Foto: OnCubaNews
En este momento, Cuba está a
oscuras. Bueno, los cautivos de la isla todavía tienen acceso a la luz del sol. El
totalitarismo comunista no se lo ha podido arrebatar como el resto de las cosas
que corresponden a una vida civilizada. Den por hecho que, de haber podido,
también habrían arruinado el sol que los alumbra, racionado el aire que
respiran o secado el mar que los aísla.
📺 Si no me quiere leer, véame, pero es
peor. → Ver el video aquí
Una isla rodeada de mar que no
les provee pescado, llena de tierra fértil y abundante sol, que no produce. Se
llama socialismo, y todo lo arruina, todo lo destruye. Se llama socialismo
totalitario, que es aún peor, puesto que a todo lo anterior hay que agregarle
maldad y represión.
Hoy, lunes 6 de julio de 2026,
los cubanos están a oscuras; el manto negro de ese totalitarismo socialista, o
comunista —que al final son lo mismo—, les ha privado de una supervivencia, ya
no digo vida, civilizada. A esta hora, lo que la Junta Militar de Barrigones
llama Sistema Electroenergético Nacional 😂🤣 está desconectado.
Desconexión total, apagón generalizado.
Miguel Díaz-Contados, Bruno
Rodríguez Parrilla, Manuel Marrano, el Cangrejo o el Búho saldrán a culpar a
Donald Trump como causante de este apagón generalizado. Saben que eso les
funciona para el exterior. Saben que les funciona para mendigar más ayudas, más
complicidad y más defensores en la arena internacional.
Les funciona tan bien que ayer
una periodista española, bastante lista, me preguntaba si el “bloqueo
energético de Trump” no era el responsable de esta debacle. Ya se imaginan mi
respuesta; para qué los voy a aburrir.
Trump como culpable del
colapso cubano. Pero resulta que este apagón generalizado que tiene hoy a los
cautivos de la isla, a mis paisanos, malviviendo en la Edad de Piedra, no es el
primero. Es el octavo. El primero fue el 18 de octubre de 2024, hace casi dos
años. El presidente de Estados Unidos —es un decir— por entonces, era Joe Biden
y todavía Nicolás Maduro bailaba y bufoneaba en Caracas.
Él y Claudia Sheinbaum le
regalaban combustible a la Junta Militar de Barrigones, buena parte del cual
esos tripudos revendían en el mercado ilegal a cambio de dólares que no se
invertían en mejorar Cuba, salvo para mantener la represión. Y, aun así, el 18
de octubre de ese año toda la isla se quedó a oscuras.
Volvió a suceder tres semanas
después, el 8 de noviembre; luego el 4 de diciembre, y así sucesivamente.
Cuando el 29 de enero de este año Donald Trump dictó la orden ejecutiva
catalogando a Cuba como un peligro inusual para la seguridad nacional de Estados
Unidos, ya habían ocurrido cinco de estos eventos.
Eso sin contar los apagones
totales que ya son costumbre cuando algún huracán toca territorio cubano. La
dictadura militar lo primero que hace es apagar la isla; así ahorra algo de
dinero, del que tanto esfuerzo les cuesta gastar en mantener a los cautivos que
tanto desprecian.
Hoy Cuba está a oscuras. Hace
cinco años sufría de apagones también, pero no eran generalizados. El río de
petróleo narcochavista y narcomorenista todavía corría. Aun así, hace cinco
años, el 11 de julio de 2021, miles de cubanos salieron a la calle a exigir lo
que les robaron desde el 1.º de enero de 1959: libertad.
Hoy, con esa Cuba a oscuras,
el apagón es generalizado. Podrán reconectar algunos sectores, pero el sistema 😂🤣
volverá a colapsar eventualmente. La dictadura cubana es el fracaso; ellos son
ese manto negro que mantiene a los cautivos en condiciones de primitivos. Hace
cinco años, miserables, pero menos que hoy, miles de cubanos salieron a la
calle para, con valentía, intentar rasgar ese manto negro que cubre su isla;
para rasgarlo, desaparecerlo y que regrese a su tierra la luz: la eléctrica y
la de la libertad.
Foto: CRS.org
Hoy es 6 de julio de 2026, es
lunes, Cuba está a oscuras y lo seguirá estando mientras esos Barrigones sigan
hablando estupideces en sus sillones blancos mientras sus cautivos cocinan con
leña, como los nativos con los que se encontró Cristóbal Colón hace medio
milenio. El sábado próximo será el día 11 de este mes de julio. Hace cinco
años, en Cuba brilló la valentía y el honor, luego aplastado por la maldad y el
salvajismo.
La fecha exacta no importa
cuando el problema es el mismo. Y el problema ahí sigue; no solo sigue, es
mucho, mucho peor. El problema tiene nombres y apellidos y viste de verde
olivo. El problema es lo único que separa a esos cautivos de una vida digna, humana,
libre y feliz.
Ya sabemos cuál es el
problema, ya fallamos una vez, todos, los de allá y los de acá. Lección
aprendida, pero el problema ahí sigue; no solo sigue, es aún peor. Y estamos en
julio.
Foto: CiberCuba