Ayer inició la traducción al francés de Se acabó la diversión. Lo traducirá nada menos que Albert Bensoussan, quien ha expresado: "Me interesaría mucho traducirlo, con la misma pasión que me hizo trasladar a voz francesa a esos grandes cubanos: Guillermo Cabrera Infante, Heberto Padilla, Belkis Cuza Malé y Zoé Valdés. Soy un amigo entrañable de esa Cuba que encuentra en su libro su mejor portavoz e historiador".
No crean que llegué a Albert por gracia divina, llegué por la divina gracia de Zoé Valdés, que para mi caso ella lo es. Llegar a tener mi primer libro publicado en tres idiomas, sin ayuda de ninguna editorial, es para mí una demostración de que no hay nada más reconfortante que ser libre.
La fête est finie saldrá publicada a principios de 2027. Ojalá para entonces la dictadura totalitaria que demolió nuestra bella isla sea solo una triste y oscura parte de nuestra historia. Ojalá por entonces estemos todos los cubanos de bien inmersos en esa reconfortante labor que será reconstruir a esa isla asaltada y mancillada por más de medio siglo.
Libres todos, creando sobre lo destruido.
Ojalá por entonces haya recomenzado la diversión acabada desde enero de 1959.
Que empiece la fiesta, o, como se dice aquí en el barrio: Que la fête commence.
Yo, mientras tanto, ya la empecé.


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