domingo, 19 de julio de 2026

Cuando una cubana se encabrona, nace la verdad

 

Foto: YouTube
 

Mi amiga Mirthica ha cogido un gran encabronamiento en esta mañana de domingo en la que los cubanos de aquí están o hablando de fútbol o del último regalo que les mandó la dictadura cubana para mantenerlos entretenidos mientras los cubanos de la isla siguen sobreviviendo en la miseria de ese campo de exterminio.

El enojo en sí es por un video que hizo Juan Ramón Rallo, economista español, más libertario que yo. No he visto el video, ni lo veré. El único video que estoy ansioso por ver es el de los Blackhawks de la 101th Airborne Division sobre lo que queda de La Habana.

Pero, en su encabronamiento, Mirthica ha soltado una diatriba que considero es de lo más claro que se ha dicho sobre la verdadera situación de Cuba y sobre lo que tendríamos que estar todos denunciando sin descanso. Y es que, cuando una cubana se encabrona, la verdad nace.

Le pregunté si podía compartir su indignación con ustedes y, por supuesto, la conozco, me dijo que sí. Aquí les dejo un empingue de Mirtha Araoz, madre, empresaria, patriota, mujer cubana:


Juan Ramón Rallo, usted no entiende lo que pasa en Cuba. Cuba es Castroismo desde que la familia Castro se adueñó de la isla. El proyecto nunca fue social; fue un proyecto familiar. 

Durante los primeros años de la década de 1960, los hermanos Castro se atornillaron al poder, concentrando en sus manos el control político, económico y social, mientras transformaban la isla en un inmenso campo de concentración. Las libertades civiles y las instituciones independientes desaparecieron, sustituidas por estructuras de control como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), que desde 1960 ha sido un sistema de vigilancia vecinal calle por calle para supervisar e intimidar a la población.

Según los datos económicos recopilados por Omar Sixto en Se acabó la diversión, para 1965, la economía privada y el tejido productivo independiente habían sido completamente desarticulados. Sin embargo, mientras atraían patrocinadores ideológicos para subsidiar una economía socialista para la población, la familia Castro desarrollaba paralelamente un auténtico emporio económico bajo su control exclusivo. La economía socialista era para los cautivos; la economía de los Castro nunca fue socialista.

Lo que vemos hoy es que la población fue útil como apoyo inicialmente, pero poco a poco se convirtió en un engorro. Cada año ha permanecido más reprimida, privada de derechos y explotada, mientras la familia Castro y sus Barones Verde Olivo concentraban los beneficios de la economía paralela que iban desarrollando en secreto.

El socialismo tiene bases más diversas en su estructura y necesita de la población. Los Castro no necesitan una dinastía para vivir en la isla; por eso tampoco necesitan una población.

El modelo ha sido una economía para los cautivos con el modelo de empresas estatales ruinosas, mientras los Castro se asociaban con compañías internacionales dispuestas a firmar con el régimen directamente en unos términos legales muy cuestionables. La paradoja es que muchas de esas compañías proceden de países democráticos y, durante décadas, han estado haciendo negocios en la isla, aun sabiendo que operaban en un sistema donde los ciudadanos cubanos eran excluidos, los trabajadores cubanos eran discriminados, privados de derechos laborales, mal remunerados y sometidos a un sistema en el que una mano invisible retenía la mayor parte del valor de su trabajo.

 

Foto: Contacto Magazine
 

Ese régimen de apartheid cubano tampoco es un rasgo socialista. Sin entrar en el melón de la falta de derechos de la diáspora cubana, en la isla aún hoy los cubanos tienen prohibido el acceso a amplias zonas y a la infraestructura creada exclusivamente para quienes decida la cúpula Castroista.

Adicionalmente, los Castro han usado cada rincón de esos 111.000 km² como territorio para trapicheos turbios con cuanto régimen autoritario, red de corrupción u organización criminal pudiera contribuir a su enriquecimiento familiar.

Lo más grave es que esa élite posee el patrimonio y el capital suficientes para vivir sin la población. 

Cuba ocupa una de las posiciones geográficas más privilegiadas del continente: a menos de una hora de vuelo del sur de Florida y en el centro de las principales rutas marítimas y aéreas del Caribe, Centroamérica, Sudamérica y Norteamérica. Esa ubicación estratégica le permite abastecerse, negociar y generar ingresos con la isla vacía de habitantes.

El socialismo fue la fachada ideológica aplicada a la economía de los cautivos y presentada al mundo.

El Castroismo funciona como una organización patrimonial de poder que se apropió de un territorio.

En definitiva, el fracaso del socialismo se parece más a lo que sucede en España y Argentina. La realidad de Cuba no puede explicarse a través del socialismo. Aunque si que siempre se debería tener presente cuando se habla de socialismo.


Pues eso, Mirthica lo ha definido. El socialismo impuesto en Cuba fue solo un concepto utilizado para cubrir lo que en realidad se nos implantó a los cubanos: un esclavismo de una casta de apellido Castro. Ahora que se saben acabados, están haciendo lo que mejor saben, ganar tiempo para sobrevivir.

No paremos hasta recuperar el país próspero y libre que nos arrebataron y convirtieron en una finca de miseria, de esclavos, de injusticia y de maldad. 

Cuba solo puede ser libre, próspera y feliz sin ninguno de estos en medio. Justicia y castigo.


Foto: CiberCuba

2 comentarios: