viernes, 31 de julio de 2026

La miseria resultado del comunismo, en fotos

 


El 13 de marzo del 2023, el periódico británico The Guardian publicó un trabajo llamado "El colapso cubano, un foto-ensayo". Hace más de tres años, Donald Trump no era presidente, estaba Joe Biden o quien firmara por él y Nicolás Maduro le regalaba centenares de miles de barriles de hidrocarburos a la Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba.

Las fotos de The Guardian nos muestran lo que queda de Cuba, de La Habana. Ruinas y miseria, miren las caras y los resultados de casi siete décadas de comunismo totalitario que destrozó un país antes libre, próspero y feliz. Esas ruinas alguna vez fueron flamantes construcciones levantadas por cubanos exitosos y libres. Hoy las habitan cautivos que sobreviven como aborígenes.

Estas fotos son de hace más de tres años. Imagine cómo estarán esas personas en este verano de 2026.

 








Hace tres años ya los cubanos vivían así, y aún así estaban en condiciones menos miserables que las que sufren hoy. Miseria que mata, que apaga la vida. Por eso, a los culpables de esta miseria inaudita, solo les daremos justicia, y castigo.

Traigo el ánimo en la nada, el vacío se siente más vacío después del todo. 

Pero como creo en el agradecimiento, agradezco mucho poder ser, estar y, sobre todo, agradezco que las ansias de justicia que me siguen llenando, a pesar del vacío que me hunde, me hayan devuelto el ánimo para seguir denunciando a los que tanta tristeza y miseria han provocado y continuan provocando sobre mis paisanos, sobre mi país.


Agradezco a Dios no perder la esperanza de que el sol salga otra vez, de que brille sobre todos nosotros.











martes, 28 de julio de 2026

Un Ángel en una alcantarilla

 

Foto: Ezequiel de mi almacén.

 

A veces pienso que estamos luchando por una Cuba libre que no es por la que pensamos que estamos luchando.

Yo lucho por una Cuba libre, la de mujeres y hombres cubanos libres. La de los que se plantaron, la de los que, aún muy jóvenes, se tiraron a una playas donde los abandonaron.

La de los que siguen en esa lucha, la de los que sufren en cárceles sin pollo, sin pinceles, sin nada más que represión. Ni los cautivos que no están en esas cárceles tienen pollo ni pinceles, ni nada en esa Cuba aplastada por la bota dictatorial. Para ellos solo represión, ni pinceles ni pollo, ni nada.

De pronto, temo que estemos luchando por una Cuba torcida ya, la de ese "hombre nuevo" que diseñó un argentino asesino para complacerse a sí mismo y halagar a un pichón de gallego maligno, a un Orador Orate.

Ay, hay veces que me dan ganas de dar la espalda a toda esa lucha y seguir con mi vida, lo que me queda de vida. Hay tantas cosas, suaves fragancias, por las que vivir feliz.

Pero no, demasiada injusticia, demasiada sangre, demasiada maldad. No le daré la espalda. Justicia y castigo.

Mi Cuba libre es la de Ángel, la del milagro libre.

Cuba libre en la que reconstruiremos las alcantarillas abandonadas, aunque tengamos que ver Alcantarillas hablando la mierda que debería estar en esas cloacas abandonadas.

Mi Cuba libre es la de Ángel, la del milagro libre.

Lo otro, qué asco.


Cuba sin líderes

Foto: CBS News
 

Cuba siempre ha sido, desde su gestación como país independiente, un país con muchos líderes. Muchas veces líderes de bandos, facciones o grupos opuestos. Y fíjense que no digo que tener líderes sea algo bueno o necesario. La mayoría de los países exitosos funcionan felizmente sin necesidad de un líder.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

Pero siete u ocho mil años de historia conocida han demostrado que, en ocasiones, es necesario tener un líder para rectificar o eliminar el daño que ha hecho otro líder. Ha sucedido miles de veces desde los tiempos de Egipto y hasta antes. No es necesario que les haga una lista: no acabaríamos nunca.

En el caso cubano actual, que es el que nos ocupa, el lado del mal siempre ha aventajado a los del bien en esto de los liderazgos. El lado del mal, desde el 26 de julio de 1953, tuvo como líder indiscutible a Fidel Castro. Tuvo como líder a un desequilibrado maleante narcisista con una inusitada capacidad de convencimiento y supervivencia; a un Orador Orate.

Un líder indiscutible, sociópata de manual, que se las agenció para llevar a un país funcional y próspero al desfiladero de la miseria solo por un capricho personal. En aquel entonces, la mayoría de los cubanos marcharon, literalmente, al ritmo de su flauta embelesadora. A los valientes que se le opusieron los asesinó, los encarceló o los desterró.

Un líder indiscutible —duele decirlo—: incluso diez años después de su muerte seguimos hablando de él. Seguimos siendo testigos del armagedón que su indiscutible y maléfico liderazgo esparció por nuestra Cuba, antes próspera. Duele decir, también, que el líder indiscutible del lado del mal murió tranquilo en su cama robada, bajo un techo robado al bien.

Luego de que estirara la pata —en las que ya no calzaba lujosas botas, sino cómodos sneakers del capitalismo odiado—, lo reemplazó, ahora como líder indiscutible del lado del mal, su acomplejado hermano Raúl Castro. Pequeño y menos retórico, pero igual de maligno y despiadado. Cariñoso con su familia, despiadado con los cubanos.

Un líder indiscutible, pero menos mediático que el Orador Orate. Una degradación, vaya, pero con liderazgo indiscutible ante sus cautivos. Indiscutible por tener, en sus alcohólicas manos, los hilos de la represión, la fuerza y —también importante— el dinero del país, o de lo que quedaba del país.

Pero como estaba viejo o cansado del trabajo del día a día, le cedió el liderazgo formal —que no el real— a un pelele lamebotas —o lametenis, quién sabe— para que fuera la cabeza visible de la Junta Militar de Barrigones que heredó las ruinas de la obra del Orate parlanchín. Y ese individuo de líder no tiene ni la panza. Y miren que tiene panza.

Gris como una rata y bruto como una mula, es el elegido por el dedo del líder. Pero ahí lo tenemos: es la cabeza visible, el líder visible que nos regala bellas frases como la de la utopía en el horizonte, la resistencia creativa o “el limón es la base de todo”. Para colmo, tiene que compartir el liderazgo con un Crustáceo cuidador del abuelo que sigue siendo el líder simbólico de esa catástrofe. Miguelito y el Cangrejo; daría risa si no provocaran tanto dolor.

El liderazgo del mal ha ido en una caída en picada al mismo ritmo que el hundimiento de lo que queda de Cuba en las profundidades de la barbarie y la miseria. Liderazgo que refleja el fracaso de lo que nunca fue una utopía o un proyecto, sino el asalto y el robo a una nación próspera por parte de una familia y su pandilla.

Liderazgo actual de ese mal que ya lleva sesenta y siete años. Liderazgo de pocas luces que, sin embargo, sigue siendo liderazgo. No porque lo merezcan o porque sigan siendo líderes por sus capacidades. No: siguen ahí porque del lado del bien, a pesar de tantos esfuerzos, nunca hemos tenido un líder efectivo.

Hemos tenido muchos y valiosos líderes que —duele decirlo— no han sido efectivos a pesar del esfuerzo y patriotismo con que lo intentaron. Hoy, de este lado del bien, desde el exilio, nos sobran quienes se autotitulan líderes y nos faltan líderes verdaderos. Hoy, en las calles y campos de Cuba, nos faltan esos líderes efectivos que impongan la fuerza del bien, de la libertad, sobre la agonizante ya fuerza del mal.

Duele decirlo: que no podamos desde aquí y desde las calles y campos de Cuba deshacernos de un inepto como Díaz-Contados, de un corrupto como Marrano, de un llorón como Rodríguez Parrilla, de un zopenco como el Cangrejo y de toda esa caterva de inservibles que, por nuestra falta de líderes reales y efectivos, siguen considerándose líderes en esa tierra de ciegos en la que el Tuerto es rey.

Duele.

Foto: CiberCuba