lunes, 12 de octubre de 2026

Ciego es quien no vea que este nos resultó un imbécil

 

Foto: The Christian Post
 

 

Se metió en una guerra que no puede ganar.

Lloriqueó por un premio inútil y se lo quitó a una mujer.

Hace tratos con un asesino ruso con tal de aplacar el desastre energético en el que él mismo metió al mundo.

Le pone tarifas comerciales a sus aliados y le hace concesiones a nuestros enemigos.

Extrajo a un dictador y dejó una dictadura ahora servil, pero igual de corrupta y asesina.

Desprecia a un valiente ucraniano para admirar a ese mismo asesino ruso con el que hace tratos.

Declara que Cuba es un problema mientras negocia con su dictadura y la abastece de combustible para reprimir.

Ya sabremos hasta dónde llegan los actos de corrupción que cada día asoman más.

Moral y decencia opacados por un ego senil.

Podría hacerles una interminable lista, pero con un botón de muestra basta.

No digo que no tiene aristas positivas, las tiene. Pero coño, que tiempos estos en los que elegimos a un narcisista en vez de a un estadista.

Nada, que así es la democracia. 

Lo peor es que, del otro lado, tampoco hay nadie que valga la pena. Qué tiempos nos vienen.

 

Foto: Instagram

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