, matrícula 01-0040, pertenece a la US Air Force y voló a La Habana bajo la señal de vuelo SAM554. SAM significa Special Airlift Mission o Misión Especial de Vuelo. Despegó de Andrews AFB, que es la base aérea desde donde operan todos los mayimbes del gobierno federal.

¿Quién fue a La Habana? ¿A qué? No nos avisaron. Como cuando Obama se arrodilló ante esos dictadores; en las negociaciones con la dictadura, a los cubanos —los de allá y los de acá— siempre nos han dejado “atrás del palo”. Es decir, a ciegas; no sabemos nada.

Horas después, supimos que el misterioso pasajero del Clipper era John Ratcliffe, director de la CIA. Según el sitio de seguimiento Flightradar24, el vuelo salió de la base Andrews a las 6:16 de la mañana y aterrizó en Tampa, Florida, a las 3:38 de la tarde. Si llegó a La Habana a la una de la tarde y llegó a Tampa a las 3:38, quiere decir que no estuvo más de dos horas en Cuba.

Reunión corta, en el mismo aeropuerto y cuidado si no fue hasta en el mismo Clipper. ¿De qué hablaron? ¿Cuál fue el corto mensaje? No lo sabemos aún. La dictadura enseguida saldrá a decir que Ratcliffe fue a escuchar cómo ellos se declaran unas blancas e inofensivas palomas, lo cual nos indicará que el director de la CIA fue a todo lo contrario.

Lo bueno de esto es que algo se mueve. Quizás no es como nos gusta, pero algo se mueve. A mí, personalmente, los únicos aviones que me encantaría ver sobre La Habana son los MH-60M Black Hawks de la 160th SOAR del Ejército y los F-35B del USS Iwo Jima. Los que se llevaron a Maduro.

En fin, los dictadores no tienen petróleo para que sus cautivos al menos se arrastren de regreso a la civilización; no tienen solución posible para sacar a lo que queda de país de la catástrofe humanitaria a la que su totalitarismo obtuso y asesino ha metido a los cubanos.

Trump y Rubio regresan mañana después de haberle vendido a Xi trigo, maíz y aviones. Ojalá regresen con el permiso chino de meterle mano a la “isla del infierno”. Ojalá regresen decididos a acabar de una vez con todo este dilatado asunto. El director de la CIA les tendrá algún plan listo, esperemos.

Esperemos que los cautivos sigan el ejemplo de los de San Miguel del Padrón y usen las calles y sus gritos como arma por la libertad. Ahí sí no importan Trump, Rubio o Ratcliffe.

 

Foto: Fightradar24 
 

Dos cosas debemos tener claras:

  1. La dictadura no quiere ni puede mejorar la situación de sus cautivos; al contrario, cada día que pasa los hunde más en la miseria.  
  2. En algún lugar de Cuba hay una madre viendo cómo sus hijos no pueden dormir por el calor, sin haberse bañado, “bañados” de mosquitos y con hambre. No solo una: decenas de miles.

El resultado de esta ecuación, se logre como se logre, va a ser el mismo. Cuba libre. Ya después la haremos próspera y feliz.

 

Foto: La Joven Cuba

Nota: El sitio de seguimiento de vuelos Fightradar24 indica que el vuelo SAM554 no estaba ayer en La Habana, sino en Tampa, Florida. Pero su trayectoria de vuelo sí indica que estuvo una horas en La Habana.