Foto: FIU
Ayer 27 de febrero terminó la conferencia Cuba: pasado mañana, dedicada a la futura e inevitable reconstrucción de la demolida isla. La conferencia fue convocada por el Cuban Research Center de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).
Como siempre, detrás de una institución, detrás de su poder de convocatoria, están una o varias personas que son la diferencia entre el éxito y el olvido. Debo reconocer y agradecer a Sebastián Arcos Cazabón por su incansable trabajo. Agradecer su poder de convocatoria, su dedicación, profesionalismo, talento y, sobre todo, humildad. Humildad y discreción que engrandecen su trabajo.
La conferencia me ofreció una oportunidad única para ver cuánto talento existe en esta comunidad dispuesto a aportar a la futura reconstrucción material y espiritual de la isla de Cuba. Como dijo un cubano sabio, el comunismo totalitario habrá destruido materialmente a Cuba, pero no ha podido destruir a Cuba como nación.
Cuando les hablo de talento, me refiero a talento profesional, banqueros, economistas, demógrafos, abogados. Personas con conocimientos técnicos, concretos sobre qué acciones y medidas tomar para regresar a Cuba al sendero de la prosperidad y la libertad. Una maravilla, una maravilla esperanzadora.
También conocí a algún que otro comemierda que se cree el centro del universo. Pero mientras esos comemierdas estén dedicados a quitarnos a esa dictadura de encima, enhorabuena.
A nivel personal, recibí la inmensa alegría de reencontrarme con mis queridos profesores Marial Iglesias y Sergio López Rivero. Reencuentro alegre, como si nos hubiéramos visto la semana pasada y no treinta y cinco años atrás.
Que todo sea por una Cuba libre y próspera, una Cuba feliz.


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