Conozco a Alexis desde hace treinta años. Es solo un poco mayor que yo, él y su hermano Eddie escaparon del manicomio del Orador Orate mucho antes que yo. Llegaron muy jóvenes a este exilio, dos jóvenes más arrancados de su tierra escapando del totalitarismo comunista en busca de ser libres, de vivir libres.
No fueron los primeros, no fueron los últimos. Cuanto talento ha perdido, cuanto sigue perdiendo, la isla que los vio nacer.
Alexis se hizo abogado y se asentó en la costa oeste de este país que tiene tamaño de continente. Eddie metió cabeza en la vida, siempre libre, y se asentó en la costa este de este continente que es un país.
Alexis en Los Angeles, Eddie en Nueva York.
Cada uno en lo suyo han sido exitosos, y felices. Lo principal, han estado unidos, como los Estados Unidos en los que viven. Diferentes en todo, en el físico, en la forma de ver la vida, en sus profesiones, pero siempre unidos, dos hermanos, diferentes, pero unidos.
Ambos son una bendecida herencia que recibí de los muchos amigos de mi hermano, del otro hijo de mi madre, mejor dicho.
Alexis ha sido mi abogado durante estos treinta años. Me ha ayudado no solo a mi, sino a muchísimos de mi familia y de mis amigos. Ha ayudado a miles de personas. Cubano noble y talentoso, cuanto ha perdido Cuba desde 1959.
Luego algunos se preguntan por qué esa isla es hoy un páramo yermo donde solo se cultiva el fracaso. Mucho de lo mejor de ella ha sido expelido por la ineptitud y la maldad inherentes al comunismo totalitario.
Alexis lleva casi toda su vida viviendo fuera de la isla que lo vio nacer, sin embargo la isla sigue viviendo en él. Como en el triste día que la tuvo que abandonar, siendo muy joven.
Ayer Alexis, desde Los Angeles le contestó al The New York Times. Un cubano cabal le contestó a uno más de esos que siempre suavizan, matizan, la ponzoña de la dictadura cubana, desde tiempos del Orador Orate y ahora con esta Junta Militar de Barrigones que desgobierna lo que queda de Cuba.
Ayer, el Times publicó otro más de esos artículos. Ya saben, Trump es el culpable de la miseria de los pobres cubanos. Un artículo que recibió comentarios como: "Todo lo que toca Trump muere. Mi corazón se parte por el pueblo de Cuba. Una pena."
Cosas por el estilo.
Alexis, desde Los Angeles, me imagino que con el lobby de su despacho lleno de personas que requieren de su experiencia, se levantó por todos nosotros y les respondió:
"Vamos a ver, no hay petróleo o gas para el turismo. ¡Pobres canadienses y europeos! Pero hay bastante petróleo/gas para los matones de la seguridad del Estado en sus carros y oficinas con aire acondicionado y así puedan seguir reprimiendo a cualquiera en Cuba que se atreva a rechazar la dictadura. Bastante petróleo/gas para mantener a los presos políticos en la cárcel y para mantener un sistema de partido único y por tanto sin libertades. Yo espero que no un solo turista viaje a Cuba. Ni uno."
Como me dijo una estimada amiga con quien compartí la contestación de Alexis: ojalá muchos pensaran y actuaran así.
Gracias Alexis, hermano.



Como acertadamente comenta Omar. Desde que el cáncer comunista al mando de Fidel Castro se apoderó de la isla, la familia cubana se ha dividido y la isla ha caído en una espiral de fracasos interminables en todos los aspectos de la sociedad. Esperemos que pronto y con la ayuda de esta presente administración la pesadilla por fin termine.
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