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| Foto: Humanidadenred.org |
Ayer, para aliviar el alma —que ha tenido unas semanas únicas—, empecé a escribir la segunda parte de mi libro Se acabó la diversión. Ocupar la mente escribiendo historia es algo reconfortante y a la vez útil. El relato de mi primer libro terminó en el año 1965 y el de este inicia en 1963, durante la visita de Fidel Castro a la Unión Soviética entre el 27 de abril y el 2 de junio de ese año.
Fiel a su costumbre, el nuevo dueño de Cuba y ahora súbdito de los soviéticos dio varios discursos durante su larga estadía en el país. Durante su nefasta vida, el sujeto nunca dejó de hablar; de ahí que yo le llame Orador Orate. Esa denominación me saltó a la mente mientras terminaba ese primer libro a finales de 2024: Orador Orate, nunca mejor dicho, me dije. Hasta orgulloso me sentí de inventar un término tan preciso.
Resulta que no fui el primero. Zoé Valdés —alma querida— se me adelantó en llamar al dictador asesino “el Orador Orate”. Es más, en la misma página donde le dice así, también alude a la canción En eso llegó Fidel, en la que Carlos Puebla dice en uno de sus versos: “Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”. Coincidencia o destino; pero, entre muchas cosas malignas, eso fue Fidel Castro: un Orador Orate, un demente que nunca cesó de hablar.
Como voy a estar no sé cuántos meses o años en este esperado proyecto, he decidido compartir con ustedes —millones de lectores y amigos— algunas de las cosas que este individuo que nos jodió Cuba dijo en su vida. Por eso le llamaremos “El Orador Orate: la serie”.
Regresemos a Moscú; es el 23 de mayo de 1963.
Sobre la manipulación mediática de las “masas”:
En la prensa, en la radio, en el cine, en los libros, en las escuelas, por todos los medios se calumniaba a la URSS. Los enemigos de la clase obrera no solo se valen de la represión, sino también de las armas ideológicas y de su principal arma: la mentira, para someter a las masas y embotar sus sentimientos revolucionarios.
Sobre el Estado capitalista:
En nombre de la propiedad privada sobre los medios de producción entregan la patria al dominio imperialista, prostituyen las familias, suprimen las libertades; imponen una sociedad cruel, dividida entre explotadores y explotados, y esclavizan al individuo. Mendigos, prostitutas, desempleados, niños sin escuelas, familias sin hogar, analfabetos son categorías que abundan hasta en las sociedades capitalistas más desarrolladas. Donde las libertades, la moral, la cultura, la familia, el ser humano son brutalmente subordinados al concepto egoísta y a los intereses de la sociedad privada sobre los medios de producción.
Quiten capitalismo y sustitúyanlo por socialismo totalitario y verán que eso que denunciaba era exactamente lo que le ha hecho su Estado fallido a los cubanos.
Toda una vida mintiendo descaradamente.
Un Orador Orate, e hijo de puta.


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