miércoles, 24 de junio de 2026

Se les acabó el camino

Foto: CiberCuba
 

Leo que el “puesto a dedo” Díaz-Contados ofreció uno de esos ridículos balbuceos a los que una persona pensante nunca podrá acostumbrarse. Lo hizo en referencia a la muerte y sepelio de Ramiro Valdés, uno de los más sádicos y consumados asesinos de esa dictadura llena de asesinos.

Balbuceó una de sus habituales ridiculeces después de hacer una guardia de honor, acompañado por el esqueleto aún respirante de Raúl Castro, junto a la cajita de tabacos en la que metieron las cenizas de ese sobrino de Lucifer.

Imagino al esqueleto Castro pensando: “Coño, yo soy el próximo; a ver en qué cajita me van a meter estos adulones”.

Y dijo el próximo a caer —me refiero al “puesto a dedo”—, refiriéndose al asesino en polvo que allí velaban:

Cuesta imaginar el camino por delante sin su acompañamiento lúcido y constante, sin ese empujón que significaba verle amanecer en la vanguardia de las misiones más complejas, con la autoridad y la hidalguía del combatiente que no se permitió descansar, ni a los noventa y cuatro años.

Dijo que le cuesta imaginar el “camino por delante”.

No lo tienes que imaginar, hijo de la gran...

El camino se les acabó. Han durado sesenta y siete años y medio andando ese camino torcido por el que destruyeron un país hermoso y lo convirtieron en un campo de concentración.

No hay camino por delante para ustedes, solo cárcel, muerte o que se escondan en la cima del Everest o en el fondo de la fosa de las Marianas.

La diversión —a ustedes— les duró bastante.

Se les acaba el camino de imponer muerte a la patria; empieza la autopista de patria con vida, de patria con prosperidad, libertad y felicidad.

 

Foto: Reddit

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