Dejando a un lado la cantidad de información que ha salido, y la que seguirá dándose a conocer, pienso que hay una arista fundamental de la captura de Nicolás Maduro y su esposa que merece nuestra atención.
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Maduro no fue capturado por ser el líder de una dictadura asesina, por tener a miles de presos políticos, de mantener los llamados “colectivos” —que son violentas pandillas a su servicio—, ni por haber obligado a millones de venezolanos a escapar de su sanguinario y corrupto régimen.
No fue sorprendido y apresado mientras dormía por haberse robado las elecciones, o por haber perseguido a María Corina Machado, o por haber sentenciado a treinta años de prisión al yerno del presidente electo de Venezuela, el señor Edmundo González.
Es una lástima, pero no fue por nada de eso.
No, Maduro fue capturado y extraído por las fuerzas especiales norteamericanas por ser uno de los líderes de un cártel del narcotráfico que, además de la producción, tráfico y venta de estupefacientes, también lavaba el dinero obtenido, utilizando incluso pasaportes diplomáticos emitidos por su dictadura.
No se capturó a un presidente, se apresó a un narcotraficante. A un miembro de un cártel, del cártel de los Soles.
Y sobre cárteles del narcotráfico se habla mucho en la acusación presentada ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. En esa acusación se imputa no solo a Maduro, sino también a su esposa, Cilia Flores, a Diosdado Cabello, a Ramón Rodríguez, a Nicolasito Maduro Guerra, conocido como “el Príncipe”, y a Héctor Guerrero, alias Niño Guerrero, líder de la pandilla Tren de Aragua.
Hace unos días, un avión relacionado con el jefe de la bancada del partido de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum en el senado mexicano fue detectado volando con frecuencia en Venezuela.
Es un Learjet 28 vendido a una empresa fantasma por Adán Augusto López, quien hace unos días andaba de un lado para otro en Venezuela. Coincidentemente, este López también está muy relacionado con el cártel de droga llamado La Barredora.
Coincidentemente, este López fue gobernador de su natal Tabasco cuando surgió y progresó La Barredora. Su secretario de seguridad pública era el líder visible del cártel.
Coincidentemente, Andrés Manuel López Obrador también es natural de Tabasco y cataloga a Adán Augusto López como su hermano.
Coincidentemente.
Como ya mencioné, está incluido en la acusación el hijo de Maduro, al que le dicen “el Príncipe”. Su padre lo designó “jefe del Cuerpo de Inspectores Especiales de la Presidencia”.
En México, durante su gobierno, Andrés Manuel López Obrador designó a uno de sus hijos como “supervisor honorario de las obras del Tren Interoceánico”. Qué coincidencias, ¿no?
Parte de ese balastro se lo compraron a la Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba. Como si en México no hubiera suficiente piedra.
En Nueva York también acusan a Maduro, a Cabello y a Rodríguez de tener estrechas relaciones con el cártel de Sinaloa, con los Zetas, ahora convertidos en el cártel del Noreste, así como con las narcoguerrillas colombianas y la pandilla venezolana Tren de Aragua.
Los acusan de traficar por Venezuela entre 200 y 250 toneladas de cocaína anualmente con destino a Estados Unidos. Los cargamentos, antes de llegar a su destino, pasaban —pasan— por Honduras, Guatemala y México.
La cocaína es producida por las guerrillas terroristas de Colombia, llega a Venezuela para ser transportada a estos países, y transportada e introducida a Estados Unidos por los cárteles de Sinaloa y del Noreste, que controlan la zona.
Los pagos, además de en dinero en efectivo, se hacían también con armas de guerra, incluyendo lanzacohetes.
Tanto las guerrillas colombianas como estos cárteles mexicanos están catalogados como organizaciones terroristas por Estados Unidos.
En el caso del cártel de Sinaloa, los líderes de las dos facciones que lo componen están en prisión y, al parecer, están colaborando con Estados Unidos.
Por lo visto, han hablado mucho, pues ayer el presidente Trump, en una entrevista, dijo que la presidenta Sheinbaum no ostenta el poder real en México. Que ese lo ejercen los cárteles del crimen organizado.
Dijo también que él le ha ofrecido repetidamente ayudarla a combatir a esos cárteles y ella repetidamente le ha dicho: "No, no, no, por favor".Dijo que trescientos mil norteamericanos mueren al año por el consumo de drogas, y que esa droga entra por su frontera sur. Y no solo es cocaína colombiana, es fentanilo producido en México.
Finalizó con un lapidario “algo hay que hacer con México”.
Maduro y su esposa hoy no verán el sol que daba nombre a su cártel de los Soles. Fueron extraídos en una operación quirúrgica. Los sacaron de su cama, literalmente.
Maduro no tiene madera de mártir: hablará hasta por los codos.
¿Cuántos en Caracas, en La Habana o en Ciudad de México dormirán intranquilos a partir de hoy?
Creo que no pocos.
Y, cuidado, en una de esas los chicos de las fuerzas especiales se van a La Chingada. Así se llama el rancho donde habita un viejito que todo indica que fue cómplice de todo lo anterior.


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