jueves, 11 de junio de 2026

Una rosa de Francia

Alguien que quiero mucho me regaló un CD, un compact disk, un disco compacto. Usted se preguntará quien usa CD hoy en día. Bueno, yo los uso. Mi auto es viejo, no tiene esas cosas nuevas con las que la música que la gente trae en el celular se puede reproducir por los altavoces del automóvil. Yo ni música traigo en mi teléfono.

Un tipo a la antigua. A mucha honra, que conste.

Y esto de la chapa vieja también me sucede con esto de la música. Antes de que la plaga totalitaria les cayera a los cubanos, hace mucho más de medio siglo, en aquella Cuba libre, próspera y feliz se producía música, mucha música. Muy buena música que hizo de nuestra isla un faro de estilos musicales que se expandieron por el mundo.

Todo acabó con el comunismo totalitario. Todo no, casi todo. Con la libertad perdida lo más que pudo producirse en Cuba, en música, y que se expandiera por el mundo fueron esos lloriqueos que se conocen con la Nueva Trova. Usted puede pensar como quiera, aquí les digo lo que pienso yo.

Por esta razón, disfruto mucho escuchar música de la vieja Cuba, la libre, próspera y feliz. Y alguien que quiero mucho me regaló un CD con esa música mía, nuestra. Tiene arreglos modernos, pero mi Cuba, la nuestra, brilla en esos acordes y en esas voces hermosas.

Una de las canciones del CD es de mis preferidas. La escucho casi cada semana en voz de Barbarito Diez. Qué negro tan lindo. Y dice así:

 
Una rosa de Francia
Cuya suave fragancia
Una tarde de mayo
Su milagro me dio

En mi jardín en calma
Aún la llevo en el alma
Como un rayo de sol
Aún la llevo en el alma
Como un rayo de sol

Con sus pétalos blancos
Es la rosa más linda
Hechicera, que brinda
Elegancia y amor
Aquella rosa de Francia
Cuya suave fragancia
Una tarde de mayo
Su milagro me dio

Poesía de una Cuba libre, próspera y feliz. De amor y libertad.
 

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