Hay días que llueve, lo cual disfruto mucho.
Hay otros, que en vez de llover, el cielo llora.
Hoy está llorando.
"El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no hace alarde, no se envanece", dijo San Pablo en Corintios 13:4.
Hoy el cielo llora, pero mañana, por ese mismo cielo nacerá el sol, como desde el principio de los tiempos, volverá a calentar, para todos.
Como desde el principio de los tiempos.
Ay mi Cuba, ay mi milagro, hoy el cielo llora.
Mañana nos iluminará el sol, como desde el principio de los tiempos.
Hoy estuvimos con San Pablo, el cielo lloró, de tristeza o de alegría.
Hoy el USS Minneapolis-St. Paul (LCS-21) entró a Guantánamo. Unos se ilusionan, yo no. Es un barco costero, y va rumbo a Perú. Aunque fue bautizado con el nombre de San Pablo, y eso es una señal, ¿no creen?
Pero, cosas de Dios, San Pablo entra en Guantánamo, la alimaña acomplejada parece que se despide, hoy el milagro de mi vida rezó en San Pablo.
Hay días que el cielo llora de tristeza, otros de alegría.
Viene libertad, viene felicidad.
PD: Diario las Américas, mi casa, dice que la alimaña acomplejada anda en sus últimas. Si es así entonces estoy seguro que el cielo no está llorando por una fiebre inmerecida. Está llorando de alegría, o se está meando sobre su cascajo maldito, da igual.

