Es increíble lo que sucede en Cuba.
Por un lado están los dictadores con su pantomima de la defensa nacional. Con ropa limpia, botas lustradas, barrigas prominentes, electricidad y comida. Hablando mierda sobre la defensa, cuando con media división de la 101st Airborne serían convertidos en picadillo de maldad en menos de media hora. Hace seis meses morían de miedo, hoy mírelos ahí, envalentonados. Gracias Donald.
Drones necesitamos para acabar con ustedes, panzones ineptos.
Por otro lado están los cubanos, los cautivos de esos barrigones. Sobreviviendo como primitivos, contando las horas que tendrán de electricidad, cuando lo que tendrían que exigir, como cualquier ser humano de este siglo, es que tengan 24 horas de servicio. Así lo era en la Cuba que Fidel Castro "liberó" hace sesenta y siete años.
Es increíble el ser humano, lo que se le puede hacer, es increíble. Lo que puede aguantar, lo que está obligado a aguantar. Cuba es el ejemplo más completo de lo que el socialismo totalitario le puede hacer a una nación. A lo largo de los siglos muchas naciones, muchas culturas, han desaparecido por muchas causas, casi siempre invasiones.
Ahora mismo, nuestra civilización occidental está siendo atacada por muchos flancos. Europa, su cuna, se ha rendido ante la invasión islámica que ya hoy controla muchas de sus calles y avanza sobre su política. En Estados Unidos los niños y jóvenes adoctrinados durante años están llegando a la edad de votar y con votos nos van a botar a los libres, a los que vivimos amando y respetando la libertad.
La cubana, la nación cubana, puede ser, lo está siendo, la primera que desaparecerá bajo la bota del socialismo totalitario. Desaparecerá a oscuras, entre ríos de aguas pestilentes, lomas de basura tóxica, violencia colectiva y escuchando a un imbécil, con voz repelente y cabello babeado, seguir hablando de cultivar frijoles con drones.
Adiós Cuba. Que triste destino para una nación tan linda, tan feliz.








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