miércoles, 24 de junio de 2026

Lo que dividió el comunismo lo unió la libertad

 


No soy de hablar mucho de mi familia, de mi extensa y hermosa familia. Como muchas familias cubanas, el totalitarismo se ensañó con una gran parte de la mía. Hoy hay miembros esparcidos en Cuba, Estados Unidos —desde Miami hasta Honolulu—, España, Israel, Haití, Panamá y México.

Hace sesenta y siete años todos vivían en una Cuba próspera y feliz, y los que quedaban en España planeaban mudarse a La Habana. El 1.º de enero de 1959 se acabó la diversión y la dirección de la mudanza cambió de rumbo.

Luego, el totalitarismo comunista que le implantaron a mis padres y tíos separó por décadas a los miembros de mi extensa y hermosa familia. Yo nací y crecí sin conocer a muchos. Sin saber mucho de ellos, solo pequeñas viñetas que la nostalgia y el dolor sacaban de mis mayores.

Crecí y crecí; crecí tanto que el cepo totalitario asfixiaba mi existencia cotidiana. Terco entonces —menos que ahora—, escapé del manicomio impuesto a mis padres y tíos y, arrancado de raíz, escapé sin rumbo fijo. Ser libre no importa dónde.

En 1995, terco como soy, encontré una rama de mi extensa y hermosa familia en la península de donde venimos. Treinta años después nos seguimos queriendo y cuidando.

Ayer, sesenta y seis años después, terco como soy, tuve la dicha de reunir a mis tías y tíos con sus primos perdidos. Primos con los que compartieron juegos en aquella Cuba próspera y feliz, desaparecida hoy, arrancada de raíz sin razón alguna.

Ayer fui testigo, silencioso en lo que pude, de ver a aquella Cuba próspera y feliz trasplantada ahora en suelo ajeno, pero apropiado por los años. Ayer vi a miembros de mi extensa y hermosa familia conversar como si no hubieran estado separados por sesenta y seis años de dolor.

El castrismo totalitario se ensañó con la familia cubana. Ayer comprobé que —como en muchas cosas más— su intento fracasó del todo.

Terco* como soy, veré a mi Cuba libre, próspera y feliz.


 * Terco y calvo, le zumba el mango.

1 comentario:

  1. Hermoso gesto. Gracias, por dejarnos conocer a una parte de tu familia.

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