Foto: CiberCuba
Es increíble que haya gente que, no solo negocie, sino que defienda a la Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba. Pongamos a un lado la catástrofe humanitaria a la que han llevado al harapo de país que dejaron Fidel Castro y su acomplejado hermano. Ya con eso es para que, o estuvieran presos o muertos.
Pero no, hay de todo en este mundo y asombra ver que hay gente que hasta los apoya.
Pongamos a un lado esa catástrofe humanitaria. Pongámosle mejor un rostro, uno de millones.
Se llama Jonathan David Muir Burgos, un niño de 16 años detenido por pedir libertad aquella noche en la que cantó el gallo de Morón.
16 años de esperanza contra 67 de destrucción, represión y muerte.
Los Barrigones odian y temen a la esperanza. Tienen preso a un niño de 16 años por manifestarse. Por manifestarse de corazón, mientras ellos, los Barrigones se la pasan organizando manifestaciones, tanto en su fallido país, como en el extranjero.
Una tiranía contra un niño. Una dictadura contra todos los niños de Cuba. Y todavía hay gente que no solo los legitima, los apoya. Que asco.


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