Decía nuestro gran José Martí Pérez:
"...los niños son la esperanza del mundo..."
Yo creo lo mismo, pero la esperanza de Cuba, son las madres de estos niños.
No hay Trump, ni Rubio, ni nadie, que tenga más fuerza que el amor de una madre.
Sesenta y siete años hablando mierda y destruyendo un país que era exitoso. Un país dónde una niña mulata, sin muchos recursos económicos, Tania Quintero caminaba por sus limpias calles de esta manera:
Ah, y pertenecía a una familia de afiliación abiertamente comunista. En un régimen anticomunista. Y dicen ellos, los dictadores comunistas, que Fulgencio Batista era un dictador. Tenemos tantas cosas que enderezar en esta historia olvidada, manipulada. Y lo haremos, no lo duden.
Esa fue la Cuba que Fidel Castro destruyó para, sesenta y siete años después, tener a los niños cubanos pasando hambre, calor, enfermedades, sin escuelas, sin salud pública, sin vida, sin futuro.
Mientras, Díaz-Contados sigue hablando sandeces. Ni perdón, ni olvido. Libertad, sin mediaciones.
Las madres, las madres son la esperanza de Cuba.






Así es. Gracias.
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