Hoy Sebastián me escribió un email en el que me decía: ¡Bien dicho! ¡Felicitaciones!
Yo me dije, coño, ¿que hice ahora?
Sebastián acompañó su email con un link. Me transfirió al portal de noticias 14 y medio, a un artículo sin firma personal, donde se informa de una reunión de cubanoamericanos en Miami. Y en uno de sus párrafos aparece alguien que porta el mismo nombre que quien suscribe. Dice así:
Pocas semanas después de que el régimen cubano abriera la puerta a la inversión de los cubanos que viven en el exterior, el empresario Omar Sixto fue muy claro con la condición que debe darse. “En caso de que Cuba sea libre y soberana y haya una Constitución que proteja la empresa privada, el exilio cubanoamericano estará hermanado con los cubanos nacionales que quieren emprender. Y esa es la esencia de esa reunión de hoy”, puntualizó, dando un sonoro portazo a la propuesta del vice primer ministro Oscar Pérez-Oliva.
Mi homónimo dijo, en esa reunión, algo que yo mismo podría decir sin problema alguno. Es más, lo he venido diciendo desde hace años y más ahora desde que los cubanos estamos en este tira y encoge de que si Trump y Marco Rubio negocian con un cangrejo, un tuerto o un gorila.
Con cualquiera que negocien es un hijo de puta, y si negocian cualquier cosa que no sea la completa rendición de la dictadura, la liberación inmediata de los presos políticos y la instauración de un gobierno de transición o provisional, ellos serán los hijos de puta.
Pues bien, aquí viene mi aclaración. Yo no soy el Omar Sixto que estuvo en esa reunión. Primero, porque no me invitaron. Segundo, porque el día o la noche en que se celebró esa selecta cita, yo no estaba en Miami, estaba en Washington D.C.
De hecho, creo que es primo de mi padre, de allá por Pinar del Río.
Comparto con el citado Omar Sixto que asistió a esa reunión, además del nombre, el orgullo de ser cubano y de vivir en América, en el sentido americano. No soy cubanoamericano, soy un cubano que vive en Estados Unidos de América, hoy mi hogar hasta el fin de mis días.
Comparto con el susodicho patriota el ánimo y la intención de ver a nuestra bella isla liberada y empezar a trabajar juntos para reconstruirla y devolverla a la prosperidad y la felicidad. Y digo devolverla porque les he contado en mi libro Se acabó la diversión como inició la destrucción de aquel bello país.
Lo que no comparto con mi tocayo es lo de ser millonario. Me alegra mucho que él lo sea, pero quien suscribe no lo es. Coño, ojalá lo fuera.
Como sea, todo lo que sea para acabar de una vez con esa Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba, tendrá siempre mi más fuerte y constante apoyo.
Don Omar, no lo conozco, pero me encantaría conocerlo. No solo por ser un buen patriota sino también porque casi no conozco millonarios, y dicen que eso se pega. Espero saludarle pronto.
¡Patria y Vida! ¡Por Cuba Libre!
Marzo 31, 2026




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