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martes, 7 de julio de 2026

Un día trascendental, corazón y verdades, por la libertad individual y la de Cuba

 

Foto: CNN

Este cubano que aquí los recibe con el corazón abierto de amor por la libertad y la felicidad, no solo de Cuba, sino de todo el mundo, carga con 57 años de curiosidad y ansías de aprender y conocer, probar, cosas nuevas.

Hoy, 7 de julio de 2026, ha sido un día trascendental en esa exploración, en esa curiosidad, en esa magia que es vivir en libertad y ser feliz. Cargas con tus dolores y penas, pero como la mochila de ese dolor la llevas en la espalda, todo tu frente está disponible para vivir, para ser feliz.

Hoy, 7 de julio de 2026, he entrado a una nueva dimensión, a una que siento eterna, Dios existe y se te aparece cuando pensabas que estabas en el inicio del ocaso.

También hoy, por primera vez en 57 años, he visto a alguien hablando en la inservible, hasta hoy, Asamblea General de las Naciones Unidas, que ha puesto en su lugar a los lloricones representantes de la dictadura cubana en ese inútil foro.

Ha sido un día memorable, eterno. Gracias a Dios y a la vida. Les comparto las palabras de un ciudadano libre y claro, con sentido común, sentido del humor y un par de badajos que dan envidia.

En 1899 fueron Brooke y Hood. Coño, Waltz no está nada mal. Lo veo más claro y definido que muchas y muchos que aquí, de este lado, se andan repartiendo una república que aún no hemos refundado. Repartiendo una isla que aún no hemos liberado, ni los de allá ni los de acá.

Hoy el embajador Mike Waltz barrió el piso de ese salón lleno de palabras inútiles con Bruno Rodríguez Parrilla y el otro monigote que cubre su inútil silla en ese inútil, y cómplice del mal, salón.

Les comparto las palabras certeras del embajador de este país libre desde hace 250 años. 

Hoy fue un día trascendental, en mi corazón y en la ONU.




Embajador Mike Waltz  

Representante de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas  

Nueva York, Nueva York


Señor Presidente, gracias.

Señor Presidente, hoy se habla mucho de un embargo. Y, en efecto, hay uno. Está justo delante de todos nosotros. Es el embargo que el régimen cubano impone sin piedad a su propio pueblo década tras década tras década.

Mientras nos reunimos de nuevo —una vez más, hoy—, lamentablemente, Cuba vuelve a quedar sumida en la oscuridad. Otro apagón recorre la isla. Los apagones han afectado a la isla durante muchísimos años. Colegas, lamentablemente esto no es nada nuevo. Las familias vuelven a preguntarse si sus alimentos se echarán a perder, si los hospitales tendrán electricidad, si sus teléfonos tendrán suficiente carga para llamar a sus seres queridos.

Pero, de algún modo —convenientemente—, siempre parece haber suficiente electricidad para el régimen, para la dictadura cubana.

Ahora mismo, mientras hablamos, hay suficiente electricidad para los complejos de la familia Castro. Ellos sí tienen electricidad. Hay suficiente electricidad para las oficinas del régimen, incluida, al parecer, la necesaria para redactar las declaraciones de hoy culpando una vez más a Estados Unidos, año tras año, de la crisis que ellos mismos han creado.

Habrá —se los prometo— suficiente electricidad para el aparato de propaganda cubano, para recortar, publicar y traducir las mentiras que una vez más están difundiendo en este organismo por todo el mundo.

Estoy aquí hoy para instar al régimen cubano: cambien de rumbo, devuelvan la electricidad a su pueblo. Han escuchado el clamor de su propio pueblo. ¡Respóndanle! Respondan a ese clamor. El Che Guevara —uno de los héroes del régimen, también conocido como el carnicero de La Cabaña, quien, por cierto, reunió a personas homosexuales y las envió a campos de trabajo— solía decir que los revolucionarios cubanos estaban “guiados por el amor” hacia su pueblo. ¿Dónde está ese amor? Yo no lo veo.

Hace cinco años, este mes, hace cinco años, el 11 de julio de 2021, miles de cubanos llenaron las calles y exigieron libertad.

Puede seguir golpeando la mesa, amigo mío. Esto no es La Habana. Esto es los Estados Unidos de América. Esto es las Naciones Unidas. Y hablaremos, seremos escuchados y no seremos silenciados como su propio pueblo. Así que siga golpeando.

Señor presidente, esto es lo que el régimen y sus representantes, muy groseros e inapropiados, no quieren que ustedes escuchen: que hace cinco años este mes, cuando se acerca este aniversario, miles de sus ciudadanos llenaron las calles de Cuba y exigieron su libertad. Tenían hambre, estaban cansados, llevaban años soportando apagones y estaban hartos de un régimen que se sienta sobre miles de millones mientras su pueblo pasa hambre.

Durante 67 años, el régimen cubano se ha enriquecido a sí mismo y a sus élites gobernantes mientras abusaba de su pueblo, estrangulaba la empresa privada, criminalizaba la disidencia y se aferraba a una economía comunista fracasada.

Colegas, el comunismo nunca ha funcionado, no funciona y no funcionará.

Y cuando el pueblo cubano exigió algo mejor, algo diferente, tener una voz, el régimen pudo haber decidido escucharlo, pero no lo hizo. En cambio, eligió encarcelar a 800 de sus propios ciudadanos.

Y quiero tomarme un momento para leer algunos de sus nombres. Deben escuchar sus nombres. Deben ver sus rostros.

Luis Manuel Otero Alcántara. ¿Saben cuál fue su delito? Está en una prisión de máxima seguridad. Su delito, y esto según el régimen, es la “expresión artística”. Su delito es ser artista, señor presidente.

Fernando Almenares Rivera. ¿Su delito? Es músico y escribe canciones que al régimen no le gustan, llamando a la libertad.

Maykel Castillo Pérez. Otro músico en una prisión de máxima seguridad. ¿Qué hizo? También escribió canciones de rap que al régimen no le gustan.

Este joven, este joven extraordinario, Duannis Dabel León Taboada, es un joven poeta. Es poeta. Escribe poesía, colegas. Catorce años en una prisión de máxima seguridad.

Y estos dos hermanos, Jorge Martín, Nadir Martín Perdomo. La ONU —todos ustedes— han condenado su encarcelamiento y han pedido su liberación. Miren sus rostros mientras pronuncian sus discursos hoy. Recuérdenlos. Porque están en prisión por atreverse a luchar por la libertad.

Colegas, no están armados. No son violentos. Llevan flores, escriben poemas y componen música. Y por eso el régimen los golpea, los detiene e intenta quebrarlos.

Estos son los nombres que la delegación aquí golpeando la mesa no quiere que ustedes escuchen. No quieren que esta Asamblea los escuche. No les gusta la libertad de expresión. No les gusta la disidencia.

Y, en cambio, año tras año, se esconden detrás de este mito llamado “bloqueo”.

Pero hablemos de este supuesto bloqueo.

Les preguntaría, y miro a algunas de las delegaciones presentes, si existe un embargo, un bloqueo o el nombre que quieran darle, ¿cómo llegó ayuda humanitaria de Belice, Canadá, Chile, China, Colombia, la Unión Europea, México, España, Rusia, Uruguay y la propia ONU al país en apenas los últimos meses?

Muchos de ustedes han mencionado un enorme petrolero ruso con 750 000 barriles de petróleo que acaba de llegar a la isla. Nuestra legislación contiene una disposición humanitaria para la ayuda humanitaria.

No existe un anillo de buques de guerra de la Marina de los Estados Unidos alrededor de esta isla impidiendo el comercio o la entrada de ayuda humanitaria a Cuba. Es falso. Es mentira. Es una falsedad. Punto.

Si existe un embargo, ¿por qué Estados Unidos —yo nací en Florida, he visto los barcos salir de nuestros puertos— envía a Cuba productos básicos por un valor de medio billón de dólares al año? ¿Por qué Estados Unidos proporciona más de 100 millones de dólares en ayuda? He oído que otros países anuncian hoy ayudas repartidas durante una década, unos pocos millones de dólares. Cien millones de dólares solo este año en ayuda, además de trabajar con el Vaticano y la Iglesia Católica para entregar alimentos y medicinas a los necesitados. Ayuda que también proporcionamos —ayuda adicional— después del huracán más reciente.

Y les pregunto —vuelvo a la cuestión fundamental—: si no hay alimentos ni combustible para los hospitales, ¿cómo es que sí hay combustible para el avión privado de la familia Castro?

¿Cómo puede el presidente Díaz-Canel permitirse —pueden buscarlo en internet— una corbata Hermès? ¿Cómo puede permitirse un reloj Rolex y la pluma Montblanc con la que escribe?

¿Cómo puede la familia Castro permitirse sus 17 casas, su isla privada y sus ostentosos viajes a Madrid, Moscú y la Costa del Sol?

Gracias, señor presidente. Y solo diré, como comentario aparte, que la verdad duele. Y la verdad no es irrespetuosa. Lamento que no quieran escucharla, delegación de Cuba. Pero aquí viene la parte que, colegas, realmente no van a querer oír.

Existe una organización llamada GAESA. Es el conglomerado secreto de las fuerzas armadas cubanas que controla aproximadamente la mitad de la economía cubana. Tiene un fondo fiduciario de 18 000 millones de dólares. Espero que todos ustedes se pregunten, especialmente quienes contribuyen, ¿adónde va todo ese dinero? ¿Dónde está todo ese dinero, esos 18 000 millones de dólares bajo GAESA? Si no han oído hablar de ello, sepan que no entrega ni un centavo de esas ganancias al pueblo cubano.

También deberíamos estar hablando del comercio de esclavos de la Cuba moderna. Sí. El régimen cubano envía médicos y enfermeros por todo el mundo y por toda la región. Pero aquí está la parte que no les cuentan. Y por eso quieren golpear las mesas, para que ustedes no la escuchen: el régimen se queda con sus salarios; ellos no cobran. El régimen se queda con los salarios, los obliga a trabajar gratis y amenaza a sus familias si desobedecen.

Y hacen lo mismo con los mercenarios. Mis colegas europeos, escuchen esto, por favor. Miles de hombres cubanos están siendo obligados a combatir en Ucrania. ¿Y saben adónde van sus salarios? A los bolsillos de la familia Castro. Van al régimen. Así que cuestiono cómo pueden permanecer aquí defendiendo la posición que han adoptado sobre Ucrania y no condenar al régimen cubano por enviar allí mercenarios.

No es de extrañar, con todo lo que he expuesto hoy, que casi dos millones de cubanos hayan arriesgado sus vidas y hayan huido. ¿Y adónde huyeron? Con frecuencia van a los Estados Unidos. Ahora tenemos tres millones de cubano-estadounidenses que prosperan orgullosamente como emprendedores, empresarios, abogados, médicos y miembros de sus comunidades; incluso nuestro propio secretario de Estado, Marco Rubio, un cubano-estadounidense que ha ascendido dentro de nuestra sociedad hasta representar a los Estados Unidos en el escenario mundial.

En contraste, los cristianos cubanos han sido perseguidos, los disidentes son enviados a campos de trabajo, los afrocubanos son detenidos y cualquiera que alce la voz paga el precio más alto.

Así que debemos preguntarnos: ¿por qué Cuba sigue pidiendo este debate y viene a este micrófono?

La respuesta es sencilla: porque culpar a Estados Unidos es el único plan económico que le queda a La Habana.

Y cuando intenten blanquear sus crímenes, una vez más, por segunda vez en una sola sesión —a un costo de 28.000 dólares por hora—, no caigan en ello. No presten su voz a esta propaganda.

No existe un bloqueo estadounidense. El único embargo en Cuba es la guillotina que el régimen mantiene sobre la cabeza de su pueblo.

Y cuando el régimen cubano siga alimentando a su pueblo y al mundo con estas mentiras, haría bien en recordar las propias palabras de Fidel Castro. Él dijo: “Engañar al pueblo, crear falsas esperanzas, siempre trae las peores consecuencias”. Pues bien, esas consecuencias las ha sufrido el pueblo cubano año tras año tras año.

¿Y cuáles son esas consecuencias? Son años de apagones, una población que odia a su gobierno, estantes vacíos en las tiendas de alimentos, hospitales deteriorados y millones de cubanos que han huido de la isla que aman.

Les pregunto nuevamente: escuchamos al ministro de Relaciones Exteriores de Cuba describir a Estados Unidos como un país racista y opresor. ¿Por qué tanta gente intenta venir a este país? ¿Por qué tanta gente huye de su propio país?

El mundo no debe ayudar al régimen cubano a ocultar su incompetencia, su malicia, su corrupción y su codicia. Debemos ayudar al pueblo cubano a liberarse y a hacer realidad las libertades con las que el pueblo cubano ha soñado durante tanto tiempo.

Estoy con el pueblo cubano. El presidente Trump está con el pueblo cubano. El secretario Marco Rubio, un orgulloso cubano-estadounidense, está con el pueblo cubano. Instamos al régimen a liberar a estos presos políticos, a permitir una verdadera libertad económica y a otorgar al pueblo cubano los mismos derechos que este organismo afirma defender.

Estén con el pueblo cubano. No estén con el régimen que ha destruido ese país. No pueden hacer ambas cosas. Ha llegado el momento de elegir.

Gracias, señor presidente.


Al fin, 57 años en esta Tierra y hoy, en un solo día, cambiaron varios paradigmas medulares de mi vida.

Gracias Dios. Gracias al milagro de la vida.


Foto: CNN

viernes, 26 de junio de 2026

La necesaria ocupación norteamericana de Cuba

Foto: CiberCuba
 

Duele mucho decirlo, duele mucho aceptarlo, pero entre todas las opciones visibles para el día después de la desaparición de la Junta Militar de Barrigones que ha desgobernado lo que queda de Cuba, la más viable y efectiva es la de una ocupación humanitaria bajo el mando de Estados Unidos. No es una solución honorable, conste, pero es la más efectiva.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

No tiene que ser una ocupación humanitaria solo por parte de Estados Unidos; pudiera ser de una coalición de países del hemisferio. Pero siendo este mundo como es, creo que sería meter más ruido a lo que ya de por sí nos duele aceptar.

No será la primera vez que esto suceda en la convulsa historia de nuestra querida isla. El 1.º de enero de 1899 —sesenta años antes de ese nefasto 1.º de enero— se arrió la bandera española en La Habana y se izó la de las barras y estrellas. Iniciaba un corto período de reconstrucción: tres provechosos años en los que, bajo administración norteamericana, Cuba pudo salir de la crisis provocada por la sangrienta guerra de independencia.

Una ocupación extranjera denostada por quienes secuestraron el destino de Cuba desde aquel nefasto 1.º de enero de 1959. Administradores norteamericanos que organizaron un gobierno provisional compuesto por muchos excelentes cubanos; cubanos capaces trabajando codo con codo con los ocupantes reconstructores.

Organizaron un sistema de salud desde la nada y uno educacional que incluso convirtió los cuarteles en escuelas —¿les suena la frase?—: escuelas desde primarias hasta facultades universitarias; se enviaron miles de cubanos a estudiar Pedagogía en Harvard; se instalaron escuelas especializadas, desde la de Comercio y la de Artes y Oficios hasta la reorganizada escuela de arte de San Alejandro.

Bajo la dirección del cubano Carlos J. Finlay se erradicó la fiebre amarilla, devastadora epidemia endémica desde siglos atrás. Se implantó un reglamento sanitario, se repararon los acueductos y las alcantarillas, y se organizó la recogida de basura.

Los culpables de la catástrofe humanitaria —sin precedentes en la isla— que sufren hoy los cubanos llevan sesenta y siete años denostando aquella intervención humanitaria que devolvió a Cuba y sus habitantes a la civilización. Estoy seguro de que usted sabe lo que fue la Enmienda Platt, pero nunca ha escuchado sobre la Enmienda Foraker de 1899.

La primera fue impuesta a la primera constitución de Cuba libre para proteger a Cuba de los propios cubanos y, de paso también, como es lógico, los intereses norteamericanos en la isla. Las veces que se aplicó no fue a iniciativa de los norteamericanos, sino de los propios cubanos, para disgusto de los primeros.

La Enmienda Foraker se hizo también para proteger los intereses de los cubanos. La enmienda prohibía que el gobierno interventor aprovechara su posición para entregar o conceder propiedades en Cuba al capital norteamericano. Fue una enmienda con vistas a devolver Cuba a los cubanos, con miras a evitar una anexión ansiada por muchos y rechazada por otros tantos.

Así fue que, luego de tres provechosos años, Cuba libre se convirtió en una república constituida. Una república que resultó convulsa políticamente, pero asombrosamente exitosa en su prosperidad y desarrollo. Una república que en solo sesenta años convirtió una isla desolada por la guerra en una de las economías más pujantes del mundo.

En pocos años, Cuba se convirtió en el principal productor de azúcar del mundo, en el productor del mejor tabaco y en uno de los principales socios comerciales de la primera economía del mundo, atractiva para sus inversiones y su progreso. Cuba tenía tratados comerciales, en condición de iguales, con muchos países del mundo; comerciaba incluso con la Unión Soviética.

Luego de esos provechosos tres años, Cuba se convirtió también en uno de los países más atractivos del mundo para los migrantes. Separada de España, en pocos años llegaron más españoles que nunca. No solo españoles: miles de chinos, gente de Medio Oriente y hasta italianos. Cuba era próspera, tan próspera que hasta los abuelos de Claudia Sheinbaum llegaron a La Habana a fundar el Partido Comunista que se encargaría de arruinar esa prosperidad.

Aquella república próspera fue asesinada desde el 1.º de enero de 1959 por la pandilla totalitaria de la que la Junta Militar de Barrigones —que desgobierna lo que queda de Cuba— es heredera. Aquella república duró sesenta años; la dictadura que la asesinó lleva sesenta y siete años y medio. Nuestra bella isla ha sufrido una guerra de sesenta y siete años y medio: el conflicto más largo en la historia contemporánea.

Hoy está sumida en una catástrofe humanitaria sin precedentes en su historia. No solo arruinada, Cuba está demolida. El socialismo muele y demuele el progreso al mismo ritmo que extirpaba la libertad. Reconstruirla —refundarla— nos costará mucho esfuerzo y dinero; requerirá de mucha organización.

Esa organización necesaria no la veo entre nosotros. Ni en los de aquí, que ya se quieren repartir el país que aún sufre, ni en los de allá, que llevan generaciones aislados del mundo real: el del trabajo digno con remuneración merecida, el del crecimiento propio, el del respeto a la propiedad privada e individual, a la ley, el del pago de impuestos y todo lo que enmarca el mundo civilizado de los países exitosos.

Por eso, aunque no sea una solución honorable, creo que una intervención humanitaria, como aquella de hace más de cien años, sería la solución más viable y efectiva para iniciar el regreso de nuestra isla a la civilización y al progreso. Ante una catástrofe de estas dimensiones tendremos que evitar las pasiones y buscar las soluciones.

Dicho esto, creo también que esa deseada —por mí— intervención humanitaria está cada día más lejos de concretarse. A pesar de la alharaca de esa dictadura marchita, Estados Unidos —la administración Trump— nos ha demostrado en los últimos meses que lo último que le interesa es encargarse de reconstruir una isla arruinada e improductiva.

Quiere decir esto que, para quienes queremos ver nuestra Cuba libre de una vez —libre para empezar a reconstruirla y sanarla—, tenemos que trabajar con pasión en pos de esa solución. Lo primero, lo indispensable, es eliminar a esa Junta Militar de Barrigones, borrar ese muro que aísla a sus cautivos de la libertad y la prosperidad.

Si no nos ayuda Estados Unidos con la necesaria intervención humanitaria, ya veremos qué haremos nosotros mismos una vez que no quede ni un solo dictador ni un solo beneficiario de Gaesa. Lo primero, lo indispensable hoy, es quitarlos de en medio con pasión. Sin mediaciones, sin medias tintas.

 

Foto: Diario de Cuba 

miércoles, 17 de junio de 2026

Petróleo y dinero opacan democracia

 

Foto: CNN/Getty Images
 
 

Se ha filtrado a la prensa el borrador del acuerdo que este viernes debe firmar la administración Trump con el régimen fundamentalista y satánico que oprime a la bella nación de Irán desde 1979. Una democracia que presume de tener las fuerzas armadas más poderosas del orbe se sienta con una dictadura teocrática que hace unos meses masacró a decenas de miles de sus propios oprimidos.

No me meto en los detalles de esta capitulación. La política es asquerosa. Les comparto lo que se filtró sobre el presunto acuerdo. Ni una palabra a favor de los iraníes, del pueblo de Irán.

Petróleo y dinero. Una capitulación.

1 - La República Islámica de Irán y los Estados Unidos, junto con sus aliados en la guerra actual, declaran al firmar este Memorando de Entendimiento un fin inmediato y permanente de la guerra en todos los frentes —incluyendo Líbano—, y se comprometen a que de ahora en adelante no lanzarán ninguna acción hostil el uno contra el otro, y se abstendrán de amenazar o usar la fuerza entre sí. El acuerdo final confirmará las disposiciones de este artículo y de los artículos restantes.

2 - La República Islámica de Irán y los Estados Unidos se comprometen a respetar la soberanía e integridad territorial de cada uno, y a abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro.

3 - La República Islámica de Irán y los Estados Unidos se comprometen a negociar y alcanzar un acuerdo final en un plazo máximo de sesenta días, prorrogable por consentimiento mutuo.

4 - Inmediatamente después de la firma de este Memorando de Entendimiento, Estados Unidos levantará el bloqueo naval y evitará cualquier impedimento contra la República Islámica de Irán, para restaurar el tráfico en un máximo de treinta días a su plena capacidad; el tráfico de barcos será proporcional al volumen de tráfico previo a la guerra por parte de la República Islámica de Irán. Estados Unidos también se compromete a retirar sus fuerzas de las áreas circundantes dentro de los treinta días posteriores al acuerdo final.

5 - Al firmar este Memorando de Entendimiento, la República Islámica de Irán tomará inmediatamente medidas para garantizar que el movimiento de barcos mercantes desde el golfo Pérsico hacia el mar de Omán y viceversa se reanude dentro de treinta días al volumen previo a la guerra, teniendo en cuenta la necesidad de eliminar obstáculos técnicos y neutralizar minas por parte de Irán.

6 - Estados Unidos se compromete, junto con sus socios regionales, a crear un plan integral acordado por ambas partes para la rehabilitación y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán, asegurando al mismo tiempo un financiamiento de al menos 300 mil millones de dólares. El mecanismo de implementación de este plan, como parte del acuerdo final, se formulará dentro de sesenta días.

7 - Estados Unidos se compromete a poner fin, en un calendario que se acordará como parte del acuerdo final, a todos los tipos de sanciones que actualmente enfrenta la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del Consejo de Miembros de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), y todas las sanciones unilaterales de EE. UU., tanto primarias como secundarias.

8 - La República Islámica de Irán reitera que nunca producirá armas nucleares. La República Islámica de Irán y Estados Unidos han acordado que el destino del material enriquecido y de todos los demás asuntos nucleares mutuamente acordados —incluyendo las necesidades nucleares de Irán— se abordarán adecuadamente en un acuerdo final; el acuerdo final confirmará las disposiciones de este artículo.

9 - La República Islámica de Irán y los Estados Unidos acuerdan que, mientras se alcanza un acuerdo final, mantendrán el statu quo: Irán mantendrá el statu quo en su programa nuclear, y los Estados Unidos no impondrán nuevas sanciones a Irán ni fortalecerán sus fuerzas en la región.

10 - Los Estados Unidos se comprometen a que, inmediatamente después de la firma de este Memorando de Entendimiento y hasta la fecha del levantamiento de las sanciones, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitirá exenciones para la exportación de petróleo crudo iraní, productos petroquímicos y sus derivados, y todos los servicios relacionados, incluyendo banca, seguros, transporte y similares.

11 - Los Estados Unidos se comprometen a que, a la luz del progreso de las negociaciones hacia un acuerdo final, los fondos y activos congelados o restringidos de la República Islámica de Irán serán liberados y puestos a disposición completa. Estos fondos, ya sea que se mantengan en la cuenta principal o se transfieran, se utilizarán para cualquier pago final al beneficiario determinado por el Banco Central de la República Islámica de Irán y estarán completamente disponibles para su uso. Estados Unidos se compromete a emitir todos los permisos y licencias necesarios sobre esta base.

12 - La República Islámica de Irán y Estados Unidos acuerdan que se establecerá un mecanismo de implementación para supervisar el éxito de la ejecución y el compromiso futuro con el Acuerdo Final.

13 - Tras la firma de este Memorando de Entendimiento, y al recibir garantías sobre el inicio de la implementación de los artículos 4, 5, 10 y 11 de este memorando, así como la continuidad en la ejecución de estos pasos, la República Islámica de Irán y los Estados Unidos iniciarán negociaciones para un Acuerdo Final únicamente respecto a los artículos restantes.

14 - El acuerdo final será aprobado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.

Lección para Cuba, para los cubanos, los cautivos de la isla y los de acá; tanto los que queremos verla libre y próspera como los que ya se están repartiendo la república cuando aún no nace:

La única vía digna de lograr esa soñada libertad, prosperidad y felicidad es consiguiéndola, luchándola nosotros mismos, sin ayuda de nadie.

Que no salga un presidente norteamericano —como dijo ayer sobre Israel— a decir que Cuba libre existe gracias a él. Que esa Cuba libre sea nuestra, que la hagamos próspera y democrática, y que luego, ya felices, sepamos conservar esa prosperidad y esa libertad.

La historia nos demostró —por sesenta y siete años y contando— que ambas cosas son inmensamente frágiles.


Foto: Bloomberg

lunes, 8 de junio de 2026

Los dictadores hasta se burlan

 

Foto: 14yMedio
 
 

La Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba demuestra un día sí y otro también su desconexión con la realidad en la que tiene sumidos a los cautivos de la isla. Me recuerdan a aquella corte de Luis XVI a principios de julio de 1789, derrochando lujos, dando la espalda a una población empobrecida y miserable.

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Luego del encausamiento de Raúl Castro en una corte de Nueva York, los Panzones de La Habana lo han sacado dos veces de la urna para exhibirlo en sendos actos de esos que ellos disfrutan tanto. Lo que queda del anciano dictador, siempre bajo la mirada vigilante de su perro guardián, con perdón de los perros.

En las imágenes de esos groseros eventos aparece el mentado Cangrejo, con su correspondiente cara de Neandertal, siempre detrás de su decrépito abuelo. El crustáceo —se los he dicho antes— siempre viste un uniforme verde olivo diferente al resto de los Barrigones que lo rodean. Su abuelo, fugitivo de la justicia norteamericana, Díaz-Contados, Marrano y otros portan casacas estilo soviético, o ruso, da igual. Los del represor Ministerio del Interior usan algo parecido, pero más oscuro. El Cangrejo, como su tío Orate, viste uno diferente.

Todos bien alimentados, peinados, haciendo sus pantomimas para dar la impresión de que aún gobiernan. Pantomimas coreografiadas en limpios e iluminados salones con aire acondicionado. Un Estado que solo funciona en sus corruptas mentes y solo para ellos. Un Estado que abandonó a los cubanos —no es que los cuidara antes— y solo interactúa con los cautivos para despreciarlos, humillarlos, oprimirlos o reprimirlos. En ocasiones, todo lo anterior.

Hablando de humillación. Es humillante que, desde finales de enero de este año, esa mafia maligna que es la Junta Militar de Barrigones haya sido declarada un peligro inusual para Estados Unidos y, de allá a hoy, lo único que ha significado es que nadie les regale combustibles, pues, con orden ejecutiva o no, su fracasado régimen no tenía con qué comprarlo legalmente.

Eso y unas sanciones que, en realidad, no significan más que picadas de mosquito a un burro flaco. Que si ICE capturó a la hermana de una esbirra, que si otro, un piloto asesino al que le dieron siete meses y ya los cumplió, que si Díaz-Contados y su bonsái esposa ya no pueden venir a Estados Unidos. Picadas de mosquito a un burro flaco.

Y no me digan que la retirada de las operadoras de hoteles es algo significativo. Es una retirada táctica. Se desprendieron de la carga de tener que mantener personal en hoteles vacíos en un país en ruinas. Se desprendieron del trabajo de estar vigilando que esos mismos empleados no les roben desde los bombillos hasta las latas de habichuelas. No los culpo, que conste. A los empleados, digo. A las empresas las entiendo, pero las desprecio por explotadoras de esclavos.

Y es así que, como han ganado tiempo, se atreven a dar la impresión de que su dictadura moribunda es legítima. Sacan al nonagenario dictador como si fuera el Cid Campeador. Como en procesión sevillana, mientras los gordos uniformados le cantan loas en vez de saetas. Pueden hacerlo porque, para asombro de ellos, la administración Trump no los ha barrido de la faz de esa isla bella.

¿Y por qué no lo ha hecho? Porque Cuba no importa, porque es insignificante en el tablero mundial. Insignificante en el sentido material. A diferencia de Irán y Venezuela, no tiene hidrocarburos en su subsuelo. Tierra fértil y playas hermosas no valen en la geopolítica de las grandes ligas.

Tiene, además, que es un país colapsado, que no produce. Una nación mendiga. Ocho o nueve millones —ya no se sabe— de personas talentosas y trabajadoras —los más— a los que esa Junta Militar tiene aplastados con sus botas lustradas. Mientras esos Panzones sigan en La Habana, la responsabilidad de mal alimentarlos es de ellos, de los dictadores. Si Trump y Rubio los eliminan, se echan el paquete arriba.

Duele decirlo, pero es la realidad. Han pasado quince administraciones, desde la de Eisenhower hasta la actual de Trump, y nunca han comprendido que la insignificancia económica de la Cuba comunista es inversamente proporcional a su malignidad corruptora de naciones. No acaban de entender el papel trascendental que esos empobrecedores han tenido en la expansión de la oscuridad antilibertad, antiprogreso, antidemocracia.

Y allí siguen en La Habana. Marrano, Díaz-Contados y el resto de la comparsa reverenciando al fugitivo nonagenario y a su nieto oligofrénico. Cangrejo, que todos dicen que tiene el mismo índice de inteligencia que un mejillón, pero que me va pareciendo que no es tan tonto como dicen.

Y lo voy comprobando cuando ayer leo que el periodista independiente Iván García dijo, desde abril de 2010, lo siguiente. Me lo mandó Tania, su incansable madre. Refiriéndose a Raúl Castro, mi hermano negro escribió, hace dieciséis años:

Se rodeó de su gente. Arropado por su yerno Luis Alberto López-Callejas, un tipo que huye de los focos, pero resulta uno de sus más valiosos asesores en materia de negocios que reportan moneda dura. A su lado, en cada viaje al extranjero o acto público en la isla, está su nieto Raúl Guillermo, conocido como el “Cangrejo”, y del cual se rumora tendrá un papel importante en el futuro de Cuba.

 


Y sí que parece tenerlo, lo cual me irrita hasta la médula. Que el futuro al que Iván se refería hace dieciséis años sea esta catástrofe humanitaria que azota a nuestros paisanos de la isla, haya sido causado por ese fugitivo dictador, acompañado de su nieto, y que ese nieto —al que sí le encantan las luces de los focos— sea interlocutor de la nación más poderosa del orbe, me dice el escaso valor que tienen los cubanos de la isla para unos y para otros.

Dice Trump que atenderá el tema de Cuba cuando termine el de Irán. Es decir, nos tocó el último turno en la fila, como en las colas de aquellas bodegas racionadas, hoy ya desaparecidas en este colapso final. Y vuelvo a repetir: ¿por qué? Porque los cubanos de la isla, valientemente, hasta ahora solo han podido organizarse en algunos barrios para tocar cazuelas y quemar basura, porque la policía sigue reprimiendo con eficiencia y porque esa dictadura no podrá producir una fanega de maíz, pero es experta en mover sus fichas cómplices en la política mundial.

Estamos de últimos en la fila porque, a pesar de todos los esfuerzos de Marco Rubio, aquí en el exilio, en vez de presentarle un frente unido y cohesionado a la administración, están sus cabezas visibles —políticos, académicos, influencers y toda esa pléyade de organizaciones que dicen luchar por una Cuba libre— peleándose entre sí por ver quién va a ser presidente de esa república hoy inexistente. Negándose el saludo unos a otros, mientras los dictadores a noventa millas sí presentan una cara uniforme, unida.

La dictadura, como la corte de Luis XVI en julio de 1789, le da la espalda a sus cautivos y, como aquel rey y su María Antonieta, siguen disfrutando de sus pantomimas y sus lujos. Ya casi llega julio de 2026; en una de esas, esos cautivos hambrientos y olvidados se hartan, como aquellos parisinos, y, por primera vez en sus vidas, toman sus destinos en sus manos y barren con sus opresores, en la calle, hasta el final. Que conviertan a Cuba en su propia Bastilla.

Así no tendrán, ni tendremos, que estar pendientes a los vaivenes y las decisiones del presidente de un país que no es Cuba para llegar a la ansiada libertad. Sin negociaciones con ningún crustáceo ni con ningún “tecnócrata”. Libertad total, sin mediaciones. Libertad final, para empezar, de una vez, la reconstrucción de nuestra nación robada. Trabajar duro para regresarla a la prosperidad, el respeto a los ciudadanos y la felicidad de los cubanos.

 

Fotos: El Toque