Ayer fue un día agridulce. Casi nunca tengo un día agridulce, pero ayer fue un día de esos. Como todo en mi vida dejé, guardé, lo agrio y disfruté, mucho, lo dulce.
No es que olvide las heridas de ese día agridulce, las guardé. No me alcanza el tiempo para lamerlas.
Pero sí disfruté la parte dulce. Ayer sentí que soy el convexo de un cóncavo, la mitad de una naranja muy dulce.
Ayer también tuve la suerte y el privilegio de conversar un rato con Marián de la Fuente. La conocí el miércoles y conversamos ayer. Que inteligencia, de ser por mí solo la hubiera escuchado, oído, como más te guste.
Gracias, siempre.
Dicen que Martí dijo que nuestro vino es agrio, no lo sé. Lo habrá agrio, pero hay más dulce que agrio en esa Cuba bella que no nos deja dormir pero que nos hace soñar.
Ayer fue un día más dulce que agrio. Mañana será solo dulce. Muy dulce.


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