Un día como hoy, hace sesenta y siete años, mis padres unieron sus vidas en matrimonio. Dos guajiritos recién llegados a una Habana que pronto cambiaría para mal durante esos mismos sesenta y siete años.
Los dos venían de excelentes familias. Gente noble y trabajadora, personas discretas que, juntas, se disponían a trabajar para crear una nueva rama de esas familias.
Ahorraron y compraron su propio negocio. No sabían que cruzando la avenida estaba la sede de un mal que destruiría a Cuba durante esos mismos sesenta y siete años.
Un nido de ratas ponzoñosas que aún hoy siguen haciendo daño. Las ratas solo saben hacer daño, lo traen en la sangre.
Hoy mis padres sobreviven en la tierra donde están sus muertos, los que no pudieron abandonar. Hoy sus hijos tienen que vivir fuera de ella.
Decía José Martí, que tanto dijo e hizo: sin Patria pero sin amo. En nuestro caso no solo es sin Patria, sino también sin padres. Sin padres, pero sin amo.
¡Felicidades, mami ypapi!
No veo el día en que pueda abrazarlos en nuestra Cuba libre.


Ese día llegará. Muchas felicidades a tus padres.
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