Hace unos días, mientras se desarrollaba el partido del Mundial entre España y Bélgica, países que hace quinientos años pertenecieron a un mismo imperio, conversé con Camilo Egaña en su programa Panorama. Conversé con Camilo luego de una entrevista que, gracias a un milagro, literal, me hizo el diario El País.
Fue una experiencia sorprendente. He escuchado el nombre de Camilo Egaña desde mis tiempos en Gugulandia —la Cuba de los Castro, para quien no conozca lo que es Gugulandia—, pero allá en aquel manicomio no veía televisión, ni aquí, ya libre, escucho radio.
Pero Camilo siempre ha estado por ahí, de oídos. Presente siempre.
Bueno, pues conversé con él, y fue muy reconfortante.
Pronto tomaremos un café juntos. Qué bonita es la libertad, qué restauración de almas es el talento.
Gracias, Fabio; gracias, Camilo.
Todo por Cuba libre, todo.

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