Foto: Fars News
Hace unos días, el presidente
Donald J. Trump amenazó al régimen iraní con que, si “mata violentamente a los
que protestan, los Estados Unidos irán a rescatarlos”.
📺 Si no me quiere leer,
véame, pero es peor. → Ver el video aquí
“Estamos listos para ir”, dijo.
Esto es en apoyo a las protestas
de los iraníes en contra de la teocracia que asfixia y reprime a su país.
Y fíjense, no es una teocracia
totalitaria, como la Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda
de Cuba. En Irán todavía hay propiedad privada, negocios y empresas privadas.
En Irán no hay apagones, no hay
hambre, no hay virus desconocidos, no hay colapso médico, no hay basureros
consuetudinarios.
Foto: Diario de Cuba
Pero, en Cuba, nadie protesta. Y
los que sí protestan, quedan solos ante la apatía de sus vecinos.
Con la captura de Nicolás Maduro,
los Panzones que mantienen a los cubanos en la miseria cavernícola han perdido
a su principal aliado político y a su más importante sostén económico.
De por sí ya ese sostén estaba
muy menguado; ahora ha desaparecido por completo.
La captura de Maduro también ha
diluido todos los mitos de la invencibilidad de las agencias de inteligencia y
represión del inepto régimen que aún pernocta en La Habana.
Venezuela, sea como sea,
regresará al camino democrático. No lo tiene fácil, pero tampoco es
irrealizable. Peor que con Maduro no estarán los venezolanos.
Las aguas del mar Caribe están
repletas de la fuerza naval, terrestre y aérea más grande de su historia. Las
mismas fuerzas que en dos horas sustrajeron al locuaz espantapájaros y a su
esposa.
La Junta Militar de Barrigones
está acorralada y aterrorizada. Su primera reacción fue convocar a una de esas
ridículas marchas “antimperialistas”, a las que asistieron varios miles de
acarreados y algunos cientos de sinceros imbéciles.
Hoy los cubanos de la isla tienen
una oportunidad única ante sí.
Tienen a un ególatra narcisista
en la Casa Blanca a quien le complace sentirse el pacificador del mundo.
Coincidentemente, tienen a toda
la logística poderosa de las fuerzas armadas norteamericanas a poca distancia
de Cuba.
El único sustento, que ya era
cada vez menor, que tenía la inepta dictadura cubana ha desaparecido. Está en
un callejón sin salida; de por sí ya el país está colapsado y experimenta una
catástrofe humanitaria.
Donald Trump advirtió a la
teocracia iraní que no reprima a los manifestantes y que, si lo hace, se atenga
a las consecuencias. Ya lo hicieron con el programa nuclear de esos fanáticos.
Estoy seguro de que haría lo
mismo si la Junta de Barrigones ejecuta otra represión como la que desplegó el
11 de julio de 2021. Lo haría, a pesar de que ha dicho que “Cuba va a caer por
su propia voluntad”.
Pero, en Cuba, nadie protesta. Y
los que sí protestan, quedan solos ante la apatía de sus vecinos.