martes, 24 de marzo de 2026

Contaminación del bienestar

 

Foto: Sonora Presente

Durante el gobierno -es un decir- de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que el viejito denominó como Cuarta transformación, a todos los populistas programas sociales que instauró, les enjaretó el nombre de Bienestar.

El Banco del Bienestar, el Gas del Bienestar, la Farmacia del Bienestar y así sucesivamente. Todo una mierda, nada de eso funcionó y en eso se despilfarraron miles de millones de pesos.

También despilfarró billones de pesos en cancelar un moderno aeropuerto en construcción, construir otro al que nadie vuela, destrozar la selva de Yucatán para poner un tren en el que nadie viaja y se descarrila a cada rato y construir una refinería sobre un prístino manglar, en un país en el que las refinerías ya instaladas funcionan a menos de un cincuenta por ciento de su capacidad.

Esa refinería, conocida como Dos Bocas, costó tres veces más de lo presupuestado, su construcción se demoró más del doble de lo planificado y apenas hace poco empezó a refinar combustible. No solo a refinarlo sino también a derramarlo al medio ambiente, a contaminar manglares, playas y al océano. 

Y esto último lleva pasando semanas sin que ninguna autoridad mexicana actúe como le corresponde. Al contrario, lo niegan.

Por supuesto, Claudia Sheinbaum, fiel a su maestro, niega que haya derrames. Rocío Nahle, la gobernadora del estado de Veracruz, ha dicho que los derrames son por causas naturales, generación espontánea.

Ah, Rocío Nahle era la secretaria de Energía de AMLO y la responsable de construir la refinería que hoy derrama combustible a los manglares, a las playas y al océano. La señora salió del proyecto en calidad de millonaria y con el regalo de una gubernatura en un estado en el que ni siquiera vivía.

Transformación de cuarta, diría yo.


Foto: La Opinión de México

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