Foto: X.com
Ayer, Marco Rubio nos lanzó a
todos los cubanos, los libres y los cautivos, un rayo de esperanza, un rayo de
claridad. Y miren que sí nos hacía falta.
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peor. → Ver el video aquí
Lo hizo ayer, antes de subirse
a un viejo avión C-32A, como parte de su viaje a la cumbre del G-7. Un viejo
avión para un nuevo secretario de Estado. Tan viejo está que, a principios de
febrero de este año, cuando volaba a Múnich con Rubio a bordo, tuvo que
regresar a Washington D. C. porque uno de sus parabrisas se rompió. Un viejo
avión con veintisiete años de servicio; entró en servicio cuando Rubio tenía
veintisiete años.
Regresó, con problemas y
dudas, pero cumplió su misión. Aterrizó en la base Andrews, que, para ser
exactos, está en Maryland, muy cerca de la capital. Cumplió su misión y
aterrizó de manera segura. Lo mismo hizo ayer Rubio: nos aterrizó de tanta
incertidumbre que nos ha acosado en las últimas semanas.
En estas últimas semanas, los
libres y los cautivos hemos sido bombardeados con todo tipo de rumores
convertidos en noticias. Todos con matices diferentes, pero con la coincidencia
de inocularnos la idea de que Trump y Rubio estarían negociando con el clan de
los Castro. The New York Times, Reuters, France 24, Axios,
el carajo y la vela. Todos basados en informantes anónimos.
Unos desinformaban que Rubio
negociaba con el Cangrejo, que tiene el coeficiente intelectual de una almeja;
otros, que si con un sobrino nieto más tenebroso que Freddy Krueger; otros, que
si con el tuerto Alejandro Castro. Que si reuniones secretas aquí o allá. De
seguir así, nos llegarían a decir que vieron a Rubio bailando en pantimedias
con Raúl Castro en un cuarto de Mar-a-Lago.
Que si se quedan los Castro
jodiendo a los cubanos, mientras abren porciones de la economía (ja, ja, ¿qué
economía?) para que inviertan las empresas norteamericanas y los emigrados
cubanos. Los exiliados no; nosotros no invertiremos un centavo mientras estén
estos inútiles jodiendo lo que queda de Cuba.
Eso sí, todos estos medios
coincidían también en que en esta negociadera turbia no participaban ni
Díaz-Contados, ni Marrano, ni el emparrillado canciller o el otro, Fernández de
Cossío, que literalmente no tiene dos dedos de frente. Los cuatro, como decían
en mi Cuba, atrás del palo. Lo que significa que son fichas de cambio.
Foto: Instagram
El otro día les decía yo que
ese clan maligno de los Castro lo más que puede aspirar en la futura Cuba es a
que no los fusilen o los metan de cabeza en una cárcel, como ellos hicieron, y hacen,
con decenas de miles de cubanos libres. Lo más que podrían lograr es seguir en
la calle y con el pellejo a salvo. Hasta, si les va bien, puede que conserven
algo de lo que han robado. Lo que han destruido, eso no lo podrán pagar nunca.
Y ayer, a Marco Rubio le
volvieron a preguntar sobre el tema cubano y sobre las supuestas negociaciones.
Yo creo que lo cogieron medio encabronado y hastiado de tanto tener que aclarar
lo que están haciendo con Cuba. Y así como habla el muchacho, disparando siete
palabras por segundo, soltó cosas como estas:
"Su
economía necesita cambiar, y su economía no puede cambiar a no ser que el
sistema de gobierno cambie".
"Por
eso, su sistema tiene que cambiar".
"La
única cosa peor que un comunista es un comunista incompetente".
"¿Quién
va a invertir billones de dólares en un país comunista gobernado por comunistas
incompetentes?".
Sobre los recurrentes reportes
de que él está negociando con los Castro fue categórico y dijo: “Cualquier
reporte sobre Cuba que no provenga de mí o del presidente es mentira porque
somos los únicos que estamos trabajando en esto”.
Dijo que solo él y Trump están
al tanto de lo que se hará en el tema de Cuba, que las supuestas fuentes de
estos medios no saben nada, que no están en el círculo. Traduzco: les dijo
que no jodan más.
Mandó a callar a esos corifeos
que, consciente o no, le hacen el trabajo a la dictadura cubana, a la que, al
parecer, todavía le quedan esperanzas de que, como en el pasado, ganando tiempo
han ganado su supervivencia.
Ayer Marco nos dijo que sí
están trabajando por la libertad de Cuba, de los cubanos. Libertad económica y,
condición básica para esto, libertad política.
Como les dije hace unos días,
como decían los viejos exiliados: "Sin Castro se acaba el problema". Como dicen
los mexicanos: "Muerto el perro se acabó la rabia". Como dijo ayer una persona
que admiro mucho: "Meta mano, Marco, meta mano".
Cuba libre, un sueño que ayer
Rubio nos aseguró que puede hacerse realidad. Ya era hora.
Ah, y Trump, anoche, nos dijo que Cuba es la próxima, pero que no se lo digamos a nadie. Yo calladito.