viernes, 29 de mayo de 2026

Díaz-Contados no fue el primer puesto a dedo

 

Castro (pensando): Clase de comemierda este Urrutia”.

 

Miguel Díaz-Contados no es el primer puesto a dedo de la dictadura comunista y totalitaria impuesta a los cubanos por la pandilla Castro desde enero de 1959. No fue el primero, pero sí será el último.

El primero fue Manuel Urrutia, un abogado decente utilizado para el inicio de la indecencia. Su fugaz paso por los reflectores —por eso usaba esos lentes, digo yo— lo cuento en mi libro Se acabó la diversión.

Luego pusieron a dedo a Osvaldo Dorticós, un abogado de Cienfuegos, comunistón. Lamió tantas botas y besó tantos traseros que terminó suicidándose. Le quedaba algo de vergüenza.

El último —este sí será el último— es el puesto a dedo Díaz-Contados. Este ya es de la generación del “hombre nuevo”; este ya no tiene ni tendrá vergüenza. Lo impusieron a dedo, pero lo echaremos a patadas.

 

Dorticós (pensando): Clase de peste a grajo tiene el loco este
 
 

Urrutia salió huyendo a asilarse a una embajada. Dorticós se metió un balazo en su mansión en la calle 1.ª de Miramar, confiscada a su legítimo dueño, por supuesto.

Díaz-Contados no tendrá ese final. Ese monigote se ha ganado a pulso el odio y la frustración de los cautivos de la isla. Su fin será una escena reconfortante para los amantes de la libertad. La verdad, se lo merece.

Espero que los cubanos hayamos aprendido la lección de que los países prósperos, libres, independientes y felices no aceptan que un dictador o una junta militar pongan a dedo a sus líderes. En esos países —y pronto en Cuba— los dedos de sus ciudadanos marcarán la boleta democrática con la que elegirán quién administrará la reconstrucción.

Cuba no necesita un mesías; necesita un administrador que coordine la refundación de la república. No un administrador aburrido, sino uno que inspire, que sea claro y, sobre todo, que sea honesto.

Ni un puesto a dedo más, ni un dictador más, ni un —ni uno solo— comunista más.

 

                                                                      La China: “Mira, Miguelón, Nueva Yol es p’allá”.                                                       Díaz-Contados: “Tú ta loco, el primero eres tú, yo me voy con Claudia”.

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