Foto: Diario Berriozabal´s Post
Andrés Manuel López Obrador
(AMLO) ha sido el más corrupto y destructor político mexicano, y miren que rara
vez soy tan absoluto en mis dichos. No regreso sobre su historial, pues ya
hemos hablado bastante del sujeto. Me gustaría, me encantaría, no tener que
mencionar su nombre nunca más en mi vida, pero no, el viejito me hace regresar
a su triste sombra.
📺 Si no me quiere leer,
véame, pero es peor. → Ver el video aquí
Ya hemos hablado de cómo disolvió
la democracia mexicana, de cómo dilapidó billones de pesos en obras inútiles y
destructoras del medio ambiente, de cómo pagó esas obras faraónicas con el
saqueo de cientos de fideicomisos, de cómo maniató y disolvió a las
instituciones de control y transparencia, de cómo coartó al instituto
electoral, de cómo disolvió las estancias infantiles, de cómo corrompió a las
fuerzas armadas, de cómo dejó crecer a los cárteles del crimen organizado.
Bueno, ya saben, la lista es larga.
En verdad, me encantaría no tener
que mencionarlo. Ya jodió bastante a México, y todavía lo sigue jodiendo a
través de sus marionetas, pero eso es asunto de los mexicanos, aunque me duele
a mí, como ser humano. El problema es que no solo jode en México, sino que jode
a los mexicanos para ayudar a los que joden a los cubanos.
AMLO no solo llenó a México de
médicos esclavos cubanos, no solo llenó su gobierno de oscuros asesores
cubanos, compró las vacunas inútiles fabricadas en los destartalados
laboratorios de la dictadura, no solo le regaló millones de barriles de
petróleo, les regaló los adoctrinadores libros de texto o se la pasó abrazando
al puesto a dedo Díaz-Contados, como si fuera un jefe de Estado legítimo; ahora
se la pasa, desde su falso retiro, extorsionando a sus lacayos para que “aporten”
dinero a la opaca cuenta que abrió para la “solidaridad con el pueblo de Cuba”.
Solidaridad con el pueblo de Cuba, la que nunca tuvo, ni ha tenido, con el suyo propio. No me crean a
mí, pregúntenles a esas jóvenes madres que tuvieron que dejar de trabajar
cuando el viejito se llevó el dinero de las estancias que cuidaban a sus hijos,
o a las que los cárteles se los secuestraron para convertirlos en sicarios, o a
las que tuvieron que salir a buscarlos cuando esos cárteles los desaparecieron,
es decir, los mataron. Pregúntenle a las que vieron —y están viendo—
morir a sus hijos por desabasto de medicinas.
Pero, bueno, AMLO es solidario
con el “pueblo de Cuba”. No crean que es con los millones de cubanos que, con
hambre, deambulan rascando algo que comer en una montaña de basura pestilente,
esos mismos que regresan a un bajareque a oscuras, sin agua corriente, pero con
corrientes de agua que los empapan cuando llueve. Esos no son el “pueblo” con
el que este señor es solidario.
Él es solidario con los mismos
que tienen a esos cubanos en la miseria, con los mismos que meten preso a un
niño de dieciséis años por pedir libertad, mientras tienen a otros millones de
niños con hambre y, al día de hoy, prácticamente sin educación pública ni
atención médica. Sí, AMLO es solidario con los Barrigones que tienen jodidos a
los cubanos.
Y vuelvo a hablar hoy de ese
acomplejado porque hace unas semanas abrió una cuenta bancaria para que
la gente depositara dinero para ayudar al “pueblo cubano» —a los dictadores,
pues—, y como los mexicanos, a diferencia de los cubanos de la isla, todavía
pueden protestar o burlarse, lo tundieron con todo en redes sociales. Lo
denunciaron y se burlaron, que a veces la risa es lo que más duele. Recuerdo
que la risa y la alegría fueron de las primeras cosas que Fidel Castro prohibió
en Cuba.
No tuvo éxito AMLO en que le
cayera dinero en su corrupta y sucia cuenta. Pero hay que reconocerle que su complicidad
con esos dictadores es sincera. No se quedó de brazos cruzados allá en su
rancho La Chingada, que, la verdad, le quedó chingón, como dicen los mexicanos.
Le quedó chingón porque se chingó —así le dicen allá a robar— miles de millones
de pesos para llenarlo de lujos.
Pues ahora AMLO anda en papel de
extorsionador al servicio de los dictadores barrigones de La Habana. Les ha
mandado el recado, al mejor estilo de un mafioso de la Cosa Nostra, a
gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, regidores, funcionarios públicos,
a Juan y a su hermana; les ha mandado el recado, es decir, la orden, de que
donen dinero en esa cuenta de “solidaridad con el pueblo de Cuba”.
El monto de las donaciones que el
supuestamente retirado viejito “invita” a hacer varían desde 20 000 hasta 100 000
pesos mexicanos, desde unos 1100 hasta 5550 dólares al tipo de cambio actual.
Una pasta, una lana, un billetón, depende del país en el que usted pernocte. Al
cabo, los políticos de todos lados ganan bien y, la mayoría, roba mejor.
Según el periodista e
investigador Salvador García Soto, el Movimiento de Regeneración Nacional
(MORENA), partido que armó AMLO robándole políticos y lacras al resto de los
partidos, tiene hoy 24 gobernadores, 63 senadores y 253 diputados federales.
Además, controla 27 de los 32 congresos estatales, 733 alcaldes y un montón de
funcionarios en todos los niveles de gobierno. Todos han sido “invitados” a “cooperar”.
Se me olvidaba, también los principales empresarios del país han sido “convocados”
a “aportar voluntariamente”.
Voluntariamente, trabajo
voluntario. ¿Les suena?
Ah, que no se ilusionen los
dictadores cubanos con esa lana, con esa pasta o billetón. Hace unos años, AMLO
recaudó millones de pesos para las víctimas del sismo del 2017, y el dinero
recaudado, ese sí donado voluntariamente por la bondad de los mexicanos, no
llegó a ninguna víctima: se lo robaron AMLO y su pandilla, como “aportaciones
al movimiento”.
Los mexicanos sinceros, en
aquella ocasión, depositaron más de 85 millones de pesos en una cuenta. AMLO y
su gente se robaron 42 millones de ellos. Se los robaron, se robaron la parte
correspondiente al capo, al capo del Bienestar.
Que no se ilusionen los Panzones
de La Habana. El dinero extorsionado a la clase política mexicana, y a los
empresarios complacientes, no les va a llegar completo, si es que les llega
algo.
“Ladrón que roba a ladrón tiene
cien años de perdón”, dice el proverbio.
Foto: Mexicanos Contra la Corrupción y la Inmunidad