Mostrando entradas con la etiqueta GAESA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GAESA. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2026

11 de julio, el grito que viene

 


Les comparto un escrito que preparé para la plataforma CiberCuba y fue publicado por la incansable periodista Tania Costa el pasado 11 de julio, fecha inolvidable para Cuba libre:


11 de julio, el grito que viene

 

El 11 de julio de 2021 yo no estaba en Cuba. En 2021 ya llevaba veintiséis años fuera de esa bella isla que me vio nacer. Sin embargo, ese 11 de julio yo estaba en La Habana, esa bella ciudad que me vio crecer. No estaba mi cuerpo, pero estaba mi corazón junto a miles de cubanos valientes, que cansados de tanta humillación salieron a la calle a exigir y a luchar por la libertad que desde el 1º de enero de 1959 una pandilla de bandidos le arrebataron a nuestros padres y abuelos.


📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

 

Ese día hacía ya rato que la rendición, seis años antes, de Estados Unidos ante la dictadura cubana, gracias a Barack Hussein Obama, había dejado de ser una esperanza ante un régimen que lejos de aprovecharla se atrincheró en su obstinado totalitarismo empobrecedor. Ese día los cubanos de la isla todavía sufrían el desastre de la inepta gestión del régimen ante la epidemia del COVID-19. Ese día, todos ellos, menos los dictadores, seguían sobreviviendo la escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos. La gente miserable mientras que los dictadores seguían balbuceando frases inútiles y fantasiosas. La vida real contra la riqueza de los de Gaesa.

 

Aquel 11 de julio de 2021 miles de cubanos salieron a las calles y durante horas apabullaron a la dictadura represora. Fueron horas gloriosas para todos los que soñamos con una Cuba libre y próspera, imagino, sé, que fueron horas gloriosas para esos valientes que por primera vez en sus vidas tomaron en sus manos sus propios destinos. Ellos no fallaron, fallamos nosotros por no ejercer más presión a los gobiernos de los países donde habitamos para que ejercieran presión contra los asesinos represores de valientes que solo pedían libertad, algo normal en cualquier sociedad democrática, e incluso en muchos de los autoritarismos que se han impuesto hoy en varios países.


Foto: TANIAPRESS

 

Fallamos en 2021 y seguimos fallando en 2026. Incluso con esa orden ejecutiva de finales de enero, no hemos logrado presionar lo suficiente a la administración Trump para que actúe de manera decisiva contra esa dictadura cuya capacidad de defensa militar es de risa, pero que sus habilidades mediáticas y diplomáticas, evidentemente, no tienen competencia.

 

La asfixia de las protestas del 11 de julio de 2021 es una lección que tenemos que interiorizar todos los cubanos, tanto los cautivos de la isla como los libres fuera de ella. La dictadura cubana ha demostrado, durante toda su macabra historia, que tiene un gran instinto de supervivencia. Incluso ahora que desde el 29 de enero de este año fue declarada como “peligro inusual para la seguridad nacional de Estados Unidos.” Peligro que no tiene nada de inusual, esa dictadura totalitaria ha sido un peligro para el mundo desde sus meros inicios.

 

Aquel 11 de julio de 2021 los valientes fueron reprimidos en las calles de toda la isla. Por unas horas el miedo estuvo del lado de los dictadores ineptos, pero seis décadas de experiencia en reprimir y asesinar no se pueden vencer solo con uno miles de valientes tomando las calles. “La orden de combate está dada” dijo, con cara de miedo, el esperpento “puesto a dedo”, mientras sus secuaces soltaban las riendas de lo peor que ha parido nuestra isla hermosa. No humano quien reprima a jóvenes, a mujeres, ancianos y adolescentes solo por pedir libertad.

 

Reprimieron sin límites, sabedores de que su violenta injusticia no les traería más consecuencias que el otorgamiento de una sucia medalla o un diploma de parte de sus amos. Reprimieron sin límites, sabedores de que el desprecio y la denuncia desde dentro y fuera de Cuba no tendría consecuencia alguna para sus crímenes. Un crimen más en la larga lista de crímenes de los que han quedado impunes.


Foto: TANIAPRESS

 

Miles de crímenes cuya lista es larga y triste, crímenes, masacres como la de la loma de San Juan en enero de 1959, el baño de sangre en la fortaleza de la Cabaña, bajo la mirada feliz de un sanguinario argentino, el hundimiento en aguas internacionales del barco XX Aniversario en julio de 1980, el del remolcador 13 de marzo, también en un fatídico julio, pero de 1994, o el derribo de dos avionetas civiles dos años después, en febrero de 1996. Derribadas también sobre aguas internacionales.

 

Crímenes estos que son solo viñetas de sesenta y siete años de cometerlos tanto en Cuba como en el extranjero. La dictadura cubana no solo ha destruido una nación que era próspera y autosuficiente, no solo ha torcido el tronco de la Nación cubana, expelido a millones de sus mejores hijos, asesinado a miles de sus más valientes vástagos y encarcelado a las decenas de miles que no han comulgado con su horrible ideología y actuar. Lo sigue haciendo, incluso aún hoy, casi seis meses después de que su desgobierno fuera declarado un “peligro inusual”.

 

La dictadura desgobernará a lo que queda de Cuba, pero, repito, aún domina buena parte de la narrativa en la política y la prensa del mundo. Nos sigue ganando a los libres a pesar de los esfuerzos que día a día cada uno de nosotros, de manera diferente en la forma pero todos en busca de lo mismo, Cuba libre y próspera. Hacemos todo lo que podemos pero, evidentemente, no es suficiente. Debemos prepararnos, estar listos, para apoyar a los valientes que más temprano que tarde, inevitablemente volverán a tomar las calles que en julio de 2021 la desalmada represión les quitó.

 

En julio de 2021 Cuba ya era un páramo improductivo, los apagones asfixiaban a los cautivos de la isla, la escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos ya era generalizada y todo el mundo pensaba que ese Estado fallido no podía caer más bajo. Este 11 de julio de 2026 somos testigos, tristes testigos, de que ese Estado fallido cada día que pasa cae más bajo. Cae más bajo en su inmoralidad y sevicia, como en la imposición de la miseria a sus oprimidos. Ha caído tan bajo que ha sacado a los cubanos de la isla de lo que llamamos vida civilizada.

 

Hace hoy cinco años de que aquellos valientes tomaron las calles por unas horas. Cinco años después, sus vidas en vez de mejorar aunque sea un ápice, no ha hecho más que convertirse en un continuo descenso a la miseria y la ignominia. Cada día que ese régimen de tripudos ineptos sobrevive significan meses que se alargará la reconstrucción de nuestra isla. Cada día que sigan sentados en sus blancas poltronas refrigeradas significa un día más de apagones, hambre, sufrimiento y muerte de millones de desdichados.

 

Cinco años después la miseria es mayor y ya todos sabemos, tanto los de allá como los de acá, que bajo esa dictadura no hay solución posible a la debacle que provocó el obtuso totalitarismo comunista. No la hay. Ineludiblemente, cansados de tanta humillación y desesperados ante su miseria tiene que llegar en momento que los que antes tuvieron miedo no tengan más remedio que unirse a los valientes que nunca lo tuvieron. Hoy cada día son más los que salen a la calle con sus cazuelas vacías de comida pero llenas de dignidad.

 

Hace semanas salían solo de noche, de manera aislada. Desde hace días salen de noche y de día, cada vez menos aislados. La represión que les aplica la dictadura no es solo física, es también logística. Con los apagones no pueden cargas sus teléfonos móviles o no tienen conexión inalámbrica. Los apagones trabajan para el régimen incomunicándolos, cuando las protestas crecen les cortan por completo el servicio. Así lo hicieron el 11 de julio de 2021, así lo harán cuando vuelvan los valientes a repetir, con creces ahora, la epopeya de aquel memorable día.

 

Los cubanos volverán a la calle, no tienen otra salida a no ser que se adapten a vivir en la edad de piedra y con represión constante. Cuando salgan tenemos que estar listos, tenemos que lograr que nuestras denuncias tengan eco en los gobiernos del mundo, tanto en los que están del lado de la libertad como en los cómplices del lado del mal. Denunciar no solo la represión física sino la incomunicación criminal, no solo ante gobiernos, que generalmente son lentos en reaccionar, sino también en medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, comunicadores en redes sociales.

 

Tenemos que ayudar a que la chispa, apagada violentamente aquel 11 de julio hace cinco años, no pierda combustible como aquella vez. Tenemos que lograr que esos valientes no se queden solos ante el previsible embate de las hordas de los represores y asesinos. Tenemos que hacerles saber a esos represores y asesinos que los tiempos cambiaron y que sus abusos e injusticias esta vez sí tendrán consecuencias, que su impunidad terminó.

 

Tenemos que estar con ellos cuando vuelvan a salir, que lo harán. Lo harán, a no ser que de este lado también nos dejen solos quienes nos prometieron la solución y quieran o puedan negociar con los mismos cuyo desgobierno provocó las protestas de aquel 11 de julio de 2021. Que quieran o puedan negociar con los mismos que aquel día ordenaron reprimir y reprimieron a valientes que solo pedían libertad.

 

Volverán a salir y tenemos que estar con ellos, con los cubanos de la isla, en esa hora definitoria. En esa hora en que saldrán a instaurar vida en una Patria a la que le impusieron la muerte. Les tenemos que dejar saber, a los valientes de la isla y a los que, parece, titubean de nuestro lado, que los cubanos no están solos. Que su lucha por recuperar su dignidad humana y su bienestar material, su lucha por su libertad, prosperidad y derecho a la felicidad, es nuestra también.


No están solos.


Foto: TANIAPRESS

lunes, 22 de junio de 2026

La dictadura cubana en su último engaño

 

Foto: CiberCuba
  

La semana pasada, cuando el despeinado “puesto a dedo” Díaz-Contados salió a balbucear sobre una presunta apertura económica, les anuncié que si sus palabras eran ciertas —casi nunca lo son— significaría que la dictadura empezaba a mover sus fichas para tener ventajas ante el inevitable cambio que se acerca.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

Les decía que podríamos estar ante un proceso similar a lo ocurrido durante la disolución de la Unión Soviética, cuando los jerarcas del régimen ocuparon posiciones de control en las anticuadas e ineficientes empresas estatales que pronto serían privatizadas. Por muy anticuadas e ineficientes que fueran, tenían un gran valor estratégico a la llegada del capitalismo. En el capitalismo hasta la basura tiene valor.

Lo mismo sucedió en otros países de aquel nefasto “campo socialista” en su transición al capitalismo. Lo mismo sucedió en Nicaragua a principios de los 1990 con la llamada “piñata sandinista”. Los nicas ladrones se posicionaron y miren cómo está Nicaragua, miren cómo está Bielorrusia o el caso de Putin, que es dueño de la mitad de Rusia. Corrupción comunista convertida en capitalismo de amigos.

Unos días después, en otra de esas reuniones donde la Junta Militar de Barrigones piensa —o nos quiere hacer creer— que pueden salir de la catástrofe humanitaria en la que su inepta gestión ha metido a los cubanos, decretaron 176 medidas para “abrir” la economía cubana; bueno, los harapos de economía que quedan.

Medidas que, según ellos, abren lo que queda de país a la inversión extranjera, a los emigrados cubanos —los exiliados no invertimos en un país dominado por ladrones y asesinos— y a quien sea. Quieren ahora inversiones cuando los mil millones de dólares —equivalentes hoy, en 2026, a 11 600 millones de dólares— de inversiones norteamericanas fueron confiscadas en 1960 por Fidel Castro, el Orador Orate. Otras tantas se las robó a los empresarios cubanos.

Anuncian medidas que ponen a las empresas estatales en manos de sus actuales gerentes y les permiten iniciar un proceso de autogestión, preludio de una previsible privatización. La mayoría de esas quebradas empresas están en condiciones deplorables, pero una parte no desdeñable significa una verdadera mina de oro para estos bandidos.

Muchas de esas empresas administran —es un decir— vastas extensiones de tierra. Tierra cubana, admirada durante siglos por su inusual fertilidad. Otras controlan bosques, o puertos pesqueros, almacenes o minas. Todas se podrían poner a producir riqueza bajo un manto legal adecuado. Ese marco legal hoy no aparece en esas 176 medidas ni en ninguna otra, pero para los gerentes ahí estará cuando se implante.

Y todo lo anterior es sin meternos en lo de Gaesa; me estaba refiriendo solo a las empresas estatales de ese Estado hoy colapsado, hoy fallido. Gaesa es un Estado en sí mismo. Llamémosle Cugaesa: la Cuba de la mafia, la de los hoteles, marinas, aviones, tiendas, puertos, etcétera. La dueña de lo que sí vale, de lo que sí han mantenido y ampliado con inversiones financiadas con dinero robado a los cautivos cubanos.

Solo en el tema de esos hoteles hoy vacíos. Hoy están vacíos, pero en una Cuba libre se llenarán de inmediato y generarán millones de dólares. Hoy están vacíos pero valen miles de millones de dólares. En una Cuba libre, esas tierras a las que me referí, hoy ociosas, empezarán a cosechar en menos de medio año. Y así el resto de los sectores que se reactivarán uno tras otro. Con estas 176 medidas —que bajo ellos fracasarán, no lo duden— ellos piensan estar ahí, posicionados, cuando llegue el inevitable cambio.

Esto no es una predicción mía, es un hecho comprobable. El otro día tuve la dicha de conversar con la periodista Marián de la Fuente. Subí un extracto de la entrevista a mi canal de YouTube. Además del gran número de vistas que tuvo, pude comprobar que mucha gente nos ve desde Cuba. Nos ven y, además, comentan los videos.

Uno de esos comentarios decía lo siguiente:

Ya se están repartiendo las propiedades en Cuba, el Cangrejo cerró el hotel de la manzana de Gómez (el Kempinski), sacó a los trabajadores y se hizo dueño de ese hotel, ahora está rentando los salones para fiestas y bodas de gente de la cúpula en dólares y lo está haciendo con los trabajadores de La Divina Pastora, que es otro negocio de él. El Cangrejo quiere poner en plantilla de trabajadores de ese hotel a los trabajadores de La Divina Pastora que son fieles (serviles) a él.

Lo dice alguien desde Cuba. Las 176 medidas que anuncian fracasarán. Nadie, excepto inversionistas inescrupulosos y lavadores de dinero, pondría su capital en un país sin leyes, miserable y desgobernado por una pandilla de ladrones profesionales. Ladrones que no dudan en meter a la cárcel o asesinar a esos mismos inversionistas cuando dejan de serles útiles. Ya ha pasado, repetidamente.

Otro comentario, también de alguien relacionado directamente con Cuba, define lo mismo:

Soy un cubano-americano inversionista con empresa en Florida y mipyme en Cuba. Las 176 medidas que anunciaron no tienen las 5 principales que se necesitan implementar para que pueda tener confianza para invertir en mi país. Tiene que haber un nuevo gobierno donde el PCC no esté en ese gobierno. Tiene que existir una ley para que ese nuevo gobierno pueda auditar GAESA y para que todos los activos y propiedades de GAESA pasen a formar parte del patrimonio nacional. Tiene que existir una nueva constitución que garantice el respeto a la propiedad privada. Tiene que existir un sistema jurídico independiente del poder ejecutivo para que haga cumplir la nueva constitución, es decir, la propiedad privada. Sin esas medidas, todas las demás no sirven para atraer el capital de los inversionistas fuera de Cuba.

La maniobra no les va a funcionar a los dictadores. No les va a funcionar entre nosotros, los cubanos libres y los cautivos de la isla, que los conocemos “de atrás", como se decía en mi Cuba perdida. Pero sí les está funcionando ante el mundo, como lo ha hecho muchas veces en el pasado. Quienes no conocen la realidad cubana —o no la quieren conocer— ya dicen que Cuba se está abriendo al mundo, que, pobrecitos, ellos son buenos, no son un peligro.

La dictadura, los Barrigones, ya les he dicho, son expertos en la manipulación de la narrativa. Incluso pusieron al Crustáceo de seis dedos a farfullar toda esa monserga de que Cuba está abierta, que no somos enemigos y de que vengan a invertir. Un Cangrejo cuyo único “mérito” —por decirlo de alguna manera— es ser heredero de un segundón asesino. Para los que me decían que tiene el coeficiente intelectual de un grillo, les digo que al menos habló como un humanoide, con un boniato metido en la boca, diciendo estupideces, pero hilvanó cien palabras al hilo.

Bruto pero no tonto. El mundo está lleno de brutos que no son tontos, y miren que han tenido éxito. No lo subestimemos. Ellos no buscan el bienestar de Cuba, no buscan su desarrollo, no buscan el bienestar de los cubanos. Nunca lo han hecho. Solo buscan ganar tiempo, sobrevivir.

 

Foto: Martí Noticias
 

La maniobra de las 176 medidas está teniendo éxito en la prensa internacional cómplice, en los partidos políticos cómplices y en los gobiernos cómplices. No tendrá éxito entre los cubanos libres y los cautivos, pero esa marea de narrativa cómplice llegará a Washington D. C. buscando diluir el ímpetu impregnado por Marco Rubio y nuestros congresistas allí. Intentando suavizar la solución a la catástrofe cubana. Venezolanizar la solución.

Que no lo logren depende de nosotros, los libres, denunciando en cada foro posible, frenando a los que —tentados por el canto de esos Barrigones, ahora convertidos en sirenas glotonas— sucumban y se acerquen a invertir en ese manicomio. Ya he visto a varios en esa sintonía.

Que no lo logren también depende, y mucho, de los cautivos de la isla. De los que llevan meses arrastrando su dignidad en medio de esa catástrofe humanitaria que ha sido el punto final de la novela de terror del castrismo. Los cautivos en la calle, quemando basura hoy en un barrio aislado, cada día se convierten en más cubanos enojados —por no decir encabronados, hartos— que no solo quemarán basura: quemarán patrullas y sedes del maligno Partido Comunista que los mantiene en su miseria y los reprime en su dolor.

Quemarán más, protestarán más y lo harán en más barrios hasta llegar a la catarsis final del fin de esta gangrena que azota a nuestra isla desde hace sesenta y siete años y medio.

No hay maniobra que intenten estos dictadores que saque a Cuba de esta catástrofe humanitaria. No la hay. Ellos son el problema, lo han sido desde enero de 1959. Se robaron un país, lo destruyeron, lo llenaron de fusilados y presos políticos y ahora lo quieren vender. Lo quieren vender incluso con más de mil de esos presos políticos muriendo hoy en sus cochinas cárceles.

Hagámoslo, arrebatémosles ese país robado. Robado cuando era próspero y feliz, hoy destruido y triste. Arrebatárselo como sea, inyectarle libertad y, sobre esa libertad, iniciar el duro pero satisfactorio camino a la reconstrucción, a la vuelta a la prosperidad, la libertad y la felicidad.

Libertad y prosperidad sin Cangrejos, sin “puestos a dedo” despeinados, sin ninguno, absolutamente ninguno, de los culpables de esa gangrena que pronto extirparemos. Tan cercano es este amanecer de libertad que ayer Ramiro Valdés, el más pillo de la pandilla, decidió morirse por sí mismo antes de pagar por todo el daño que hicieron él y su banda de ladrones asesinos.

Ni perestroika ni perestropika. Libertad pura y dura. Justicia y castigo.

 

Foto: Adorer.zmvm