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viernes, 15 de mayo de 2026

La CIA en Cuba, visita de médico

 

Foto: Fightradar24
 
 

El miércoles pasado, los cautivos de San Miguel del Padrón se tiraron para la calle a protestar frente a la sede del Partido Comunista de Cuba en ese municipio.

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La noche anterior y anoche los cacerolazos fueron generalizados a lo largo de la isla. La propia Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba ha reconocido que ya consumió el “buchito” de petróleo que el camarada asesino Putin les envió. Era tan poquito que no lo pudieron revender en el mercado ilegal, como acostumbraban hacer con el que les mandaba el compañero Maduro.

Es decir, los apagones serán eternos; más eternos que de costumbre. Por ende, los cacerolazos y las protestas se deberían incrementar, aunque con los cubanos a veces las cosas son impredecibles. Lo que sí puedo predecir es que en algún lugar de Cuba hay una madre cubana viendo a sus hijos intentar dormir con calor, sin haberse bañado, “bañados” de mosquitos y con hambre; ella no se va a quedar quieta. Eso es seguro.

Donald Trump y Marco Rubio andan por China; lo mismo “tocándole guitarra” al cabrón de Xi para que los ayude a salir del merequetengue —como dicen los mexicanos para referirse a un relajo— de Irán, o para repartirse el mundo y comunicarle al chino que se olvide de Cuba. Ojalá que no la cambien por Taiwán; sería cambiar un diamante por una plasta de estiércol. Mi pobre Cuba, que era un diamante cuando Taiwán era eso otro.

Marco Rubio publicó una foto durante el vuelo a China vistiendo un chándal —o mono deportivo o pants— igual al que le pusieron a Maduro cuando orinó sus pijamas durante la extracción del 3 de enero pasado. ¿Le estará mandando a decir a Díaz-Contados que no se preocupe, que se puede mear sin miedo cuando se lo lleven?

La dictadura, después de hacerle el feo mil veces, ahora dice que quiere conversar sobre los cien millones de dólares de ayuda que les ofreció Rubio. Se me hacía raro que duraran mucho haciéndose los dignos; a esta gente le encanta el dinero gratis —perdón, las ayudas y donaciones—. “Solidaridad imperialista” le llamarán ahora.

Ayer, a la una de la tarde, hora local, aterrizó en La Habana un Boeing C-40B Clipper del gobierno norteamericano. El Clipper es un 737-700 convertido en transporte VIP para funcionarios de altos cargos y jefes militares. Es igual a los 737 en los que usted y yo viajamos regularmente apretados a los otros pasajeros, como sardinas. En el Clipper no; ahí se viaja más cómodo, aunque sin lujos, la verdad.

El avión, matrícula 01-0040, pertenece a la US Air Force y voló a La Habana bajo la señal de vuelo SAM554. SAM significa Special Airlift Mission o Misión Especial de Vuelo. Despegó de Andrews AFB, que es la base aérea desde donde operan todos los mayimbes del gobierno federal.

¿Quién fue a La Habana? ¿A qué? No nos avisaron. Como cuando Obama se arrodilló ante esos dictadores; en las negociaciones con la dictadura, a los cubanos —los de allá y los de acá— siempre nos han dejado “atrás del palo”. Es decir, a ciegas; no sabemos nada.

Horas después, supimos que el misterioso pasajero del Clipper era John Ratcliffe, director de la CIA. Según el sitio de seguimiento Flightradar24, el vuelo salió de la base Andrews a las 6:16 de la mañana y aterrizó en Tampa, Florida, a las 3:38 de la tarde. Si llegó a La Habana a la una de la tarde y llegó a Tampa a las 3:38, quiere decir que no estuvo más de dos horas en Cuba.

Reunión corta, en el mismo aeropuerto y cuidado si no fue hasta en el mismo Clipper. ¿De qué hablaron? ¿Cuál fue el corto mensaje? No lo sabemos aún. La dictadura enseguida saldrá a decir que Ratcliffe fue a escuchar cómo ellos se declaran unas blancas e inofensivas palomas, lo cual nos indicará que el director de la CIA fue a todo lo contrario.

Lo bueno de esto es que algo se mueve. Quizás no es como nos gusta, pero algo se mueve. A mí, personalmente, los únicos aviones que me encantaría ver sobre La Habana son los MH-60M Black Hawks de la 160th SOAR del Ejército y los F-35B del USS Iwo Jima. Los que se llevaron a Maduro.

En fin, los dictadores no tienen petróleo para que sus cautivos al menos se arrastren de regreso a la civilización; no tienen solución posible para sacar a lo que queda de país de la catástrofe humanitaria a la que su totalitarismo obtuso y asesino ha metido a los cubanos.

Trump y Rubio regresan mañana después de haberle vendido a Xi trigo, maíz y aviones. Ojalá regresen con el permiso chino de meterle mano a la “isla del infierno”. Ojalá regresen decididos a acabar de una vez con todo este dilatado asunto. El director de la CIA les tendrá algún plan listo, esperemos.

Esperemos que los cautivos sigan el ejemplo de los de San Miguel del Padrón y usen las calles y sus gritos como arma por la libertad. Ahí sí no importan Trump, Rubio o Ratcliffe.

 

Foto: Fightradar24 
 

Dos cosas debemos tener claras:

  1. La dictadura no quiere ni puede mejorar la situación de sus cautivos; al contrario, cada día que pasa los hunde más en la miseria.  
  2. En algún lugar de Cuba hay una madre viendo cómo sus hijos no pueden dormir por el calor, sin haberse bañado, “bañados” de mosquitos y con hambre. No solo una: decenas de miles.

El resultado de esta ecuación, se logre como se logre, va a ser el mismo. Cuba libre. Ya después la haremos próspera y feliz.

 

Foto: La Joven Cuba

Nota: El sitio de seguimiento de vuelos Fightradar24 indica que el vuelo SAM554 no estaba ayer en La Habana, sino en Tampa, Florida. Pero su trayectoria de vuelo sí indica que estuvo una horas en La Habana.


viernes, 27 de marzo de 2026

Irán y la libertad de Cuba

 

Foto: US Army

 

La operación Furia Épica lleva hoy casi un mes. Estados Unidos le ha dado con todo lo que tiene a la teocracia iraní. Ha eliminado a una parte importante de los ayatolás y jefes militares de las fuerzas armadas de la república islámica. Y, sin embargo, la teocracia de Irán sigue de pie.

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A Donald Trump, como se decía en mis tiempos en Cuba, se le enyerbó el asunto. Se le complicó.

No se ha dicho en la prensa, no sé por qué, pero Estados Unidos lleva gastados billones de dólares en esta operación. El movimiento de decenas de barcos y decenas de miles de tropas es un reto logístico y económico descomunal. Después de casi un mes, lo que iba a ser una operación de semanas pinta para una de largo plazo.

Cada día que pasa aumenta el desgaste de los equipos y del personal. Cada misil Patriot o los lanzados por los sistemas de Defensa de Área Terminal de Gran Altitud —THAAD, por sus siglas en inglés— cuesta millones de dólares. Y se han utilizado miles.

Cada cohete Patriot PAC-3 cuesta entre cuatro y cinco millones de dólares; un interceptor del sistema THAAD anda entre ocho y doce millones. Y se utilizan para neutralizar drones y misiles que no cuestan más de doscientos mil dólares, por mucho. Saquen la cuenta.

No hay presupuesto que alcance. No hay capacidad instalada que alcance para reponer el arsenal norteamericano. Todo esto mientras los chinos están cómodos viendo la película y fabricando armas como desesperados. Ah, y estudiando, con esa paciencia china, las tácticas y estrategias de Estados Unidos, su rival geopolítico.

Hasta hace poco, Estados Unidos e Israel veían este sistema THAAD como infalible. Sin embargo, misiles balísticos iraníes lo burlaron y cayeron sobre las ciudades israelíes de Arad y Dimona. Ciudades, por cierto, sedes del programa nuclear israelí.

Desde la agresión rusa a Ucrania, el paradigma de la guerra ha cambiado. De las invasiones hitlerianas con tanques se pasó a las oleadas de ataques aéreos; ahora un enemigo menor puede hacer mucho daño a una potencia militar solo usando drones desechables.

Estados Unidos e Israel están usando cohetes que cuestan millones de dólares para neutralizar drones que cuestan, cuando mucho, una decena de miles de billetes verdes. El dron iraní Shahed-136, favorito de Rusia, es un papalote letal que, por su tamaño pequeño, es muy difícil de interceptar.

 

Foto: AFP
 
 

Solamente Emiratos Árabes Unidos ha recibido más de 1200 ataques con drones desde inicios del conflicto. Las bases militares de Estados Unidos en toda la región del golfo Pérsico han recibido ataques con drones y misiles. Helicópteros que cuestan millones de dólares, destruidos por un dron FPV que solo costó un centenar de ellos.

Que Trump esté enyerbado en esta operación no quiere decir que no era necesaria. Lo era y lo es. La rabiosa defensa que ha proyectado el régimen iraní es la mejor prueba de la efectividad de su programa misilístico. Hasta hace poco Irán juraba que no tenía misiles balísticos de largo alcance y, hace unos días, lanzó dos de ellos sobre la remota isla de Diego García.

Mentía el mismo régimen que juraba que no fabricaba armas nucleares mientras, al mismo tiempo, juraba que iba a desaparecer a Israel de la faz de la tierra. No solo a Israel, sino también a millones de sunitas que habitan el vecindario.

Estados Unidos e Israel han logrado eliminar a una gran parte del liderazgo iraní y destruir una parte significativa de su arsenal y capacidad defensiva. Pero el régimen ha demostrado más fortaleza y unidad que la esperada. Se habla de paz a cada rato y lo que sucede es que hay más guerra.

Ante cada anuncio de conversaciones de paz que hace Trump, los iraníes responden con una negativa de cese al fuego y con una andanada de misiles y drones. Estados Unidos e Israel exigen que Irán renuncie a su programa nuclear y de misiles para llegar a un cese al fuego; los iraníes exigen que Estados Unidos cierre todas sus bases militares en la región.

Cosas así. Ninguno de los bandos va a aceptar lo que pide el otro. Esto va para largo, hasta que uno se canse o el otro se rinda.

En medio de todo esto hay otra víctima: la libertad de Cuba.

Si los cubanos libres vimos esperanzados cómo el 3 de enero de este año los Estados Unidos capturaron y extrajeron a un humillado Nicolás Maduro, y semanas después escuchamos a Trump declarar a la dictadura cubana como un peligro para la seguridad nacional, hoy nuestra esperanza y felicidad dependen de lo que sucede en el golfo Pérsico.

Un pequeño ejemplo de hacia dónde se fueron las prioridades de la administración Trump es la relocalización del grupo de ataque del portaviones Gerald Ford. De estar en el Caribe cuando la extracción de Maduro, lo mandaron a la operación en Irán. Le pasó por el lado a Cuba, sin prestarle atención.

Un pequeño ejemplo de la enyerbada en la que se metió Trump en la operación en Irán es que ese gran portaviones se incendió y quedó fuera de servicio, mientras que sus tripulantes están cansados por la extensión inesperada de su tiempo de despliegue.

En casa, los niveles de aprobación de Trump decrecen por día. Hasta en su distrito de residencia en el sur de la Florida, el candidato republicano perdió ante una joven demócrata. La gasolina sube y, por ende, la inflación. Y las elecciones de medio término están a la vuelta de la esquina. Las cosas no le pintan bien.

Mientras todo esto pasa, en Cuba, la Junta Militar que la desgobierna sigue ganando tiempo y utilizando cómplices para manipular a la opinión pública. Hace unos días llenaron La Habana de imbéciles, llevaron un barquito oxidado lleno de marihuaneros. Ya lograron que la gente del Caricom les lleve "ayuda", que la camarada Claudia conserve sus médicos esclavos o que Andrés Manuel López Obrador extorsione empresarios para que depositen dinero en la cuenta "solidaria" de la dictadura cubana. Todo esto y más cosas por el estilo.

 

Foto: Cubadebate
 
 

Mientras todo esto pasa, los cautivos de la isla siguen en apagón, con hambre y con represión. En las noches algunos les pegan a sus cazuelas y en las mañanas los represores le pegan a quien quieran. Todo sigue igual, y seguirá mientras los cautivos no tomen las calles y, por primera vez en sesenta y siete años, comprendan que ellos, y solo ellos, son los dueños de su destino.

Ellos y solo ellos son los que pueden lograr una Cuba libre. Cuando entiendan que su destino no depende de Trump ni de nadie, que depende de ellos que Cuba sea libre. Una vez libre, dependerá de todos, los de aquí y los de allá, que logremos una Cuba no solo libre, sino próspera y feliz.

Trump, mientras tanto, está enyerbado en Irán.