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viernes, 12 de diciembre de 2025

Dicen que ahora Miami es comunista

 

Foto: NPR

Después de veintiocho años, la ciudad de Miami, la capital del exilio cubano, está en manos de una persona perteneciente al Partido Demócrata. Por primera vez en su historia tiene una alcaldesa, sí, una mujer. De eso se trata la democracia.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

Ha ganado Eileen Higgins, una demócrata, en el sentido partidista, una demócrata de manual, una demócrata típica. La señora nació en Dayton, Ohio, un lugar que me gusta mucho. Estudió en Nuevo México, un estado típico demócrata, y ha hecho su carrera promoviendo, ejecutando y defendiendo la visión ideológica de su partido.

Partido que cada día que pasa mueve su diapasón político hacia la extrema izquierda.

Ganó con el 58 % de los votos. Le ganó a una excelente persona, a Emilio González, un excelente administrador, pero un pésimo candidato.

He visto que los más famosos de los llamados influencers locales catalogan a Higgins como “comunista”.* Lo mismo hace mi tío Pedro con cualquiera que no sea recalcitrantemente anticomunista.

Yo no lo creo así. Y miren que soy todo lo contrario al comunismo, como lo somos todos los que tenemos sentido común y hemos en algún momento vivido, o sobrevivido, bajo un régimen comunista.

La victoria de Higgins es un ejemplo local de lo que está sucediendo en todo Estados Unidos. La polarización que ha provocado Donald Trump, al mismo tiempo que ha aglutinado a un gran grupo de seguidores fanáticos, ha reunido a un aún más numeroso grupo de personas que lo detestan, a él y a su movimiento MAGA.

Conste que yo voté por Trump, y lo haría de nuevo de no haber mejor opción. Un político no te tiene que caer bien, votas por ella o él si su gestión es efectiva. Detesto a Trump como persona, me gusta mucho de lo que hace, mas no la forma.

Y digo que Higgins es un ejemplo de lo que sucede a nivel federal porque esa misma tendencia se ve en todas partes: en Nueva York ganó Mamdani, declarado comunista; en Chicago gobierna el alcalde Brandon Johnson; en Seattle ha triunfado Katie Wilson, otra extremista. Y, en el Congreso, Alejandra Ocasio Cortés, Ilhan Omar y su pandilla siguen siendo las cabezas más radicales del Partido Demócrata.

Es una tendencia, y vienen las elecciones intermedias en 2027.

Higgins no ganó en Miami, el Partido Republicano se dejó ganar. Su inexistente actuar entregó a la capital del exilio al mismo partido que se da la lengua con la dictadura cubana. El mismo partido que liberó a los espías de la Red Avispa.

El mismo partido que dejó entrar a millones de personas sin siquiera revisar sus antecedentes. El mismo partido que sube impuestos y pone trabas a la empresa privada. El mismo partido que promueve impartir adoctrinamiento en temas sexuales a los niños.

No sigo porque la lista es demasiado larga.

Ya el condado de Miami Dade estaba en manos de esos mismos, ya les conté cómo el despilfarro de Levín Cava, la alcaldesa condal, me exprime el bolsillo cada fin de año con los impuestos de la propiedad, mientras me jode la vida todo el año con los baches y el aeropuerto ruinoso por el que me veo obligado a viajar.

Por supuesto, la nueva alcaldesa Higgins lo primero que hizo fue anunciar que la ciudad de Miami ya no colaborará con el Immigration and Customs Enforcement, el conocido ICE.

Típica demócrata, aunque, como les he dicho, los excesos de ICE se están pagando. Las formas, señores, las formas.

Viene el 2027; si la tendencia sigue así, los del bando de la libertad estamos jodidos.

Mientras, toca vivir bajo Higgins. Si no lo hace bien, en cuatro años la echamos. Espero.

Higgins tuvo el apoyo de su partido e hizo una buena campaña. A Emilio su partido lo dejó solo y perdió.

Sin histeria, se llama democracia.

Pero tampoco confiados, que la democracia se puede acabar después de una votación. Miren al Chile de Allende, a la Venezuela de Chávez, a la Nicaragua de Ortega y al México de AMLO y ahora el de Claudia Sheinbaum.

 

Foto: Translating Cuba
 

Les repito, yo pensaba tener un retiro en paz. Del carajo.

 

Me enseñan un video de uno de ellos, que inicia su programa con un Mercedes Benz clase S y porta un Rolex Submariner. Nuevos ricos, qué cosas. Y esto es un chico que dice cosas bastante sensatas, pero coño, un poco de clase viene bien.

lunes, 21 de julio de 2025

Mamdani, el hombre nuevo

 


El mundo político norteamericano está sorprendido por la decisión del Partido Demócrata de nominar a un musulmán y comunista como su candidato en las elecciones para alcalde de la ciudad de Nueva York.

El otro día les comentaba que Zohran Mamdani, así se llama el joven, es un verdadero ejemplo de la grandeza de Estados Unidos. Solo en este país puede un inmigrante ugandés, de raíces hindúes, insertarse en una sociedad que lo recibió con las puertas abiertas.

La grandeza del país también tiene sus zonas grises, pues luego de estudiar en el prestigioso Bowdoin College, el chico salió con su ideario político radicalizado hacia la izquierda.

Tampoco le fue difícil, puesto que sus estudios se especializaron en cuestiones africanas. Ya saben, se incluyen temas como racismo, explotación, saqueo, colonialismo y esas cosas. Las "venas abiertas", término icónico de la llamada izquierda.

Y saliendo de estudiar intentó ingresar a la Universidad de Columbia, pero fue rechazado. Luego de este fracaso se metió a la política, que un izquierdista siempre encuentra trabajo en ese negocio. El tipo en sí es un costal de oxímoron. Como les dije, es  musulmán, comunista y rapero.

Si no fuera comunista, creo que me caería bien.

Mamdani, no por rapero, representa los dos frentes a los que se enfrenta la civilización occidental, la democracia, el capitalismo y la libertad.

Por el lado musulmán, es un enemigo acérrimo del Estado de Israel, único faro democrático del Medio Oriente. Es un defensor también acérrimo de Palestina, pero especialmente de la franja de Gaza controlada por los terroristas de Hamás.

Y precisamente su éxito se debe en parte al apoyo monetario y personal de personas y grupos que se oponen a la acción defensiva de Israel después de los ataques terroristas de Hamás en octubre de 2023.

Por el lado comunista, Mamdani llama a la "abolición de la propiedad privada", "confiscar los medios de producción", convertir las viviendas privadas en casas comunales y abrir tiendas estatales. Las "tiendas del pueblo" que abrió el Orate en 1960, como les narro en Se acabó…

Y el ugandés no es un caso aislado. Ahora, en Minneapolis, el Partido Democrático-Agricultores-Laborista (DFL) endorsó a Omar Fateh, un somalí-americano, musulmán y socialista. Nació en 1990; Mamdani, al año siguiente. La nueva generación. Ahí vienen.


Por un lado, me gustaría que Zohran ganara y se convirtiera en alcalde de la Gran Manzana. No hay nada mejor para demostrar la vileza del comunismo que ver sus efectos destructivos. Vivirlos en carne propia. Díganmelo a mí.

Imaginen a los neoyorquinos sin metro, sin agua, sin electricidad, haciendo filas para comprar el pan racionado. Subiendo cubetas de agua en sus rascacielos deteriorados, mientras Zohran culpa de su miseria a sus vecinos de Nueva Jersey.

Pero, por otro lado, nunca me gusta que un comunista gane nada. Además, tengo muchos amigos en Nueva York y fue la primera ciudad que conocí de este país que ahora es patria.

No creo que gane. En su high school del Bronx no ganó ni las elecciones para ser vicepresidente de la asociación estudiantil. Pero, cuidado, que los tiempos han cambiado.


Ahora recuerdo, el Orate, Castro, nunca pudo ni ganar las elecciones para ser presidente de los estudiantes de la facultad de derecho en la Universidad de la Habana, y miren como dejó a Cuba.


martes, 1 de julio de 2025

Paciencia roja… e islámica

 


En Estados Unidos, todavía un emigrante —o un exiliado, como en mi caso— puede alcanzar ese mito real que se conoce como “el sueño americano”. De eso se ha tratado la construcción de esta gran nación: de millones de emigrantes y exiliados que encontramos en ella un capitalismo abierto donde verter nuestro trabajo y creatividad, respaldados por sólidas instituciones democráticas.

Para los que nacimos en otro país y llegamos como primera generación a forjar una nueva vida es un poco más difícil avanzar que lo que lo será para nuestros hijos y nietos nacidos aquí. Difícil, pero no imposible.

Nos han precedido muchas generaciones que atravesaron épocas de bonanza, crisis económicas, desastres climáticos, guerras civiles, guerras mundiales, racismo y descontento social generalizado.

A pesar de todo eso —y quizás gracias a todo eso—, Estados Unidos sigue siendo hoy el faro democrático y el pináculo de la innovación mundial. Con altas y bajas lo ha sido, y lo es, gracias al capitalismo y a sus instituciones.

También gracias a su rechazo al socialismo y al comunismo.

Un rechazo que, hasta nuestros días, sigue siendo mayoritario, aunque ya se percibe su erosión de forma palpable. Los comunistas y sus acólitos, si algo tienen, es paciencia.

He estado alejado de la academia durante veintiocho años, la mitad de mi vida, pero sigo teniendo amigos en universidades e instituciones académicas. No hablamos casi nunca de política, pero percibo en ellos una condescendencia hacia el socialismo, incluso hacia la dictadura de los Barrigones.

“Es que el bloqueo…”. Siempre sale la frasecita.

De más está decir que ninguno, ni por amistad, ha comprado Se acabó... Kriptonita pura.

Y esto del sueño americano me vino a la mente porque la semana pasada, llena de buenas noticias en el campo Trump, un emigrante ugandés, musulmán chií —el ala de Irán— fue nominado como candidato del Partido Demócrata para las elecciones de alcalde de la ciudad de Nueva York en 2025.

Les confieso que a mí no me importa en absoluto que el sujeto haya nacido en Uganda y sea musulmán, pero tiene otra condició que solo en un país libre como Estados Unidos pueden coincidir en una misma persona sin que te ahorque un ayatolá.

Mi problema con Zohran Mamdani —así se llama el chico— es que es socialista, pertenece a los Socialistas Democráticos de América. Socialismo y democracia son términos tan antagónicos como homosexual y musulmán.

Y si bien Mamdani no puede ir a Irán con sus ideas comunistas, sí nos quiere imponer aquí en Estados Unidos el socialismo “democrático”. Como todos los socialistas antes de tomar el poder, su programa suena al paraíso.

Autobuses gratis en las ciudades, “tiendas del pueblo” (esto lo hizo el Orate en Cuba), guarderías públicas, rentas congeladas (lo aplicó el Orate también), viviendas asequibles para el “pueblo”, salario mínimo de treinta dólares por hora para 2030, reforma de la seguridad pública quitándole autoridad a la policía, incremento de los impuestos a los más ricos, etcétera, etcétera.

Léanse Se acabó.... Es el mismo credo político de este muchacho, graduado de la academia norteamericana.

De lo que dice del Estado de Israel ni les cuento.

Como pudo haber sucedido en Chile en 1973, y ocurrió en Venezuela desde 1998 y ahora en México a partir de 2018, esta gente, cuando llega al poder, nunca lo suelta hasta que arruina a sus naciones.

Es posible que Zohran pierda esta elección; el problema es que vendrán muchos más como él. Y algunos sí las ganarán.


Les digo: si algo tienen los comunistas, es paciencia.