viernes, 3 de abril de 2026

AMLO, el capo del Bienestar Cubano

 

Foto: Diario Berriozabal´s Post

 

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha sido el más corrupto y destructor político mexicano, y miren que rara vez soy tan absoluto en mis dichos. No regreso sobre su historial, pues ya hemos hablado bastante del sujeto. Me gustaría, me encantaría, no tener que mencionar su nombre nunca más en mi vida, pero no, el viejito me hace regresar a su triste sombra.

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Ya hemos hablado de cómo disolvió la democracia mexicana, de cómo dilapidó billones de pesos en obras inútiles y destructoras del medio ambiente, de cómo pagó esas obras faraónicas con el saqueo de cientos de fideicomisos, de cómo maniató y disolvió a las instituciones de control y transparencia, de cómo coartó al instituto electoral, de cómo disolvió las estancias infantiles, de cómo corrompió a las fuerzas armadas, de cómo dejó crecer a los cárteles del crimen organizado. Bueno, ya saben, la lista es larga.

En verdad, me encantaría no tener que mencionarlo. Ya jodió bastante a México, y todavía lo sigue jodiendo a través de sus marionetas, pero eso es asunto de los mexicanos, aunque me duele a mí, como ser humano. El problema es que no solo jode en México, sino que jode a los mexicanos para ayudar a los que joden a los cubanos.

AMLO no solo llenó a México de médicos esclavos cubanos, no solo llenó su gobierno de oscuros asesores cubanos, compró las vacunas inútiles fabricadas en los destartalados laboratorios de la dictadura, no solo le regaló millones de barriles de petróleo, les regaló los adoctrinadores libros de texto o se la pasó abrazando al puesto a dedo Díaz-Contados, como si fuera un jefe de Estado legítimo; ahora se la pasa, desde su falso retiro, extorsionando a sus lacayos para que “aporten” dinero a la opaca cuenta que abrió para la “solidaridad con el pueblo de Cuba”.

Solidaridad con el pueblo de Cuba, la que nunca tuvo, ni ha tenido, con el suyo propio. No me crean a mí, pregúntenles a esas jóvenes madres que tuvieron que dejar de trabajar cuando el viejito se llevó el dinero de las estancias que cuidaban a sus hijos, o a las que los cárteles se los secuestraron para convertirlos en sicarios, o a las que tuvieron que salir a buscarlos cuando esos cárteles los desaparecieron, es decir, los mataron. Pregúntenle a las que vieron —y están viendo— morir a sus hijos por desabasto de medicinas.

Pero, bueno, AMLO es solidario con el “pueblo de Cuba”. No crean que es con los millones de cubanos que, con hambre, deambulan rascando algo que comer en una montaña de basura pestilente, esos mismos que regresan a un bajareque a oscuras, sin agua corriente, pero con corrientes de agua que los empapan cuando llueve. Esos no son el “pueblo” con el que este señor es solidario.

Él es solidario con los mismos que tienen a esos cubanos en la miseria, con los mismos que meten preso a un niño de dieciséis años por pedir libertad, mientras tienen a otros millones de niños con hambre y, al día de hoy, prácticamente sin educación pública ni atención médica. Sí, AMLO es solidario con los Barrigones que tienen jodidos a los cubanos.

Y vuelvo a hablar hoy de ese acomplejado porque hace unas semanas abrió una cuenta bancaria para que la gente depositara dinero para ayudar al “pueblo cubano» —a los dictadores, pues—, y como los mexicanos, a diferencia de los cubanos de la isla, todavía pueden protestar o burlarse, lo tundieron con todo en redes sociales. Lo denunciaron y se burlaron, que a veces la risa es lo que más duele. Recuerdo que la risa y la alegría fueron de las primeras cosas que Fidel Castro prohibió en Cuba.

No tuvo éxito AMLO en que le cayera dinero en su corrupta y sucia cuenta. Pero hay que reconocerle que su complicidad con esos dictadores es sincera. No se quedó de brazos cruzados allá en su rancho La Chingada, que, la verdad, le quedó chingón, como dicen los mexicanos. Le quedó chingón porque se chingó —así le dicen allá a robar— miles de millones de pesos para llenarlo de lujos.

Pues ahora AMLO anda en papel de extorsionador al servicio de los dictadores barrigones de La Habana. Les ha mandado el recado, al mejor estilo de un mafioso de la Cosa Nostra, a gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, regidores, funcionarios públicos, a Juan y a su hermana; les ha mandado el recado, es decir, la orden, de que donen dinero en esa cuenta de “solidaridad con el pueblo de Cuba”.

El monto de las donaciones que el supuestamente retirado viejito “invita” a hacer varían desde 20 000 hasta 100 000 pesos mexicanos, desde unos 1100 hasta 5550 dólares al tipo de cambio actual. Una pasta, una lana, un billetón, depende del país en el que usted pernocte. Al cabo, los políticos de todos lados ganan bien y, la mayoría, roba mejor.

Según el periodista e investigador Salvador García Soto, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), partido que armó AMLO robándole políticos y lacras al resto de los partidos, tiene hoy 24 gobernadores, 63 senadores y 253 diputados federales. Además, controla 27 de los 32 congresos estatales, 733 alcaldes y un montón de funcionarios en todos los niveles de gobierno. Todos han sido “invitados” a “cooperar”. Se me olvidaba, también los principales empresarios del país han sido “convocados” a “aportar voluntariamente”.

Voluntariamente, trabajo voluntario. ¿Les suena?

Ah, que no se ilusionen los dictadores cubanos con esa lana, con esa pasta o billetón. Hace unos años, AMLO recaudó millones de pesos para las víctimas del sismo del 2017, y el dinero recaudado, ese sí donado voluntariamente por la bondad de los mexicanos, no llegó a ninguna víctima: se lo robaron AMLO y su pandilla, como “aportaciones al movimiento”.

Los mexicanos sinceros, en aquella ocasión, depositaron más de 85 millones de pesos en una cuenta. AMLO y su gente se robaron 42 millones de ellos. Se los robaron, se robaron la parte correspondiente al capo, al capo del Bienestar.

Que no se ilusionen los Panzones de La Habana. El dinero extorsionado a la clase política mexicana, y a los empresarios complacientes, no les va a llegar completo, si es que les llega algo.

“Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, dice el proverbio.

 

Foto: Mexicanos Contra la Corrupción y la Inmunidad

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