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miércoles, 11 de febrero de 2026

México y los dictadores cubanos. Petróleo y libros, ¿a cambio de qué?

 

Foto: Sonora Presente
 

La complicidad y afinidad ideológica del gobierno de Claudia Sheinbaum con la Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba es asombrosa. No solo es asombrosa, es sincera.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

La relación de Claudia Sheinbaum con Cuba tiene su origen un siglo atrás, cuando sus abuelos, de ascendencia judía, llegaron a América, y a Cuba, desde Lituania y Bulgaria.

Su abuelo Salomón, según ha referido el historiador César Reynel Aguilera, llegó a Cuba procedente de Europa del Este. Ya en La Habana fue uno de los fundadores del primer Partido Comunista de Cuba, en 1925. Hace cien años. En 1928, junto a su hermano Jonas, fueron expulsados a México.

En México nació Carlos, el padre de Claudia Sheinbaum, quien se convirtió en el secretario de Organización de la Juventud Comunista Mexicana entre 1953 y 1959. Isidoro Malmierca —y me sigo basando en la información de Aguilera— era un comunista cubano, jefe, en su juventud, de las Juventudes Masónicas de Cuba, y en sus memorias dijo que, en esos mismos años, él fue el encargado de proveer a los jóvenes comunistas mexicanos de recursos e instrucciones enviados desde Moscú.

Los genes "revolucionarios" de Claudia Sheinbaum la hicieron, desde muy joven, partícipe de varios movimientos estudiantiles universitarios en la Ciudad de México, hasta que, en el año 2000, su mentor hasta nuestros días la integró a su gabinete de gobierno.

 

Foto: Revista Zócalo
  

En diciembre del año 2000, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) la nombró secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal. Cuando su mentor perdió las elecciones presidenciales del 2006 y casi enloquece, la pupila, disciplinada, lo acompañó en todas las ridiculeces que hizo el individuo.

Su carrera política, nunca independiente, despegó en 2015 cuando ganó la elección para ser jefa delegacional de Tlalpan, y luego en 2018, cuando llegó a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

En Tlalpan la recuerdan porque, gracias a la desidia y corrupción de su administración, murieron veintiséis niños y siete adultos cuando colapsó el colegio Enrique Rébsamen. Lo tumbó un temblor; el inmueble había sido ampliado sin seguir las normas de seguridad. Desidia y corrupción.

En la Ciudad de México la recuerdan de cuando, por falta de mantenimiento, colapsó la Línea 12 del Metro, matando a veintisiete personas. Corrupción y cinismo.

Por último, fue la elegida por Andrés Manuel López Obrador para sucederlo; en las formas, no en el fondo, en la presidencia de México. Disciplina y docilidad son valores invaluables en los sistemas totalitarios, e incluso en los autoritarios.

Y autoritarismo es lo que AMLO, y ahora Sheinbaum, han impuesto en México sobre la desarmada, pieza por pieza, democracia mexicana.

Y todo esto se refleja en el apoyo sistemático y multifacético que el gobierno de esta señora ha ofrecido y prestado a la Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba.

No es solo apoyo político en foros internacionales, no: es apoyo real. Apoyo que le cuesta miles de millones de pesos a los mexicanos.

Dice Claudia Sheinbaum que es "ayuda solidaria" al pueblo cubano.

No.

Es ayuda partidaria hacia una dictadura inepta que no solo ha arruinado lo que fue un país próspero, sino que ha llevado a sus habitantes cautivos a una catástrofe humanitaria sin precedentes en la historia de la isla, mientras ejerce una represión constante y también sin precedentes.

Su gobierno, como el de su antecesor, aceptó la contratación de brigadas de personal médico cubano en un país en el que hay miles de médicos desempleados. La paga por su trabajo —trabajo opaco, por cierto— no es a los supuestos o reales médicos. Se les paga dinero de los mexicanos directamente a los dictadores cubanos.

Lo mismo hicieron Chávez y Maduro.

Ahora, con el tema del petróleo, la señora ha demostrado —y está demostrando— una vez más sus simpatías hacia el comunismo totalitario. Lleva toda su administración regalándoles petróleo a las garrapatas barrigudas de La Habana.

Petróleo de todos los mexicanos. La misma señora que en el 2008 coordinaba el Movimiento en Defensa del Petróleo, en contra de la apertura de esta industria a las inversiones privadas y al establecimiento de reglas claras y transparentes para su explotación.

Defendía el petróleo contra los capitalistas, para regalárselo a los comunistas.

Ayer escuché en la radio, aquí en México, al periodista Ciro Gómez Leyva ―a quien mandaron a asesinar durante el gobierno de AMLO―, que el tanquero Swift Galaxy, que salió desde México para asistir a los dictadores cubanos y fue desviado por presiones de Donald Trump, andaba por... Rusia.

Anduvo, con su misteriosa carga, por Jamaica, por Colombia, luego se fue rumbo a Dinamarca, donde atracaría, con su misteriosa carga, el 4 de febrero pasado. Y no: está en el puerto ruso de Ust-Luga, en el golfo de Finlandia.

No han llegado tanqueros mexicanos a Cuba, pero ahora salen denuncias de que la gasolina está llegando en contenedores de carga. Hay que reconocer que los mexicanos tienen chispa y se sobreponen a cualquier control que se les atraviese.

Si no me creen, miren cómo corre la droga por las calles de Estados Unidos, a pesar de tantos controles fronterizos.

No sabemos el monto exacto de lo que el gobierno de Claudia Sheinbaum le ha robado en hidrocarburos a los mexicanos. Pero al menos son mil millones de dólares.

Lo que sí sabemos es que también les robó 189 millones de pesos, unos once millones de dólares, en libros. Sí: el gobierno de México imprimió 7.1 millones de libros para el sistema educativo y de adoctrinamiento que esa Junta Militar de Barrigones les impone a los niños en lo que queda de Cuba.

 

Foto: SDP Noticias
 

Cabe preguntarse, toda esa apasionada defensa, tanto petróleo, tanto dinero, y hasta libros de texto, ¿a cambio de qué?

martes, 11 de noviembre de 2025

Pilar y David

 

Foto: Periódico Cubano

Les he contado durante dos semanas —más bien los he abrumado— con la catástrofe humanitaria que azota al antiguamente bravo oriente cubano. Oriente hoy machacado por los efectos del huracán Melissa.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

Machacado como estado final del machaque al que lo tenía, y ahora de nuevo lo tiene, la Junta Militar de Barrigones.

Entre los muchos videos que nos llegan, a pesar de la censura de los Panzones, vemos imágenes devastadoras, tanto en el sentido humano como en el material, a pesar del triunfalismo de los Barrigones, que hacen lo que sea para disminuir la magnitud de la catástrofe.

Catástrofe humana y material.

En uno de ellos vi a una señora muy flaca, ya sin dientes, que lo más probable es que ni llegue todavía a los sesenta años. Sale tropezando de una choza derrumbada. Tropieza de nuevo y casi se cae, mientras le dice a quien filma el video: “Se cayó mi casita, mira cómo quedó mi casita, no paro de llorar”.

Se te pone el corazón como una pasa, exprimido.

Les conté hace unos días sobre otro video también desgarrador. El de un niño pequeño, un niño flaquito, bonito. Flaco, sentado en la tierra, intentando cocinar con un trocito de leña un pedacito de plátano burro.

Te parte el alma ver a tus paisanos en tal miseria.

La viejita se llama Pilar; el niño, David. Ambos tienen la desdicha de haber nacido en el paraíso socialista del Orador Orate y de sobrevivir ahora en el capitalismo inhumano de la Junta Militar de Barrigones.

Después de los videos de la señora Pilar, que se le cayó su casita, y del niño David, cocinando un pedazo diminuto de plátano burro, la decencia de la gente se movilizó (palabrita de las que me caen mal, pero en este caso es la que es) y los ayudaron.

A Pilar la acogieron otros cubanos. Le abrieron la puerta de su hogar. Al menos ahora no está sola, duerme bajo un techo sólido y está acompañada y cuidada.

A David y a su familia les llegó todo tipo de ayuda, de comida. Imagino que también otras cosas indispensables para recuperarse, en algo, de la tragedia que dejó Melissa.

 

Foto: CiberCuba
 

Reconforta ver que, en medio de la tragedia, surge la humanidad, la bondad de unos cubanos hacia otros. Individuos que actúan como ciudadanos, no como pueblo cabizbajo.

Pilar y David no recibieron nada de los Panzones. Incluso el Barrigón número 1 le contestó a una de las damnificadas que él no la podía ayudar. “No tengo colchones para darte”, le dijo en tono de regaño.

No tienen nada para darte, y lo que les llega de ayuda desde el exterior te lo venden. Y si es dinero, que ya han recibido millones, nunca te dicen qué hicieron con él.

Evidentemente no lo han usado para comprar colchones. Ni para comprar tejas para levantarle la casa a Pilar.

Tampoco lo usaron para, aunque sea, darles un saco de carbón y un racimo de plátanos a los padres de David.

Nunca sabremos, como nunca hemos sabido, qué hacen con el dinero de las donaciones, ni con el de las exportaciones, ni con el del turismo. Es una mafia político-militar.

Reconforta ver que Pilar y David, al menos por unos días, estarán un poco mejor que como salieron en los videos que vimos.

El problema es que, como Pilar y como David, hay al menos un millón de damnificados por el huracán Melissa, y hay ocho millones que cada día siguen siendo dañados por el ciclón totalitario que les aplican los Panzones.

Como les dije hace unos días, el malévolo contrato social que instauró el Orador Orate desde 1959, en el que el Estado decía cuidarte, pero a cambio de sumisión, ya no existe.

Para el Estado totalitario que mal administran estos malévolos e ineptos Barrigones, tú, cubano de la isla, eres un estorbo. No les importas, y no les importa si comes o no, si tienes dónde dormir o no, bajo un techo o no, con un colchón o no.

No te mandan electricidad, y cuando la mandan es por un rato. No te mandan agua, y cuando lo hacen te llega a cuentagotas y además está tan sucia como si la hubieran sacado de una letrina.

Mientras tú languideces, sus líderes visibles están en la Mesa Redonda, regodeándose de que Melissa no mató a nadie. Regodeándose de las millonarias donaciones que reciben. De la solidaridad —palabrita que les encanta— que el mundo les muestra.

Sus líderes reales allí siguen, en las sombras. Calculando su próxima jugada. Jugada en la que tú serás un peón más, dispuesto a seguir siendo sacrificado.

Me da gusto por Pilar y David. Me duele hasta dónde está llegando lo que antes era un país próspero y alegre.