sábado, 22 de agosto de 2026

Los primeros días en libertad

 

Foto: El Norte de Castilla

El 10 de noviembre de 1995 estaba yo en Palencia, España. Llevaba menos de un mes en libertad plena, siempre fui libre que conste, incluso bajo esa dictadura, bajo ese omnipresente Estado totalitario. Siempre fui libre.

Pero en noviembre de 1995 mi libertad era, ahora sí, plena.

Libertad con sufrimiento, como todos los que tenemos que huir de la tierra que nos vio nacer. De los que para ser libres deben dejar atrás a sus padres, a sus hijos, a sus nietos, a sus amigos, y al sitio donde hiciste, hasta ese entonces, todos tus recuerdos.

El 10 de noviembre de 1995 yo estaba en Palencia, por terco y por irreverente. 

Me colé, por terco y por irreverente, en un congreso sobre José Martí. Gracias a eso, no solo hablé de mi Martí, sino que conocí a mi hermano eterno -el cabrón que está dormido a mi lado-, encontré a mi familia pérdida, e inicié el largo camino, de treinta y un años y contando, de construir una nueva vida en libertad.

Hoy soy libre, pero como Martí, tengo una patria esclava.

Y como dijo Martí: 

“El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca”

Y mire, cada día soy más feliz, increíblemente feliz. 

No amo ridículamente a la tierra que me vio nacer, eso lo hago con la mujer que amo, martiana como yo. Amo a Cuba, a mi Cuba pérdida. La amo sin ridículo pero con constancia.

Odio y rencor no los cargo, mas sí cargo decisión y también constancia. Invencible y eterno es el sentimiento de que les aplicaremos justicia y castigo a los que nos quitaron, y hoy esclavizan, a mi Patria.

Mas que odio y rencor, a Cuba le doy amor, con decisión y constancia. 

Nuestras plantas pisaran nuevamente la yerba de esa tierra hermosa, plantas de ciudadanos libres. Amando hasta el ridículo, felices y libres.

Hoy, en agosto de 2026, sigo como nuestro Martí, sin patria pero sin amo. Llevo treinta y un años así, y sea como sea, tengo la esperanza, la certeza, de que no llegaré a treinta y dos sin patria. Sin mi patria libre, que pronto será refundada, como la soñó Martí.

El 10 de noviembre de 1995 estaba yo en Palencia, llevaba menos de un mes en libertad plena. Treinta y un años después sigo libre, sigo con Martí y seguro, como estuvo él, de que mis plantas pisaran mi Cuba de nuevo donde crecerá la yerba bajo un sol libre.

Hoy no tenemos un Martí, falta que nos hace, pero somos millones de libres, los habemos tercos, irreverentes, rencorosos, los habemos de toda especie. Todos diferentes, pero unidos por el amor a Cuba.

Cuba es una sola, y para que sea libre, próspera, autosuficiente y feliz, solo necesitamos amarla y trabajar por su libertad, con decisión y constancia.

No hay nada más reconfortante que refundar la Patria por la que vivió y murió Martí. Cosas de la vida, mi primer acto público, estando en libertad plena, fue homenajeando a Martí, en Palencia, España. Un 10 de noviembre de 1995, hace casi treinta y un años. 

Antes de que se cumplan treinta y dos lo haré de nuevo, ojalá que junto a usted, no lo haré en Palencia, lo haremos todos juntos con nuestro Martí, hoy encarnado en mi martiana, lo haremos todos juntos, en nuestra Habana.

En una isla libre, en una Cuba libre, próspera, autosuficiente, pujante y feliz.

Foto: El Norte de Castilla




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