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En estos días estoy revisando el manuscrito para publicar la versión en inglés de Se acabó la diversión. Es un tedioso trabajo de revisión de palabras, pero, en medio del tedio, de pronto tropiezo con datos que denotan la magnitud del fracaso al que nos llevó ese régimen totalitario.
📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí
En el capítulo donde estudio el estado de la economía cubana durante la blanda dictadura de Fulgencio Batista, que es la economía que el Orate recibió en 1959, me encuentro con que, entre 1953 y 1958, es decir, durante todo su gobierno, la población aumentó un 12.6 %.
El régimen totalitario del Orate se pasó toda su existencia insistiendo en que la Cuba que él “liberó” estaba en ruinas, llena de imperialistas y cubanos desempleados, que no tenían servicio de agua potable, ni electricidad, ni asistencia médica, ni educación. Además, estaba llena de cubanos muy pobres, abandonados.
Y en mi libro me encuentro con que durante los cinco años de gobierno de Batista la población creció en 840 100 personas. No digo que solo cubanos, pues a la Cuba de Batista emigraba mucha gente: norteamericanos, canadienses, españoles, italianos, gente del Medio Oriente, chinos y de todas partes.
Es decir, en 1953 habitaban en Cuba 6.7 millones de personas; cinco años después eran ya 7.5 millones.
Si la población crecía de manera natural e incluso los extranjeros querían vivir en tu país, quiere decir que algo iba bien, ¿no?
Imaginemos que no hubiese llegado el huracán castrista y aquella pobre y desvencijada isla, según nos la describió el Orate, no hubiera tenido la “suerte” de que él nos impusiera su proyecto totalitario. Imaginemos que durante estos últimos sesenta y seis años Cuba hubiera sido gobernada por un bribón como Batista, o por varios, pero de la misma calaña.
Si el crecimiento de la población se hubiera mantenido a la tasa del 2.53 % anual con que se comportó durante el gobierno de Batista, la población cubana hubiera crecido en estos sesenta y seis años un 167 %.
Seríamos hoy al menos 20 049 564 cubanos. Veinte millones.
¿Y cuántos somos? Más bien, ¿cuántos quedan en la isla ahora dominada por la Junta Militar de Barrigones?
Según las estadísticas de su propio desgobierno, hoy sobreviven en la isla 9.7 millones de personas. Es decir, la población de Cuba es hoy la equivalente a la que habría en 1972 si el país hubiera continuado su curso normal en la historia.
Al día de hoy, poblacionalmente tenemos cincuenta y tres años de atraso desde el punto de vista estadístico. A esto, réstele los varios millones que hemos tenido que escapar en busca de libertad y dignidad.
Antes de la llegada del Orate, Cuba crecía, aumentaba su población y recibía migrantes. Durante su mandato, y más aún en el de los ineptos a los que legó su poder, el número de cubanos disminuyó y en lugar de recibirse a extranjeros, millones de cubanos han huido, y siguen huyendo, del país.
No lo digo yo solo, lo dicen las cifras. Olvidémonos un segundo de la crisis humanitaria actual y guiémonos solo por los números.
Súmele a los que no nacieron por el fracaso totalitario, a los que ese régimen ha fusilado, a los miles de desaparecidos en el mar intentando escapar hacia la libertad, a los miles que hoy mueren de esos virus desconocidos, a los que mueren de hambre, sin electricidad ni servicios médicos, en medio de basureros infernales.
Es un genocidio al que nadie así califica. Yo sí.
¿Se dan cuenta de la magnitud del fracaso? ¿Se dan cuenta de la magnitud de la mentira?
Del carajo.


Gracias, Omar, por publicar esa foto de 1947, caminando por Monte y
ResponderEliminarSuárez, donde estaba el Ten Cent de Monte. Tenía 5 años y la joven,
Lucrecia López, tenía 25. El pasado 10 de noviembre cumplí 83 y
unos días después, el 23 de noviembre, Lucrecia cumplió 103.
Pero tres semanas después falleció en una residencia de ancianos
en New Haven, Connecticut. Esa foto la publiqué en mi blog hace doce o trece años, en un post titulado La elegancia de La Habana.
Alguien la puso en un Facebook recordando el pasado de Cuba y
su gente y se hizo conocida. Tanto que tuve que contar la historia de la foto y las protagonistas, dos habaneras mulatas, de familias
pobres, pero entonces en La Habana y en el resto de provincias,
los cubanos se vestían bien, así fueran a comprar los mandados o a celebrar el 20 de Mayo. Desde Lucerna te mando un abrazo, Tania